Revista con la A

25 de mayo de 2019
Número coordinado por:
Lucía Melgar
63

Exiliadas y represaliadas del franquismo

María Bilbao

María Bilbao es el nombre artístico de María Cristina Benítez Bilbao, nacida en Buenos Aires en 1951. De pequeña, en casa, oía a su abuela añorar su tierra de origen, Bilbao, donde nació, y Madrid, la ciudad donde creció.

Para ella, si la morriña familiar fue determinante para no sentirse plenamente argentina,  la desaparición de su mejor amiga, durante la dictadura militar, de mucha otra gente querida y de una multitud de personas hizo que, pronto, deseara abandonar aquellos lares.

En 1985 se incorporó como directora al proyecto de Ricardo Frazer,”Tempestades”, que se gestó y estrenó en San Isidro, localidad que, por cierto, vio nacer al “Ché” Guevara. En 1988, tras su excelente acogida en el teatro bonaerense San Martín, el espectáculo “cruzó el charco” y esta pareja artística, -que se convirtió, por entonces, también, en pareja sentimental-, llegó con él desde Argentina.

“Tempestades” se vio, por primera vez, en el Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, en febrero de 1989. Fue un éxito rotundo: hubo que añadir sillas porque se agotaron todos los asientos. Poco menos de un siglo antes, la abuela materna de María, con seis años, había actuado, como figurante, en “La Dolores” obra que protagonizaba la actriz María Guerrero.

A finales de los 80, pocas mujeres en este país dirigían y producían teatro y,  menos habitual aún, era ver en el escenario a un hombre y, detrás del mismo, poniendo todo aquello en pie, a una fémina. 

Con mucha más frecuencia encontramos a un director-creador y a  “su musa”, esto es, una actriz de renombre a la que él “ha lanzado”; en otras ocasiones, es la intérprete quien produce la función y contrata al director. Pero en esta compañía, en un interesante intercambio de roles, la “musa” o el “actor fetiche” es el varón.

En España, se acababan de conceder al sexo femenino derechos elementales tal que compartir la potestad sobre la prole, abrir una cuenta corriente, acceder a un trabajo o sacarse el  pasaporte y viajar, sin permiso alguno de una figura masculina, (padre, marido o hermano).

En 1990 se constituyen como Asociación Cultural sin ánimo de lucro, toman el nombre de su primer espectáculo y se radican en Madrid.

Al leer la infinitud de reseñas y artículos que se han escrito a lo largo de estos 30 años, sobre las obras teatrales de esta asociación sin ánimo de lucro que divulga la literatura entre estudiantes de secundaria, descubrí que, con este material, se podría elaborar una tesis en torno a la invisibilización de la mujer en la prensa española, sobre la inclusión de los logros femeninos en el arte, la ciencia, la política y otros campos y sobre el largo camino por hacer que, todavía, queda al respecto.

En dichos escritos, suele recaer todo el mérito en Ricardo Frazer y se ignora la presencia de María Bilbao en la inmensa mayoría de los mismos. Hoy por hoy, por desgracia, aún sigue ocurriendo.

En uno de los primeros artículos que la citan, lo hacen presentándola como su esposa y su mano derecha, y en otro, como “una colaboradora de Ricardo”, así, sin más, sin poner ni el nombre…Y eso a pesar de que fue ella quien consiguió el apoyo del premio Nobel de la paz, en el año 1980, Adolfo Pérez Esquivel, para poder viajar a España.

Este había sido profesor suyo en el instituto y, tras telefonearlo, la recibió, escuchó su proyecto y, dándole una carta de su puño y letra, le pasó los contactos a los que debía presentarla. Dicha carta les abrió muchas puertas a su llegada… Pero ni eso se reseñaba en la prensa.

Quizás, como era María quien organizaba la campaña promocional, optó por quedar a la sombra y potenciar a su compañero: a fin de cuentas, él daba la cara en el escenario, en las fotos de promoción y en los carteles.

Quizás, la humildad y la discreción que se le exigían a la mujer hicieron que ella estuviera siempre en un segundo plano sin aclarar su función, ni sus méritos.

O, quizás, simplemente, la prensa la obvió, como se suele obviar, también, la inmensa labor social de las gentes que, como María y Ricardo, se dedican al teatro didáctico, ocupándose, asimismo, de la educación emocional de la adolescencia.

De hecho, en una revista teatral, incluso atribuyen a su marido la autoría del último espectáculo de Tempestades. “Quijote. R2D2 y el caballero de la triste figura”, texto ideado y escrito por ella.

Valgan estas palabras como un acto de justicia poética.

 

REFERENCIA CURRICULAR

Alicia Cifredo trabaja como actriz de cine, tv y teatro desde finales de los 80; es también directora de teatro, documentales y diversas piezas audiovisuales; su documental Tocaoras, el primero sobre el tema de las guitarristas flamencas, continúa girando desde su estreno en 2014. Ha recibido diversos premios como actriz, directora y escritora.

 

 

 

 

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