Revista con la A

25 de septiembre de 2018
Número coordinado por:
Bethsabé Huamán y Lucía Melgar
59

Heroínas

Revolución en primera persona: Ines Tilly Zaalouni, representante de NOVACT en Túnez

Ines Tilly Zaalouni

Ines Tilly es hoy una de las personas de referencia en Túnez que representa el espíritu de los sucesos de 2011 y que defiende, a viva voz, los derechos de las mujeres, así como la lucha por una sociedad democrática más justa.

Actualmente representa a la organización de incidencia política NOVACT, en Túnez, e imparte conferencias. El día 8 de marzo impartió una charla sobre los derechos de la mujer migrante en el Instituto Cervantes de Túnez.

Ines nació en Túnez en 1981. Estudió un primer ciclo de Arquitectura y un segundo ciclo de Cine, especialidad imagen. Trabajó como asistente de cámara de 2003 a 2005. Posteriormente, pasó a involucrarse en el movimiento altermundista y participó en la preparación del Foro Social Magrebí (2004). Desde las primeras protestas mineras en Gafsa, Túnez, en 2008, se involucró y participó en las movilizaciones que finalizaron con la fuga del presidente Ben Ali.

 

V.D.- Nos conocimos en Madrid, en 2014, en un encuentro sobre los movimientos de la llamada Primavera Árabe, con jóvenes de Egipto, Palestina, etc… ¿sientes que hay un camino común con tus compañeros y compañeras de estos países?

I.T.- Yo primeramente me resisto a aceptar el término “Primavera Árabe”, creo que se ha creado como un término de marketing, una marca que para mí no muestra lo que realmente está ocurriendo en los países árabes. Los movimientos dónde la población, las organizaciones y los partidos que han revindicado derechos básicos como su libertad de expresión, su dignidad etc. desgraciadamente no son situaciones carnavalescas o primaverales… por lo que hablar de Primavera Árabe puede llegar a ser una falta de respeto a las y los mártires de estos movimientos.

Además, el ex dictador Ben Ali habló de Primavera Árabe y Revolución de los Jazmines… por lo que a mí este término me molesta. Todo movimiento revolucionario si le ponemos un nombre, o una etiqueta, se convierte en un evento y para mí la revolución es un continuum de lucha por los derechos. Y desde que empezaron a hablar de “Primavera árabe” o sea desde el inicio, no han dejado de ocurrir catástrofes en estos países, como en los casos de Libia, Egipto, Yemen, Siria…

V.D.- La Ley Integral  contra toda  Violencia hacia la mujer en Túnez, que entró en vigor este febrero 2018, es considerada ejemplar en la región, ¿cómo valoras estos pasos en relación a lo ocurrido en 2011?

I.T.- No podemos hablar de la Revolución como un movimiento de ruptura histórica sino que hay una continua lucha por los derechos de las mujeres en Túnez que venía ya dándose antes. Es verdad que Túnez tiene una imagen de un cierto feminismo de Estado respecto a otros países, pero los derechos no se han obtenido sólo con un legislador como el que siempre se cita, el primer presidente de Túnez, Bourghiva, sino que sobre todo han existido muchísimas mujeres desde el inicio del siglo XX, asociaciones, movimientos de mujeres, políticos y personas luchando para cambiar las cosas durante la colonización, después de la Independencia en 1956, en los años ochenta, noventa… después de 2011.

Es verdad que cuando el primer presidente de Túnez decretó el Código de Estatuto Personal fue ya  un paso o una oportunidad importante para los derechos de las mujeres. Pero queda camino para esa igualdad legal, por ejemplo, está pendiente la igualdad de herencia o porque existen diferentes salarios entre hombres y mujeres, tanto en la administración como en otros ámbitos… ¡quedan pendientes muchas áreas para combatir el sistema patriarcal!

Imagen de la campaña para la aprobación de la ley contra la violencia. En el texto en árabe: “Manifestación popular para la Ley que defienda a las niñas y mujeres contra la violencia”

V.D.- ¿Cómo viviste ese sistema patriarcal del que hablabas, en tu propia infancia?

I.T.- Nací en un barrio muy popular, primer cinturón de Túnez. Vengo de una familia de la clase en “extinción”, la clase media, de madre y padre funcionarios. Soy la mayor y me he rebelado mucho contra mi padre, porque mis hermanos eran más pequeños y me fui dando cuenta que las tareas familiares era mi rol supuestamente, así que me empecé a rebelar contra ello. Mi madre creía en la igualdad y quería aplicarlo en la casa, pero a veces le salía el lado tradicional, la transmisión del patriarcado se da a través de hombres y mujeres… y sí, mi padre era muy conservador y para mí era insoportable. Querían que fuera al instituto frente a mi casa, controlando mi padre con quien iba… por lo que me concentré para ir a otro instituto más lejos. Y lo logré.

