Rocío Walkisa

Luego del Golpe de Estado en 2009, Honduras se ha convertido en uno de los países más pobres del continente americano

«Quiero decirles a todas las mujeres de mi país que se abren nuevas alamedas, que sepan que cuentan con todo mi respaldo para hacer que se respeten todos sus derechos», expresó la Presidenta Xiomara Castro, vestida de morado, durante su discurso al recibir la credencial de presidenta electa otorgada por el Consejo Nacional Electoral (CNE).

En esta escena hay tres elementos simbólicos determinantes. El primero es el hecho de dirigirse exclusivamente a las mujeres hondureñas con la promesa de respetar los derechos de éstas. Implícito lleva el reconocimiento de las dificultades de ser mujer en Honduras, también es una confirmación de hacer cumplir lo prometido en campaña, aun a pesar de que los derechos de las mujeres fueron el blanco de ataque previo al día de las elecciones ya que el Partido Nacional instrumentalizó, durante la contienda electoral, la estigmatización de temas como el aborto y la educación sexual.

El segundo, por supuesto, fue su vestimenta. El saco morado -color relacionado con las luchas feministas- fue una conmovedora sorpresa para las feministas ver a la presidenta electa vestida de morado, orgullosamente abanderando la lucha por los derechos de las mujeres.

El tercero hace referencia a una expresión grabada en la memoria de Latinoamérica, las últimas palabras de Salvador Allende hacia el pueblo chileno en 1973, el día del Golpe de Estado: «Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase[n] libre[s] para construir una sociedad mejor«. Esta referencia hace reflexionar sobre las opresiones vividas, pues hemos sido golpeadas por las diferentes violencias a las que nos enfrentamos las mujeres y por un Golpe de Estado que lastimó tanto al país. Sin embargo, seguimos en pie de lucha y es gracias a esa lucha que ahora se abren nuevas alamedas, el inicio de una vida libre de golpes.

Esta es la tercera vez que Xiomara participa en el proceso electoral como candidata a la presidencia, en la primera y segunda ocasión la dictadura del Partido Nacional no respetó la voluntad popular, imponiéndose de manera fraudulenta.

Luego del Golpe de Estado en 2009, Honduras se ha convertido en uno de los países más pobres del continente americano. Es un país reconocido a nivel internacional por el narcotráfico, por la violencia, por la inseguridad y por la dictadura bajo la que se vive.

Honduras es uno de los países con las tasas más altas de violencia contra las mujeres

Respecto a los derechos de las mujeres, es uno de los países con las tasas más altas de violencia contra ellas, con un promedio anual de 300 femicidios, 3.000 denuncias de violencia sexual, 20.000 de violencia doméstica, entre otras. De igual manera, es uno de los países que cuenta con las políticas más conservadoras sobre el reconocimiento a los derechos de las mujeres. Se niegan los derechos más fundamentales, las denuncias que se interponen, en su mayoría, quedan impunes y, en general, vivimos en una sociedad con amplias brechas de desigualdad de género en todos los ámbitos, además de tener una cultura sumamente violenta contra las mujeres.

Aun con todo este contexto, una mujer es quien asume la presidencia por primera vez en Honduras, siendo, a la vez, la candidata a la presidencia con mayor cantidad de votos en la historia del país.

Este triunfo es vital para los y las hondureñas después de 12 años de dictadura, corrupción, desempleo, hambruna, muerte, inseguridad, migración en caravanas y violación a los derechos humanos. El triunfo de Xiomara representa la esperanza de un cambio real, por su genuina entrega con el pueblo, el amor y humildad que manifiesta en cada una de sus visitas a las comunidades y por su constante trabajo para la transformación del país. Tiene un historial de acompañamiento con el pueblo en los momentos de mayor crisis social y política, siempre estuvo en las calles, liderando las marchas de protesta contra los golpistas y dictadores.

Xiomara fue la única candidata que presentó un plan de gobierno al pueblo, donde se plasman las necesidades primordiales de la población hondureña, entre ellas los derechos de las mujeres

Xiomara fue la única candidata que presentó un plan de gobierno al pueblo, en este plan se plasman las necesidades primordiales de la población hondureña, entre ellas los derechos de las mujeres. En términos económicos busca la inserción y participación efectiva y beneficiosa de la mujer en la economía del país, promueve impulsar proyectos agroecológicos productivos en las comunidades, con miras a construir una alternativa de ingreso para las mujeres. En cuanto a la violencia contra la mujer, se crearán refugios para mujeres y niñas y niños víctimas/sobrevivientes de violencia. Fomenta la participación política de las mujeres, pretende introducir la perspectiva de equidad de género mediante la participación paritaria real en todo proceso político. En cuanto a derechos sexuales y reproductivos, propone aumentar el presupuesto para asegurar el abastecimiento de métodos de planificación familiar para las mujeres en los centros de salud y educativos, facilitar la distribución, venta y uso de la pastilla anticonceptiva de emergencia, cuya venta y uso actualmente se encuentran prohibidas (implementar esta prohibición fue la primea acción del gobierno golpista); despenalizar el aborto por tres causales: (1) en caso de violación, (2) en caso de que la vida de la madre corra riesgo y (3) en caso de malformaciones fetales que impidan una vida digna; aprobar e implementar en todos los niveles educativos una educación sexual integral que, en primer lugar, enseñe respeto para el otro. Finalmente, para las mujeres migrantes propone establecer un centro de atención integral especializado que impulse la reinserción social.

No será fácil comenzar a realizar cambios después de las grandes deudas y falta de recursos que heredaremos del gobierno de la dictadura; sin embargo, su compromiso por cumplirle al pueblo se manifestó desde el Gobierno de Transición, convocando al movimiento social organizado y personas independientes, a las mujeres, a todas las comunidades indígenas, garífuna y afrodescendientes, campesinos, personas con discapacidad, juventudes, gremios, comunidad LGBTQI+, niñez, pobladores de barrios y colonias, presos políticos, entre otros, para recibir sus demandas y construir propuestas que puedan dar respuesta a las problemáticas.

“Que nos consulten a las mujeres qué es lo que queremos, que nos den la libertad de decidir sobre nuestros cuerpos” fue lo que expresó la presidenta en el marco de las elecciones en el 2017 y ahora ella lo está asumiendo al asegurar la participación de las mujeres. ¿Podemos afirmar que para las hondureñas este triunfo significa el pleno reconocimiento de sus derechos y el inicio de una vida libre de violencias? Eso solo el tiempo y las acciones lo dirán, pero definitivamente podemos reconocer que es un comienzo prometedor y esperanzador que marca el inicio de un proceso de transformación.

 

REFERENCIA CURRICULAR

Rocío Walkisa Reyes es hondureña, investigadora social, feminista y ambientalista. Actualmente tesista de antropología con orientación sociocultural sobre biografía de violencia de mujeres migrantes, trabajo con organizaciones ambientalistas y feministas, ha contribuido a la creación de diferentes observatorios sobre derechos humanos, actividad extractiva y violencia de género. Ha trabajado como consultora con organizaciones internacionales como CLADEM, UNFPA y recién finalizó un mapeo de opositores a los derechos de las mujeres, niñas y población LGTBI para la Sombrilla Centro Americana.