Revista con la A

25 de septiembre de 2021
Número coordinado por:
Violeta Doval
77

Conquistas y retos de los derechos de las mujeres en los países musulmanes

Nuevas formas de hacer política en el marco del Paro Nacional (Colombia, 2021) [1]

Ruth Esperanza Londoño La Rotta. Las “democracias” representativas occidentales estructuraron sus formas de hacer política a través de los partidos y las elecciones, dos instancias que se deslegitimaron de tal manera, al punto que las y los jóvenes no creen en estos mecanismos para hacer política

“Más poesía, menos policía”
“Cartel de protesta (para usarlo: lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo)”
“Me armo de libros, me libro de armas”
“Mami te voy a regalar un nuevo país. Feliz día de la madre”
“Colombia duele, que las cacerolas resuenen” [2]

Las “democracias” representativas occidentales estructuraron sus formas de hacer política a través de los partidos y las elecciones, dos instancias que se deslegitimaron de tal manera, al punto que las y los jóvenes no creen en estos mecanismos para hacer política; mientras quienes están en el poder los utilizan como plataformas de lanzamiento de sus intereses y de la corrupción imperante. Los y las jóvenes se vienen identificando con nuevas formas de hacer política a través del arte. No es de ahora en este paro, ya lo había demostrado el movimiento estudiantil de 2011 y 2018; pero ahora combinan el arte como expresión política con la barricada y la olla comunitaria en los barrios. Las calles centrales de la ciudad son tomadas de día por estas y estos jóvenes universitarios cuyas reivindicaciones ya no corresponden solamente al terreno de lo educativo, sino sus luchas se unen a las de otros y otras jóvenes que no estudian, pero tampoco tienen trabajo, a las problemáticas de género, ambientales y territoriales, como a las del sindicalismo organizado. De noche, los barrios populares de la ciudad que albergan a esta juventud son tomados con barricadas y renombrados los territorios: Puerto Resistencia, El puente de las mil luchas, Portal de la resistencia, Plazoleta Misak, entre otros. También se derrumban estatuas símbolo de la opresión y el colonialismo, “de su peso caerá” dicen las y los manifestantes, dado que esas estatuas han mantenido la colonialidad del poder en cada uno de los citadinos que las visitan. Pero, además, salen a la calle con la bandera nacional invirtiendo los colores, y el himno nacional es apropiado resignificándolo: “Nunca cesó la horrible noche, la libertad sublime no existe” e “Inmarcesibles son las ganas de salir adelante, el bien germina ya”.

Foto de Carlos Alberto Jiménez. Paro Nacional Colombia, 19 de mayo de 2021

Estas y estos jóvenes de hoy son “digitales” por naturaleza, por haber crecido “enchufados a la televisión” y como efecto del desarrollo tecnológico de estos nuevos tiempos, por tanto, pudieron prescindir de las viejas formas de organización y de los grandes medios de comunicación para organizarse, ya traían en su ADN las formas propias de comunicación a través de redes sociales; así se encontraban y programaban, así divulgaban lo que pensaban y lo que les estaba sucediendo, por este medio les conocimos, pues los grandes medios de comunicación les invisibilizaron tras la etiqueta de “vándalos”. Todo se desarrollaba en los barrios como el espacio primigenio de sociabilidad del individuo, entre vecindad y amistades, observando en el “otro” sus carencias y hermanándose en torno a la olla comunitaria; tal vez era esta forma de construcción colectiva la que asustaba tanto al poder que las disolvía y disuelve con la violencia del Escuadrón Móvil Antidisturbios, ESMAD [3]. Estas formas de organización, en donde la emoción y la sensibilidad entran en diálogo con lo racional, les permitieron dar cabida al arte, como un contenido que expresaba esa forma nueva de organizarse, a la manera dialéctica -forma y contenido, dos opuestos de una misma unidad-, como lo planteaba Marx. La importancia de este movimiento, a mi modo de ver, consiste en que las y los jóvenes se están convirtiendo en “trabajadores de la cultura” de su contexto y país, dado que su accionar apunta a remover mentalidades y prácticas artísticas y políticas viejas, -convierten los Centros de Atención Inmediata, CAI [4] en bibliotecas pasajeras, por ejemplo- pero siguen tras la búsqueda de esas “otras” formas de hacer política, lo cual no sugiere el abandono total de las viejas formas.

Las y los jóvenes se están convirtiendo en “trabajadores de la cultura” de su contexto y país, dado que su accionar apunta a remover mentalidades y prácticas artísticas y políticas viejas

Son muchas las canciones que se han compuesto a propósito del paro, los músicos se autodenominan segunda línea, suenan las batucadas con la fuerza que simboliza el deseo del cambio a través de la vida, pues los tambores simulan el sonido corporal, mientras el resto de la población les acompañamos bailando; las representaciones teatrales, los performance, los murales pintados sobre las paredes y las avenidas de la ciudad, la resignificación de los lugares que habitamos cotidianamente; todas ellas, expresiones de nuevas subjetividades en donde la sensibilidad, la emoción, la razón y los cuerpos recobran el significado que para la política, le otorga la vida misma. Se expresan a través del arte para cantar, escenificar, colorear ese mundo en el que ellas y ellos se sueñan: “El sueño es el alivio de las miserias para los que sufren despiertos”, sin los autoritarismos, verticalidades, exclusiones y abusos de los cuales se cansaron y dignamente se pronuncian por un cambio estructural que pasa entonces por la esfera de lo económico, político, social y cultural, de esas dimensiones son las transformaciones que están buscando -aunque el gobierno les está llevando a centrarse en evitar que les sigan matando-, por eso es un momento histórico para este país. O se aprovecha o se deja morir, y sería un desperdicio ante la creatividad que estas y estos jóvenes han mostrado: “Por qué callar si nacimos gritando”, y como un “manifiesto de ventana” le dicen a este gobierno y a quienes representa: “matar no es normal” y le preguntan: “¿eres parásito o polinizador?”.

