Revista con la A

25 de mayo de 2020
Número coordinado por:
Lucía Melgar y Alicia Gil
69

Feminismo ante el coronavirus

Casadas o muertas: Mujercitas

La nueva década inicia con una nueva versión de la celebrada novela Mujercitas (Little Women), aparecida en 1868, de la escritora norteamericana Louis May Alcott (1832-1888). Tuve la oportunidad de ver, al momento de su estreno, la versión anterior de 1994, dirigida por Gilliam Armstrong y protagonizada por Winona Ryder, Kirsten Dunst and Susan Sarandon. Este año, Mujercitas está dirigida por Greta Gerwig y protagonizada por Emma Watson, Saoirse Ronan, Meryl Streep.

No recuerdo la versión de 1994 con claridad, pero tengo la impresión de que la versión de este año presenta los personajes femeninos más independientes, más liberales y dispuestas a luchar con más energía contra las restricciones que el ser mujeres les imponía en el siglo XIX. Gerwig elije una narración no lineal con saltos en el tiempo que tal vez pueden resultar desconcertantes para quienes no están familiarizados con la historia, pero pronto la trama se hace más clara y es posible reorganizar las escenas del modo en que ocurrieron.

Estas cuatro jóvenes son hijas de un cura, que junto a su bondadosa esposa han tratado de darles lo mejor considerando los limitados recursos que poseen. Aunque a veces escasos de bienes, la familia March posee un montón de afecto, ambición, creatividad y valores que las hacen respetables y queridas en su comunidad. Lo que más me sorprende es el hecho de que cada veinte años aproximadamente una nueva versión es realizada, como si se tratara de un libro que le habla a generaciones y generaciones de mujeres, a pesar de que fue escrito ciento cincuenta años atrás. No pasa lo mismo con los otros dos libros de la trilogía Little Men (1871) y Jo’s Boys (1886)

Tal vez el punto sea que a pesar de que pasan los años, la sociedad sigue acercándose a las mujeres con modelos arcaicos que es necesario enfrentar a cada paso. Al inicio de la película el director de redacción de un periódico deja claro que cualquier historia con un personaje femenino necesita acabar en matrimonio o en muerte. En otras palabras, el único camino aceptable para las mujeres es la sujeción a un hombre a través de la institución del matrimonio, todo lo demás: una carrera propia, una ambición personal, entra en el rubro de muerte para los ojos masculinos, puesto que una mujer con agenda propia pierde toda opción de ser pareja o compañera de cualquier hombre. Así que la muerte es la forma simbólica y práctica en que la sociedad elimina a aquellas mujeres que no entran en ese patrón y sabemos por el incremento de la violencia hacia las mujeres y las tazas de feminicidios que esa es nuestra realidad cotidiana.

Muchos aspectos de la trama son realmente adelantados, como el hecho de que la protagonista, Jo (Saoirse Ronan), se plantee la opción de no casarse o no tener hijos. Jo es el personaje que conjuga los mayores desafíos para la sociedad de su tiempo, no es femenina ni se limita a las formalidades de la etiqueta ni de la clase, su personalidad es arrolladora y tiene un objetivo en la vida: ser escritora.

Sin embargo, esta repetición de versiones de Little Women también puede responder a esa urgencia que tiene la sociedad porque las mujeres definan lo que es ser mujer, esa obsesión por la feminidad y su mística que Betty Friedan ha desarrollado magistralmente en su libro The Feminine Mystique (1963). Las mujeres deben conformarse con ser mujeres, esposas, madres, todo lo demás representa la muerte simbólica de la mujer para dar paso a un ser que ya no es considerado femenino y que lidia con rasgos de lo masculino: la ambición y el egoísmo. Esta nueva versión pretende abrir un camino diferente para aquellas mujeres que no entran en el esquema clásico y conservador, el punto es por qué las mujeres tienen que responder preguntas y dudas que no son genuinamente suyas, sino de una sociedad que sigue viendo con sospecha una libertad que no está pautada en ningún lugar.

En la carrera de Gerwig como directora, esta es su segunda película. En ambas podemos encontrar temas comunes como el crecimiento y desarrollo de la personalidad femenina, las relaciones familiares y especialmente el modo en que mujeres creativas y ambiciosas con limitados recursos luchan por realizar sus sueños. Lady Bird (2017) precisamente presentaba estas características que se ven multiplicadas en Little Women en las relaciones entre hermanas y los caminos que cada una de ellas elije. Lady Bird tenía igualmente un objetivo claro en su vida: ir a la universidad.

Recomiendo esta versión de Mujercitas, es posible disfrutarla y a la vez preguntarnos por qué y cómo esta novela adaptada sigue llamándonos una y otra vez para satisfacción de su autora original, Alcott, y de las directoras que han emprendido la labor de llevarla a la pantalla grande haciendo de ella ya un clásico.

 

REFERENCIA CURRICULAR

Bethsabé Huamán Andía es Crítica de cine y crítica literaria. Escritora, Feminista y pescetariana. Licenciada en Literatura, magister en Estudios de Género y Doctora en Literatura.

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