V.D.- ¿Qué consideras que puedan ser frutos de ese 2011 en materia de derechos para la mujer?

I.T.- El 2011 sí ha aportado una apertura de la expresión a los movimientos. Las luchas estaban más restringidas antes, su visibilidad más limitada. Como la obtención de la nacionalidad: una mujer tunecina puede dar la nacionalidad a su hijo o hija, y esto es algo que se ha logrado estos últimos años. Estas son luchas que comenzaron en los años 2000 y han sido recuperadas después de la Revolución. El hecho de que en el sindicato de la UGTT, una estructura tan vertical y masculina como todos los sindicatos, a partir de ahora vayan a imponer cuotas mínimas de mujeres en todas las sesiones es ya un gran avance. En el próximo congreso ejecutivo va a haber más de una mujer, es un paso.

V.D.- ¿Sientes que ha habido retrocesos en algún ámbito también?

Ines Tilly, junio 2018, en una conferencia junto a la militante marroquí Khadija Riadhi

I.T.- Sí, también hay movimientos de regresión desde la Revolución, para reivindicar la poligamia, por ejemplo, y estas reivindicaciones que no sé si son mayoritarias o minoritarias a nivel de estadísticas, pero sé que en un mundo patriarcal donde es evidente que se da la prioridad al hombre, y viendo lo que vehiculan los medios de comunicación de odio hacia las mujeres, es un resultado  muy muy previsible. Por todo ello hace falta, realmente, una CULTURA DE LA IGUALDAD. A veces es difícil porque no está disociada de otras desigualdades. Por ejemplo, uno de los lemas del feminismo tunecino es: Equidad, igualdad, para las mujeres y las regiones.

V.D.- ¿Para alejarse de un feminismo más burgués?

I.T.- Exacto, el capitalismo es esencialmente desigual y patriarcal. No es una cuestión de hombres o mujeres sino que es un sistema que defiende al hombre blanco, rico de clase. Por eso, en los movimientos por la igualdad de herencia hay más el interés de las clases más adineradas, de las grandes familias burguesas de Túnez, que de la totalidad de la población. Es un sistema que se refuerza. Hay en regiones dónde las mujeres no tienen ningún tipo de herencia y, en otras, dónde los padres ya repartían igualitariamente previamente. Ahora vamos a ver el debate, si pasa o no la ley de la igualdad de herencia ¡vamos a ver qué debate va a haber!

V.D.- ¿En qué consiste la Comisión de Igualdad que abrió el Presidente en agosto de 2017?

I.T.- El Presidente pidió a un grupo personas heterogéneo, movimientos feministas, de la sociedad civil, de juristas, diputados, etc., hacer un informe sobre la igualdad, sobre la cuestión de la igualdad de la herencia y sobre las libertades individuales. Este informe fue publicado con proposiciones de reforma para que las leyes estén en concordancia con la Constitución Tunecina. Hay gente que dice que es magnífico y otros que no llegan a los mínimos. Yo creo que podría ser mejor pero visto el contexto no está mal, es un mínimo.

V.D.- ¿Incluye una apertura de los derechos del colectivo LGTBI?

I.T.- Sí, por ejemplo, propone una reforma del artículo 230 del Código Penal que condena la denominada “sodomía” y da el derecho a hacer test anal, lo cual implica una humillación total. En la propuesta han dicho que quitan este artículo penal pero lo dejan como multas de 500 dinares, lo que abre aún más la puerta a aumentar, todavía más, la corrupción policial hacia las y los ciudadanos. Pero no podemos pensar que las cosas se acaban aquí.

V.D.- La mayoría de las organizaciones tunecinas feministas reivindican un feminismo laico. ¿Qué opinas del denominado “Feminismo del Islam” del que hay tanto escrito actualmente?

I.T.- He tenido discusiones sobre este tema y estoy en shock. Entiendo que en un contexto europeo, en una lucha contra la xenofobia, contra el racismo y contra la islamofobia, hablemos sobre el feminismo en el islam. Yo reivindico la libertad de creencias a fondo y a la forma y manera que cada persona elija y el Estado no puede interferir en eso. Si una quiere ponerse el velo o no que sea su elección. Pero para mí, aunque se haga con buena intención, es casi racista. ¿Has oído hablar de un feminismo budista, judío o un feminismo católico? Para mí es una tendencia aberrante.