El movimiento feminista y LGBTI, por ejemplo, frente a los excesos de la policía y las constantes agresiones sexuales, realizó un performance en el parque Nacional, frente a la fuerza pública que se protege con sus escudos, en el que algunas chicas se presentan con sus cuerpos desnudos y portando carteles con leyendas como: “Tú me amas”, “Yo soy tu amante”, “Yo soy tu hermana”, “Yo te he hecho el amor”, “Mi cuerpo no es territorio de guerra”; de esta manera buscan mover los afectos y la empatía acercando a las partes, creando la cercanía que les permita decirle a la policía que el odio los divide y los deshumaniza, que no son sus enemigas. Pero además, leemos en sus carteles: “vivas nos queremos”, “nuestros cuerpos no son territorio de guerra”, “nuestros cuerpos no son botín de guerra”, le están diciendo también a la policía que su cuerpo es su territorio, que no debe ser invadido, que ella es autónoma para decidir sobre el mismo y su experiencia sexual y amorosa, en últimas, que ella es autónoma sobre su cuerpo; pero también sobre lo que quieren: “Las niñas y mujeres salimos a gritar” y lo que no quieren: “las mujeres no parimos hijos e hijas para la guerra” porque “En Colombia el gobierno viola y asesina”.

Foto de Carlos Alberto Jiménez.
Paro Nacional Colombia, 19 de mayo de 2021

En el mismo sentido, este movimiento hace evidente la necesidad de reconocernos diversos: “Viva el sentimiento de mestizaje colombiano, viva el pueblo afro, viva la minga, viva Colombia libre”. Eso significa darle importancia al otro para poder ser y reivindica otras formas de organización desde los afectos, pues hablan de: “ternura, organización y lucha”, pero obviamente, hay heridas profundas frente a los militares que lleva a estos jóvenes a decir: “respeta a las putas, a lxs maricas y a los cerdos, no a los tombos [5]”. La sensibilidad ambiental de estxs manifestantes los lleva a plantearse: “Se busca a los violadores de la tierra, a los envenenadores del agua, a los ladrones del aire. Se busca a los traficantes del miedo” y frente al otro y a la problemática en frontera tienen claro que: “ningún humano es ilegal, abajo las fronteras, arriba el núcleo”. En muchos momentos se ha demostrado la relación armónica que establecen con las comunidades indígenas, pues estos realmente se han ganado el respeto de toda la sociedad, excepto del gobierno y sus fuerzas paramilitares urbanas y regionales. Es un movimiento que ha seguido el ejemplo de la minga en muchos escenarios y momentos “yo soy minga indígena, afro, social y popular”, “Viva la minga. Poder de la identidad, fuerza de la dignidad, reivindicación de las memorias, liberación de sus territorios”; “con la MINGA disminuye la violencia”. En fin, es un movimiento antifascista por cuanto se declara en contra de esas divisiones coloniales entre negro y blanco; entre ricos y pobres, entre indígenas y no; aunque tienen claro que como a los grandes empresarios les da temor perder lo que tienen, ven al pobre o mejor, al otro, con pavor, pero ante esto ellas y ellos gritan: “Mi mamá me dijo que estudiara para que fuera una ‘persona de bien’, yo estudié, pero ni por el putas quiero ser como ellos: la gente de bien nos está matando”.

 

NOTAS:

[1] El presente artículo es un fragmento de otro titulado “¿Qué tan real es otra realidad? La esperanza es el cambio y el camino la dignidad y la resistencia”, publicado en su totalidad en la revista CEPA (Centro Estratégico de Pensamiento Alternativo).

[2] Este artículo se escribió al cumplirse un mes de paro nacional en Colombia y las consignas se recogieron en las múltiples marchas y videos que se movieron por redes sociales. Por tanto, aparecerán dichas consignas nutriendo este escrito, en cursiva y con comillas, en forma de epígrafes o dentro del cuerpo del texto.

[3] El ESMAD está adscrito a la Policía Nacional y ha ejercido una violencia desmedida contra los manifestantes, por eso ha sido cuestionado por varias organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales.

[4] De la Policía Nacional.

[5] Tombo es una expresión despectiva para referirse a los policías.

 

REFERENCIA CURRICULAR

Ruth Esperanza Londoño La Rotta. Universidad Robert Schuman, Estrasburgo (Francia) y Universidad Libre de Bruselas (Bélgica). Magister en Comunidades europeas, Universidad Pontificia de Comillas (España). Socióloga, Universidad nacional de Colombia.

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