Revista con la A

25 de septiembre de 2018
Número coordinado por:
Bethsabé Huamán y Lucía Melgar
59

Heroínas

Heroína de la educación psicomotriz: Josefa Lora Risco

Marlen Limache

Al conocer a la profesora Josefa Lora Risco en el taller, me sorprendió ver a una mujer tan dinámica, entusiasta, entregada a lo suyo, su disfrute y convicción por lo que ella venía haciendo toda su vida fue muy motivador 

“La psicomotricidad parte de una visión holística del cuerpo como ‘Unidad’ que piensa, siente y actúa simultáneamente y en continua interacción con el ambiente. Es así que en todas las actividades de la vida cotidiana y en la relaciones que se establecen con el entorno desde el inicio de la vida, interviene el Cuerpo y el Movimiento”

(Diseño Curricular Nacional. Ministerio de Educación. Lima Perú, 2009)

Hacia los años 1982, cursaba el tercer año de la carrera de Educación Inicial, con 22 años a cuestas y con una gran expectativa por cómo sería ser maestra de niñas y niños pequeños, dado que esta profesión no fue mi primera elección, ni la segunda, realmente nunca había pensado ser docente, fueron las circunstancias las que me hicieron estudiar esta carrera, que según yo, luego de un año, dejaría para luego estudiar biología.

Josefa Lora

En esos años el título de maestra de inicial se obtenía finalizando cuatro años de estudios, muy por el contrario de lo que había pensado, continúe los estudios y, en el sexto ciclo, la educación de las y los niños había capturado toda mi atención. Fue una conquista del día a día. Responsables de ello fueron varias de mis maestras, en especial la psicóloga Carmen Rosa Coloma Manrique [1] quien me hizo conocer sobre el desarrollo evolutivo del ser humano, el desarrollo integral, la importancia del afecto y el movimiento, el entorno en los primeros seis años de vida. Sus enseñanzas despertaron el interés de conocer cómo fue mi infancia, mi desarrollo físico, social y emocional, para luego de comprender mis procesos, conocer y comprender los de los niños y niñas que pronto tendría a mi cargo como docente. Por esos días asistí a un taller sobre psicomotricidad para educación inicial, en la Universidad Católica del Perú. La ponente fue la profesora Josefa Lora Risco [2], a quien solamente conocía por las referencias brindadas en las clases de Coloma. Al conocerla en el taller, me sorprendió ver a una mujer tan dinámica, entusiasta, entregada a lo suyo, su disfrute y convicción por lo que ella venía haciendo toda su vida fue muy motivador.

El tema principal a tratarse fue “La función tónico-afectiva: Base para alcanzar la salud integral equilibrada del hombre”. Josefa Lora señalaba que la relación directa entre el cuerpo, movimiento, pensamiento y afectos es fundamental para el aprendizaje del ser humano. Si pensamos en los niños y niñas, en lo que les interesa, en lo que necesitan expresar, lo que sienten y lo que les emociona, sabemos que se producirá una respuesta del cuerpo y movimiento, a nivel del tono muscular, y cuando hablamos de tono se refiere a la tensión y distensión de los músculos del cuerpo. Si la o el niño se molesta, se alegra, tiene miedo, siente frío, tiene hambre, entonces su respuesta es inmediata a través de la tensión de su cuerpo.

“…entonces la salud integral equilibrada dependerá fundamentalmente de una de las funciones corporales directamente ligada al YO: la función tónica, en cuyas modulaciones tensionales aparece enraizada la afectividad concepto de la unidad indivisible del hombre, a reconocer en ella el verdadero rol del CUERPO: ente concreto de nuestra existencia y eje de comunicación con el mundo de seres y objetos” [3].

