Lucía Cornejo

 

Primer umbral

Creí que sería distinto,

pero la casa es la misma de siempre.

 

Afuera mis manos eran otras.

Los pasos que di no sucedieron.

 

Mamá todavía es joven.

Llego al aroma conocido,

al mismo pedazo de jabón. Tal vez

hay un lugar para cada cosa

y cada cosa tiene su lugar.

 

Aquí soy

la que escucha y la que abraza.

La fragilidad pesa

como un mueble heredado.

Mi latido sabe decir,

te encuentro,

corre detente si eres umbral,

hija que no habla

que no sabe volver.

 

Quizá madre e hija llenen los cajones

con un deseo de abundancia.

 

Quizá madre e hija se recuesten

en la negrura de la ventana que se abre.

 

Yo dejo la maleta.

Adentro,

en su cúmulo de hogares,

hay un deseo que viajó entre tejidos.

 

Sacudo lo lejano de mi ropa,

enjuago el rostro de una yo

que ya no exige.

 

Mi nombre espera guardado

en un retazo de tela. Y debajo de ese sitio,

mamá siempre se asoma

en lo que oculto.

 

Mamá es

lo que no digo: 

vuelvo

y la casa se vacía.

 

Yo no apago las luces.

 

Mínima distancia

Hice casita para mis ojos. Por el pasillo que desemboca en el jardín

miraba las ventanas, los cuartos. Una herrería de flores

cuidaba los vidrios atrapando el polvo del valle. Una nube

pasaba y oscurecía el mes de julio. Hice casita

para mis ojos. Quise saber lo que esconden los adultos.

El cuerpo bajo capas de ropa, el cabello a la altura

de las sienes.    

Hay cosas que suceden para ser

vistas, reveladas por un tiempo

que no obedece a los pequeños horarios. El olor

del aerosol, a interruptores ardiendo. Después una mano,

una presencia a media luz entre el juego

y el golpe. La fragilidad de la tela entre dos bocas,

la primera forma de verse recorrida: el nervio

empujando toda la sangre, virutas de polen

arrastradas a otros destinos. La fuerza de lo diminuto

encuentra siempre una rendija. Y yo, filtrándome,

a contraluz de la palabra nosotros,

mirando su vaho de frente.

 

REFERENCIA CURRICULAR

Lucía Cornejo (Sonora, México, 1990) es poeta y traductora. Fue becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas en el área de poesía (2018-2020). Sus poemas aparecen antologados en Novísimas. Reunión de poetas mexicanas (1989-1999) (Los libros del perro, 2020) y en revistas como Letras Libres, Este País, Aleteo Poético y Punto de Partida.