Revista con la A

25 de mayo de 2021
Número coordinado por:
Lucía Melgar y Alicia Gil
75

La utilidad del feminismo

Filomena y los catorce kilómetros

Si hay un artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que llevamos invocando en esta sección desde que empezara es el artículo 25, el que reconoce el derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios. Quizá lo repetimos tanto por lo hermoso, lo necesario, o lo ingenuo de su redacción.

La Cañada Real de Madrid se apagó a principios de octubre de 2020. Y así ha permanecido, en silencio, hasta que las Navidades ablandaron conciencias y corazones y comenzaron a abrir telediarios. Luego llegó el temporal Filomena, que ha hecho imposible volver la cara a la realidad de 4.500 personas, de las que 1.812 son niñas y niños, personas a las que la nieve les caía directamente sobre el colchón. Sabañones, olor a basura quemada. Noches a oscuras desde las seis de la tarde. Comida fría. Y al ping pong de competencias políticas le sigue el de los parches y soluciones improvisadas: generadores, mantas, manos voluntarias. Pero no hay generador que ilumine décadas de exclusión social que vive y sobrevive a sólo catorce kilómetros de las luces navideñas de una ciudad en pandemia.

La realidad de la Cañada, para quienes nunca la hayan pisado, es mucho más compleja que el imaginario de un batiburrillo de tejados de uralita, de un agujero negro de tráfico de drogas y miseria social. Hay diferentes sectores, con diferentes circunstancias, que se imbrican en la Historia (en mayúsculas) del sudeste de Madrid desde los años sesenta, que narran décadas de migraciones rurales, nacionales e internacionales. La Historia de asentamientos y chabolas, de luchas vecinales y conquistas sociales y también de heroína, de pobreza, de luz pinchada y de chatarreo. Se lo pueden contar bien sus vecinas y vecinos, o quienes les llevan décadas apoyando, como la Parroquia de San Carlos Borromeo, santuario de dignidad en el barrio de Vallecas. Se lo pueden contar, se lo aseguro, mucho mejor que los canutazos en directo de los telediarios de última hora.

Habrá quienes piensen que la Cañada, y su sexto sector, son un fallo del sistema, una zona gris, un acúmulo de malas decisiones y sus consecuencias. Porsches, marihuana, y estufas de gasoil. Miseria llama a miseria, como dinero llama a dinero, aunque nos digan que en este país no funciona el mérito ni el ascensor social. Del menudeo de hachís se pasa a tumbar una red eléctrica; de gobernar para la ciudadanía, se pasa al Consejo de Administración de las grandes Eléctricas.

Por cierto, que el mismo mes que se apagaba la Cañada, a 14 kilómetros, en Canalejas, al ladito de la Puerta del Sol, se inauguraba un flamante nuevo hotel de lujo en la capital. Hotel cuyas obras, por cierto, echaron abajo parte de la red de Metro de Madrid durante meses, para molestia de algunos cuantos miles de mortales que acostumbramos a ir a trabajar en suburbano. Además de apartamentos de alto standing -unos cuatro millones de euros-, spas y galerías de firmas exclusivas, el espacio permite reservar, por veinte mil euros diarios, la Suite Real, que era el antiguo despacho de Mario Conde. Y es que entre la nueva normalidad y la vieja precariedad la Historia se repite, primero como tragedia, luego como farsa. Pero sigue siendo una tragedia.

 

Irene ZugastiREFERENCIA CURRICULAR

Irene Zugasti Hervás es Licenciada en Ciencias Políticas y en Periodismo. Se especializó en Relaciones Internacionales, Género y Conflicto Armado para terminar transitando hacia otro terreno no menos conflictivo: el de las Políticas Públicas para la Igualdad de oportunidades y contra la violencia de género. Ha desarrollado su carrera profesional en diferentes administraciones públicas, desde la AGE a la Comisión Europea, en paralelo a su trabajo como docente y consultora para proyectos internacionales. Actualmente trabaja como responsable de Políticas de Género en Madrid Destino, en el Área de Cultura del Ayuntamiento de Madrid.

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