Aprendí para siempre que el cuerpo, la mente y los afectos no están separados, por eso una es “unidad indivisible”, desarrollándose en permanente interacción. Según Josefa, la psicomotricidad es psico: la mente vista como el pensamiento, sentimientos, afectos y motricidad: movimiento del cuerpo. Si un niño o niña no se mueve, no se expresa con el cuerpo, si pasa gran parte del día sentado realizando actividades “cognitivas”, difícilmente podrá conocer su cuerpo, de lo que puede ser capaz de sentir, expresar y hacer, de aprender.

“Para que el niño o niña manifiesten un estado de disponibilidad para el aprendizaje de manera creativa, divergente autónoma y feliz se debe considerar al cuerpo como lo concreto de la existencia humana en el que se dan integradas todas las potencialidades del ser humano” [4].

En la actualidad, en nuestro país las instituciones educativas públicas o privadas y las instituciones no escolarizadas, centros o programas, atienden niños y niñas desde los 0 a 5 años, primer nivel de la educación básica regular, denominados Cuna y Jardín o ciclo I y II, donde se brinda atención integral, siendo el desarrollo motor un aspecto a considerarse. En los menores de 3 años, la exploración de los espacios y objetos a través de su cuerpo, el equilibrio postural y el desarrollo motor se promueve permitiendo el movimiento libre y natural, respetando tiempos propios de niñas y niños, produciendo aprendizajes. Para las niñas y niños de 3 a 5 años, Josefa propone trabajar la Tarea del Movimiento, que consiste básicamente en la acción, movimientos con la totalidad del cuerpo. El diálogo, el gesto, la palabra y la comunicación del cuerpo y la diagramación, que son los dibujos o grafismos que realizan niñas y niños al finalizar la tarea del movimiento, propuesta considerada en el Diseño Curricular Nacional junto a otras propuestas del trabajo de la psicomotricidad.

Ahora, luego de tres décadas de disfrutar ser maestra, recuerdo las experiencias compartidas de Josefa Lora a través de sus libros y talleres que desarrolló en vida, sus propuestas y trabajo marcaron mi formación docente, significó un cambio en la mirada del proceso de aprendizaje de los niños y niñas. Soy una convencida que la infancia es la etapa más importante de la vida de una persona, dependerá de cómo niñas y niños fueron criados, acompañados y queridos en sus primeros años de vida en la familia y en la escuela, para que el país cuente con ciudadanos mujeres y hombres más humanos, solidarios, creativos, felices, con capacidad para resolver problemas y tomar decisiones, quienes  asumirán diferentes roles y responsabilidades transformando la sociedad hacia lo que necesita el país.

 

NOTAS

[1] Carmen Coloma Manrique es ahora profesora ordinario principal del Departamento de Educación de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

[2] Josefa Lora Risco (1926-2016) nacida en Chiclayo Perú, profesora de Educación Física egresada de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima, se especializó en la armonía de niñas, niños y adolescentes. Publicó siete libros, entre los que destacan La educación corporal, Yo soy mi cuerpo, De la vivencia corporal a la comunicación oral y escrita, Psicomotricidad hacia una educación integral.

[3] Revistas.pucp.edu.pe/index.php/educacion/article/download/4473/4454 de JL Risco N°171

[4] Educación. Vol. 111. No 26. Setiembre 1994,  Pontificia Universidad Católica del Perú. Centro de Investigaciones y servicios Educativos.

 

REFERENCIAS WEBGRÁFICAS

https://elcomercio.pe/blog/huellasdigitales/2010/09/una-maestra-incansable

 

REFERENCIA CURRICULAR

Marlene Limache Ruiz es Licenciada de Educación Inicial y egresada de la Maestría en Psicología Educativa con mención en Dificultades de aprendizaje de la Universidad Femenina del Sagrado Corazón. Desde el año 2008 a la fecha se desempeña como docente del Instituto Pedagógico Nacional Monterrico en la Especialidad de Educación Inicial. Es formadora y capacitadora en temas educativos, consultora especialista en Primera Infancia: niños y niñas menores de 3 años.

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