Revista con la A

22 de septiembre de 2022
Número coordinado por:
Lucía Melgar
83

Exiliadas españolas en América Latina

Cooperativas de viviendas de mujeres [Ro*sa] en Viena, Austria

Pia Stevenson

Pia Stevenson

La arquitecta y profesora Sabine Pollack se preguntaba por qué no había proyectos de viviendas para mujeres en Viena. El mercado de la vivienda sigue basándose en la idea tradicional del estereotipo «padre, madre, hijo»

El 7 de mayo de 2003 apareció una entrevista en el semanario vienés «Falter» titulada «Nicht ohne meine Schwestern», «No sin mis hermanas». La arquitecta y profesora Sabine Pollack se preguntaba por qué no había proyectos de viviendas para mujeres en Viena. El mercado de la vivienda sigue basándose en la idea tradicional del estereotipo «padre, madre, hijo». Mientras que en Hamburgo y Berlín, gracias a la okupación de viviendas, había unos 70 proyectos de este tipo.

En julio de ese año, un buen número de mujeres se reunió para un picnic. Las mujeres querían retener el poder decisional en sus propias manos. Buscaron expertos en diferentes campos, como la financiación de proyectos de vivienda, las estructuras sociales, la planificación urbana y otros campos de especialización, y les pidieron consejo. Fue una época de retos y decepciones para estas mujeres. Muchas mujeres terminaron frustradas y decepcionadas porque el proyecto no se desarrollaba rápidamente y una a una se fueron marchando. Al final sólo quedaban 10 mujeres colaborando al proyecto de vivienda.

Las mujeres formularon directrices y plasmaron por escrito su visión de cómo sería la vida en una cooperativa de viviendas

Las mujeres formularon directrices y plasmaron por escrito su visión de cómo sería la vida en una cooperativa de viviendas de este tipo. No había experiencias previas en las que basar sus ideas. Era, literalmente, una estrategia incipiente. Debía ser una vivienda en la que las mujeres pudieran apoyarse y ayudarse mutuamente: haciendo la compra, ayudando a cocinar, cuidando a los y las niñas o apoyándose mutuamente a la hora de tratar con las autoridades. Era importante que sólo las mujeres decidieran quién viviría en la casa. Debía ser un lugar en el que se pudiera discutir y organizar fiestas y eventos; un lugar donde las mujeres pudieran convivir con todas sus diversidades, desde la edad, los orígenes y los planes vitales. Al mismo tiempo, las mujeres que vivirían allí podrían retirarse a sus propios hogares. Debía ser un lugar donde pudieran sentirse seguras y divertirse.

También decidieron la configuración estructural de la vivienda y lo que debía ofrecer a las mujeres. Querían una gran sala comunitaria con cocina y aseo separado, así como una zona ajardinada. También era importante que las mujeres pudieran trabajar desde casa, por lo que debían disponer de un espacio de oficina con ordenadores, un taller y una lavandería. Las zonas entre los pisos debían ser flexibles y proporcionar áreas para reunirse y charlar. Debía estar prohibido fumar en la zona común interior. Las paredes debían ser lo suficientemente gruesas como para ser insonorizadas. La vivienda también debía disponer de zonas para que las y los niños jugasen juntos.

Las mujeres aún suelen tener recursos limitados para pagar la construcción de un edificio de este tipo. Fue necesario encontrar organizaciones para financiar y conseguir que se construyeran esos edificios. En Viena existe un departamento llamado MA50 que se encarga de comprar terrenos baratos para proyectos de construcción de cooperativas y de la financiación inicial de los proyectos. Esto tiene que ser devuelto en forma de hipoteca. También significa que el diseño de la casa tiene que cumplir ciertos criterios, como el tamaño de las habitaciones, la calefacción, etc.

Las mujeres aún suelen tener recursos limitados para pagar la construcción de un edificio de este tipo por lo que fue necesario encontrar organizaciones para financiarlos 

Hubo algunos problemas durante la construcción de las viviendas. Uno de ellos se produjo el 20 de abril de 2009, cuando un periódico publicó una noticia en la que se afirmaba que a un padre soltero no se le permitía instalarse con su hijo en uno de los pisos. El periodista no comprobó la noticia y esta acabó en la comisión de no discriminación. Resultó que dicho individuo secundaba la política de derechas y pretendía interferir en los estatutos de la comunidad. Perdió el caso y fue desestimado.

Algunas de las mujeres de [Ro*sa] empezaron a discrepar de la arquitecta Sabine Pollack y decidieron unirse a otro proyecto de construcción cooperativa en Kabelwerk, en el distrito 12 de Viena, Meidling. Fundaron la primera vivienda [Ro*sa], a la que dieron el nombre de KalYpso. La construcción del edificio terminó finalmente en agosto de 2009.

Las mujeres de KalYpso insistieron ante la promotora inmobiliaria en que sólo mujeres podían firmar los contratos. Esto se debe a que la mayoría de los pisos miden 60 m2, un tamaño suficientemente cómodo para una sola persona. De los 43 pisos subvencionados, sólo hay 4 de tamaño familiar con balcón o terraza. Todos los pisos tienen sótano. El complejo también ofrece acceso a una piscina, un gimnasio y una sauna. Hay un salón comunitario, un jardín, un taller y salas para trabajar desde casa. Todas las mujeres que viven allí tienen formación académica. Tienen que pagar una cuota de afiliación de unos 1.500 euros para ingresar y, además, una cuota anual.