Incluso la idea de la laicidad también es absurda, es del modelo francés. Para mí la religión es algo personal, por lo que cada persona tiene que tener la libre elección. Si estamos de acuerdo con uno de los derechos fundamentales como es la libertad de culto, porque la religión es algo muy personal e íntimo relativo a tu fe, en la que nadie puede entrar y menos el Estado. Por lo que el concepto feminismo islámico me parece raro, contradictorio, y da un poco de miedo este tipo de interpretaciones… como con el término Primavera Árabe… parece un poco neocolonial, como si los occidentales dijeran: “¡oh, los pequeños árabes… con la primavera árabe y también quieren un feminismo islámico, ellos son así…!” parece como si fuera una propiedad occidental que cosifica.

V.D.- ¿Cómo explicas el auge en las elecciones del partido conservador e islámico En Nahda desde 2011, también en 2014 e igualmente en las últimas elecciones municipales de 2018?

I.T.- Es un partido que funciona, que tiene su proyecto social y que quiere aplicarlo y trabaja para ello. En qué no estoy de acuerdo, primeramente las opciones económicas. Su estrategia económica es ultraliberal, desregularización financiera, adelgazar aún más al Estado y quiere dejar todo al mercado. Respecto a la religión, hay libros para escribir sobre este tema. Para mí no tiene sentido mezclar la religión con el Estado, ni definir la religión de un país, ¿qué sentido tiene introducirla en la Constitución? Pero sí, En Nahda está en el poder desde las elecciones de 2011 y sigue y quiere ir ganando poder. 

Dentro, hay un grupo más “oscurantista” y están los más moderados. Estos últimos, por ejemplo, prohibieron un grupo de salafistas violento después del asesinato político a un miembro del partido comunista tunecino. Era el  momento en que En Nahda estaba en la Troika, en el Gobierno, justo después del ataque de EEUU. Pero algunos de ellos habían alimentado en las redes sociales odio hacia esa persona que después fue asesinada, por lo que hay tendencias muy radicales también en ese partido. El modelo de este partido es la Turquía de Erdogan, y para empezar olvidan que Turquía es un país laico…

V.D.- ¿Sientes que el partido islamista Ennahda ha usurpado un poco al pueblo su Revolución, como lo que ocurrió en Irán en su momento?

I.T.- Sí, han desviado el proceso revolucionario tunecino de su camino. Han creado falsos problemas, han metido la cuestión identitaria y siempre que vamos hacia temas identitarios vamos hacia totalitarismos y no hacia más prosperidad. Se pretende restringir las libertades a través de motores identitarios. Meten todo el acento en hablar de velo o no velo ¿y qué pasa con la cuestión del empleo de las y los jóvenes, y la cuestión de las y los jubilados, o las deudas que tiene el país con el FMI? ¿Y todo lo que estamos sufriendo, la devaluación del dinar, los Acuerdos de libre comercio que se van a firmar pronto y el impacto económico que todo esto va a tener?

Símbolo de la campaña en Túnez contra la Ley por la Reconciliación. En texto en árabe: “No perdonamos”

Además En Nahdah ha hecho algo que me ha dolido, como ha sido apoyar la reconciliación con el Antiguo Régimen para que se perdonara a las personas del Antiguo Régimen, la corrupción u otros delitos. Esto es oscurantismo. Han acaparado toda la cuestión de Justicia Transicional y después han abandonado a la Instancia de Verdad para la Dignidad (IVD), que es independiente y tienen mucho sentido para aclarar lo ocurrido y ayudar a nuestra sociedad a evolucionar… Hace falta que los funcionarios sean juzgados, juicios justos pero es necesario. Han matado un poco parte del proceso revolucionario.

V.D.- ¿Cómo viviste la Revolución de 2011?

I.T.- Viví la Revolución como una liberación, como un sueño que se cumple. En 2010, la inmolación del  joven de Sidi Bousaid me despertó, yo estaba en esos momentos buscando trabajo, no me sentía bien, y cuando empecé a ver que había un movimiento que estaba naciendo, me movilizó.

Desde el 22 de diciembre nos manifestábamos casi cada día, unas 20 personas al principio. Recuerdo una de las manifestaciones, el 10 de enero, después de la masacre que hicieron en el sur del país, fuimos siguiendo una convocatoria de Facebook, y nos concentramos en el centro de Túnez por Passage. La mayoría de quienes estábamos éramos jóvenes del medio artístico, Bellas Artes, Teatro… ¡era algo magnífico! En un momento la policía empezó a atacarnos y entonces las mujeres de la ATFD (organización feminista veterana en el país, Association Tunisienne de Femmes Democrates) que tenían la oficina cerca, vinieron a apoyarnos. Hicieron un cordón para separarnos de la policía. Y una de ellas, abogada muy conocida, que estaba  junto a mí, le dijo a un policía “me pegas a mí antes que a ella”. La gente nos miraba como si fuera un espectáculo y también con miedo a los arrestos y a la respuesta policial.

