Revista con la A

26 de julio de 2021
Número coordinado por:
Dolors López Alarcón
76

Hablemos del suicidio

Por una paternidad que transforme nuestras masculinidades

Paul Maquet

El trabajo de cuidado es una de las experiencias más transformadoras. Y cuando los hombres, que en general no hemos sido educados para cambiar pañales o para cocinar, empezamos a involucrarnos en ese trabajo, empezamos a cuestionarnos los modelos sociales de masculinidad que hemos aprendido.

Soy padre hace siete años y junto con mi compañera decidimos organizarnos como un equipo, tratando de repartirnos las tareas de manera equitativa y apoyándonos mutuamente para transmitirle a nuestro hijo la experiencia de una familia democrática, con igualdad de derechos y responsabilidades para todo.

Por supuesto, en la realidad eso es más fácil de decir que de hacer. Para empezar, al tener un hijo hay un conjunto de aspectos que no pasan por nuestro cuerpo. Nosotros no nos embarazamos, nuestro cuerpo no cambia a lo largo de nueve meses, no sufrimos los dolores del parto, las cesáreas ni la recuperación posterior, nosotros no amamantamos, nuestros bebes no rompen nuestros pezones, y tampoco tenemos que vivir el proceso de destete, con toda la carga emocional que ello implica.

Además del cuerpo, la sociedad hace su parte. La educación que ambos hemos recibido, los modelos sociales, lo que hemos visto en el colegio, en nuestras propias familias y en las familias de nuestros amigos, en los medios de comunicación, y un infinito etcétera, son factores que nos llevan a asumir (sin siquiera pensarlo) que hay cosas que las mujeres, sólo por ser mujeres, van a hacer “mejor”: cambiar los pañales, bañar al bebe, ser delicados, cuidadosos, atentos, cariñosos. Así, al inicio había cosas que yo me inhibía de hacer o que mi compañera asumía “automáticamente”, sin haberlo pensado o conversado. Y eso que yo tuve la suerte de crecer en una familia muy heterodoxa, en la que la cocina y las tareas de limpieza eran asumidas por igual por mi padre y mi madre.

Así pues, sería deshonesto decir que hemos logrado repartirnos el trabajo de cuidado de manera equitativa, aunque es nuestra aspiración y nuestro deseo, y ambos hemos ido aprendiendo poco a poco.

El modelo machista, que ha mantenido durante siglos a los hombres alejados del trabajo de cuidado, nos hace perder la mitad de nuestra humanidad

El modelo machista, que ha mantenido durante siglos a los hombres alejados del trabajo de cuidado, nos hace perder la mitad de nuestra humanidad. La idea equivocada de que el hombre es más duro, menos emocional, que debe asumir el rol de poner los límites, las reglas y los castigos, y dedicar proporcionalmente más tiempo al trabajo y a conseguir dinero, ha hecho que generaciones de hombres repriman su ternura, su capacidad de llorar (de alegría y de tristeza), y en general su capacidad de prestar atención a los aspectos concretos y cotidianos que hacen posible la vida.

Por eso es que la experiencia del cuidado nos ayuda a reencontrarnos con nuestra humanidad. Yo agradezco vivir en una época en la que los modelos machistas están siendo cuestionados, porque gracias a ello he sido capaz de darme la oportunidad de cuidar. Y no hablo de una experiencia idealizada: cuidar es hermoso, pero al mismo tiempo es duro, implica mucho trabajo, es agotador en términos físicos, mentales y psicológicos. Pero esa exigencia es fuente de aprendizajes permanentes. Yo siento que, además de abrir más espacios para la ternura, el cuidado me ha ayudado a cuestionar mi relación con el tiempo (todo toma su tiempo: desde la lenta cocción del almuerzo hasta el lento proceso de desarrollo y crecimiento de un niño); la gratuidad de la vida (el trabajo de cuidado no se realiza esperando un  retorno, a diferencia del trabajo asalariado); la fragilidad de la vida (un niño es frágil y completamente dependiente del cuidado) pero al mismo tiempo su potencia (y el riesgo de sobre-proteger y no soltar).

El involucramiento de los hombres en el cuidado no sólo es una cuestión de justicia, nos impulsa a cuestionamientos mayores, nos empuja a transformar nuestra manera de ver la vida, nuestras prioridades y valores

El involucramiento de los hombres en el cuidado no sólo es una cuestión de justicia (es el camino para la igualdad de género) y no sólo nos ayuda a reencontrarnos con nuestra humanidad. Además, nos impulsa a cuestionamientos mayores, nos empuja a transformar nuestra manera de ver la vida, nuestras prioridades y valores, y la manera en la que estos han definido cómo está organizada la sociedad. Porque no es sólo una cuestión familiar, algo que ocurre tras las puertas de la casa. La sociedad toda está organizada de espaldas al cuidado: las horas de trabajo, la velocidad en las calles, la falta de espacios adecuados para la vivienda, y la falta de espacios públicos, la dificultad para acceder a alimentos sanos, la falta de tiempo para cocinarlos, en fin. Nuestro mundo está organizado bajo la cosmovisión de la antigua masculinidad dominante: un mundo para competir, para ganar, un mundo para el más rápido y para el más fuerte, un mundo para mandar y para obedecer.

Frente a ello, podemos imaginarnos ¿cómo sería un mundo para el cuidado? ¿Un mundo donde la prioridad sería cuidarnos las y los unos a las y los otros, en especial cuidar a los más vulnerables, a los niños y niñas, a las personas adultas mayores? ¿Un mundo en el que la preservación de la vida sea más importante que la ganancia? ¿Un mundo donde cultivar y cuidar la naturaleza sea más importante que explotarla? ¿Un mundo donde todos y todas tengamos derecho a la ternura?

 

REFERENCIA CURRICULAR

Paul Maquet es comunicador, especializado en temas políticos y de medio ambiente. Estudió la carrera de periodismo en la PUCP y es candidato a magister en Comunicación Política por la Universidad de Chile. Es autor de dos publicaciones: Mitos y realidades de la minería en el Perú (2013) y Marx en tiempos posmodernos (2019). Además, ha publicado diversos artículos sobre opinión pública, campañas de comunicación, nuevos medios digitales, así como sobre desarrollo humano y ecología.

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