Simultáneamente, se estaba construyendo [Ro*sa] 2 en el distrito 22 de Donaustadt. Ésta se terminó en diciembre de 2009 y recibió el nombre de «Johanna Dohnal Haus», en honor a la primera ministra de asuntos femeninos de Austria. Esta casa tiene una sala comunitaria, una terraza, un jardín con árboles frutales, una biblioteca solo para mujeres, una lavandería, un taller, una sauna y un jardín en la azotea, que se utiliza como cine de verano, yoga, canto y jardinería. Hay 39 pisos que varían en tamaño desde siete de 50m2 hasta dos de 120m2, y todos los tamaños intermedios. 4 de los pisos son súper subvencionados y el resto son subvencionados. Cada piso tiene un sótano.

26 de los 39 apartamentos son gestionados por la promotora inmobiliaria WBV-GPA y las socias de [Ro*sa] acuden a reunirse con potenciales aspirantes a estos pisos. Deben presentarse a una de las reuniones y participar en un momento de convivencia de la comunidad. Sirve para conocerlas para luego votar su incorporación. Sólo tienen acceso a un piso si son socias de [Ro*sa].

Esto ha dado a las mujeres que viven aquí y han firmado el contrato de su vivienda una sensación de seguridad e independencia, al saber que no perderán su hogar. Saben que pueden pasar el resto de sus días aquí con seguridad. Sólo está nuestro caso y el de una otra pareja de lesbianas, en el que la pareja ha firmado el contrato.

[Ro*sa] 3 se terminó de construir en 2015, se encuentra en el distrito 11, Simmering, y se llama «Im Elften» – «En el undécimo distrito». Lamentablemente, no tenemos contacto con esta casa en este momento y no sabemos cómo está organizada.

Se está construyendo una cuarta residencia en el distrito 22, que debería terminarse en 2023, pero actualmente hay problemas con el precio de los materiales de obra.

Debido a que el Ayuntamiento de Viena hizo posible estos tres proyectos, significa que gestiona 1/3 de los pisos de todas las residencias. El MA50 y el Wohnservice Vienna, una organización que financia las viviendas de las cooperativas sociales, se opusieron a la idea de que las mujeres firmaran solas el contrato. Lo consideraban discriminatorio para los hombres. Se decidió que las dos parejas debían firmar el contrato por el 1/3 de los apartamentos que gestionan. Es el precio que tenemos que pagar por conseguir que este proyecto sea posible.

Son muchos los hombres austriacos que no desean vivir en una casa dirigida por mujeres

Son muchos los hombres austriacos que no desean vivir en una casa dirigida por mujeres. Esto ha permitido a las personas inmigrantes en Austria tener acceso a un hogar cooperativo. Ahora vive gente procedente de 11 países distintos. Somos una comunidad muy diversa, con un rango de edad que va desde los 4 meses hasta más de 80 años. Venimos de diferentes ámbitos de la vida y orientaciones.

Esta diversidad puede provocar conflictos y discusiones entre sus residentes. Conseguimos resolver la mayoría de ellos a través de la mediación interna. Nos apoyamos mutuamente en momentos de necesidad, como hemos experimentado durante esta pandemia. Si una familia tenía que entrar en cuarentena, se encargaban sus vecinas de hacer la compra y otras tareas. Nos preocupamos de las necesidades de nuestras vecinas. Tenemos charlas en los pasillos, o nos reunimos cada dos miércoles por la noche. Las mujeres mayores se reúnen para tomar café y conversar los jueves por la mañana. A veces sus conversaciones pueden ser bastante acaloradas. Los y las niñas disponen de un gran espacio para jugar juntos, que incluye un arenero y un columpio. Puede haber mucho ruido cuando vuelven de la escuela. También tenemos un coro femenino. Hay un grupo de jardinería en el que nos apoyamos mutuamente. Hay un grupo de gimnasia para las mujeres mayores. Podemos disfrutar del cine de verano en el jardín de la azotea. Las restricciones del Covid han limitado muchas actividades, pero la vida se está normalizando poco a poco.

Si no quieres participar en ninguna de estas actividades, puedes cerrar la puerta con llave y disfrutar de tu intimidad, paz y tranquilidad. Es maravilloso tener un hogar aquí.

Traducción artículo y RC: Marie Caraj

 

REFERENCIA CURRICULAR

Me llamo Pia Stevenson y vivo en Viena desde que emigré de Gran Bretaña en 1986. Hasta 2014 trabajé en ingeniería industrial y gestión de proyectos. Luego fundé mi propia empresa de educación y formación de adultos. Mi maravillosa compañera Ama y yo nos conocimos en el Vienna Pride en 2017.

Por ser una pareja de lesbianas, seguimos sufriendo discriminación en el mercado de la vivienda de Viena. Estuvimos un tiempo buscando un piso asequible y cómodo, lo suficientemente grande para las dos. A finales de 2019 conocimos una asociación dirigida por mujeres que gestiona una cooperativa de viviendas para mujeres en el distrito 22 de Viena, conocido como Donaustadt. Un mes después había un piso de 85m2 disponible para alquilar. Era perfecto para nuestras necesidades. Pagamos el anticipo y en febrero de 2020 nos mudamos. Esta vivienda y sus ocupantes nos han ayudado a superar la pandemia sobradamente. Mientras tanto, me he jubilado, pero sigo teniendo un puesto a tiempo parcial dando clases particulares a aprendices con problemas de aprendizaje.

Estamos muy agradecidas a las mujeres que han tenido el sueño, la fuerza y la determinación de afrontar los retos de la construcción de esta vivienda.

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