Después, el día 12 había otra de las manifestaciones en el centro, y cuando intentaba llegar a la calle de la convocatoria unos policías me empujaron y empezaron a pegarme en el suelo, diciéndome “Vete, te conocemos, venís a crear el caos y luego a robar”. Yo gritaba que los ladrones eran ellos y que nosotros veníamos a luchar por nuestros derechos. Me dieron patadas y luego una policía me dio con algo en la espalda. La gente empezó a gritar a la policía “Iros, iros”. La Medina era una batalla, la gente de las tiendas gritaba a la policía…

Al día siguiente, día 13, no me encontraba bien así que pasé el día en casa viendo las informaciones en la TV, y el discurso de Ben Ali, el 13 por la noche, diciendo esto de que “he comprendido vuestras reclamas” y hubo gente que salió para apoyar a Ben Ali… Una amiga me llamó llorando diciendo “Ben Ali se va a quedar”… había coches que salían por la calle haciendo sonar el claxon…

Pero al otro día estaba convocada la gran Huelga General de la UGTT (sindicato de la Unión General de Trabajadores Tunecinos). Yo estaba en el centro ya sobre las 7.30. UGTT había convocado huelgas generales en todo el país y ese día le correspondía a Túnez  ¡Ese momento fue impresionante! La Avenida Bourghiva se fue llenando de gente… masas de gente… de diferentes clases sociales… Entonces en un momento, cuando una familia de mártires pasaba, comenzaron los gases lacrimógenos y la gente empezó a dispersarse.

Yo me escondí en el local de la Asociación de Amateurs de Cineastas. Pasamos allí la noche 18 personas, por miedo a que nos arrestaran. Éramos un grupo representativo: desde una mujer burguesa con su hija de 16 años, la hija de un militante de izquierda, arrestado y torturado en el antiguo régimen, las y los jóvenes anarquistas, hasta había una mujer embarazada… Decidimos meternos en diferentes salas porque la policía subía a las casas a arrestar a la gente, por lo que  teníamos que estar en silencio. A mí me daba miedo la mujer embarazada y la chica de 16 años porque esos días se habían dado violaciones por parte de la policía… Así que nos separamos en dos salas para no hacer ruido.

Cuando escuchamos que Ben Ali se había ido quisimos gritar de alegría pero nos mantuvimos en silencio, no pudimos mostrar nuestro entusiasmo… Muchas de las personas que salían eran arrestadas directamente e iban al  Ministerio del Interior… Al salir la policía nos paró y nos interrogó, pero nos dejaron marchar.

V.D.- ¿Cómo valoras en general los resultados de las movilizaciones del 2011, tanto a nivel de Túnez como para la región?

I.T.- Desgraciadamente, ha habido intervenciones externas que han usurpado esta voluntad del pueblo de mejorar su situación, han sido utilizadas por diferentes intereses económicos, políticos y militares, para que este movimiento se convierta en guerra civil o guerra regional o internacional. Ya no es más un movimiento popular para que Siria mejore, sino una usurpación del Estado de Siria. En uno de los países con tasas de refugiados más importantes. Ha habido muchísima manipulación a nivel internacional, lo cual no implica que el régimen de Asad no sea autoritario pero, al mismo tiempo, no todos los que están allí están para ayudar al régimen sirio. Al pueblo sirio, cuando salió a la calle, nadie le ayudó para que fuera un movimiento pacífico. Todos han presionado para que sea una lucha armada. Yemen también, todo el mundo se esconde, incluso Naciones Unidas, Gran Bretaña, Francia, que venden armas que matan y todo es una cuestión geopolítica de quien va a meter la mano en la región.

V.D.- ¿Sientes que estas luchas se han instrumentalizado por intereses extranjeros?

I.T.- Sí, pero incluso las luchas previas, porque hay que considerar que mucho antes de 2011 ya los países árabes reivindicaban sus derechos. En 2015, por ejemplo, en el Congreso Internacional sobre la Educación (la primera en Génova y la segunda en Túnez) World International Summet for Education, las calles estaban desiertas porque Ben Ali mandó a todo el estudiantado a vacaciones forzadas. Y al año siguiente Ben Ali fue condecorado por su trabajo sobre los DDHH en Túnez. La Ministra del Interior (2010-2011) de Francia llegó a decir que había que ayudar al Gobierno tunecino con armas para evitar las manifestaciones. Ahora mismo, en pleno contexto de migraciones, vemos también aberraciones de los gobiernos que se niegan a prestar ayuda a personas que están en riesgo de morir porque son “migrantes”, o los Estados Unidos que defiende los Derechos Humanos con las armas y que acaba de salir de la Organización de Naciones Unidas de los DDHH. Vivimos en una falta de DDHH total a nivel local, regional e internacional.

Entrevista realizada por Violeta Doval

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