Revista con la A

25 de septiembre de 2021
Número coordinado por:
Violeta Doval
77

Conquistas y retos de los derechos de las mujeres en los países musulmanes

Distopía

Zahra Yagona, jocker de Teatro Foro en ARDHO, perseguida por estar divorciada y actualmente huida de Afganistán. /Hjalmar Jorge Joffre-Eichhorn https://www.diagonalperiodico.net/culturas/luchar-hasta-ultimo-dia.html

Hace unos días recordé un artículo que había leído hace tiempo documentándome sobre ejemplos de lugares donde se utilizaba el teatro foro como herramienta. El teatro foro se creó en Brasil en los años 70 de la mano del dramaturgo y director Augusto Boal e inspirado en la Pedagogía Crítica de Paulo Freire. Consiste en una representación en la que se expone un problema que afecta a una comunidad o colectivo. Este problema se convierte en el tema central del guión y se construye una obra de teatro en la que las y los actores exponen el conflicto dando a las y los espectadores la oportunidad de transformarse en espec-actores.
Me dispuse a buscarlo y vi que era de hace exactamente 10 años. El titular de 2011 decía «las mujeres afganas toman el control de sus vidas a través del teatro». Recuerdo que me llamó la atención y me alegró enormemente. El contenido de la noticia no era tan optimista. Contaba que se había creado una historia sobre el padre de una familia con problemas financieros que obligaba a su hija a casarse con un hombre mucho mayor que ella por dinero. Ella se negaba y, como consecuencia, él la golpeaba y, finalmente, ella amenazaba con suicidarse.
Presentaban esta historia, lamentablemente muy común, y animaban a las mujeres presentes a cambiar ese final. Presentaban problemas, discriminaciones, vejaciones y traumas y ayudaban a las «espect- actoras» a enfrentarse a ellas. Pero también señalaba que era de los pocos foros donde se trataban estos temas. El patriarcado, el matrimonio forzoso, la violencia doméstica, la falta de acceso al empleo…Recuerdo la sensación. «¡Qué gran avance!». Pensé. Y también, insuficiente.
En el número anterior hablaba de «no solo duelen los golpes» de Pamela Palenciano, que a partir de su propia experiencia con los malos tratos ha creado un monólogo que va acompañado de un coloquio. Es una modalidad muy parecida. En España y en Latinoamérica está modalidad de teatro, donde se crea un híbrido entre ficción y realidad y se utiliza el teatro como herramienta social, es cada vez más común. Y también más necesaria. No olvidemos que Pamela ha recibido amenazas por tratar temas que incomodan a algunas personas.
Ella decía, en la entrevista, que sentía que en estos últimos años se habían tirado por tierra de un plumazo los avances logrados en los ocho años anteriores.
Retroceso. Qué duro es sentir que los cimientos no son lo suficientemente sólidos y que algo tan esencial como la libertad se puede convertir en algo que no te pertenece. En algo que «otro» tiene derecho a darte o quitarte.
2021. Afganistán. Toman en control los talibanes. Y esos pequeños avances que parecían esperanzadores, aunque insuficientes, desaparecen. Se prohíbe a las mujeres trabajar, estudiar, relacionarse entre ellas, hacer deporte, aparecer en prensa, radio, TV…Se les prohíbe SER. Se les prohíbe vivir. Y aislándolas, se les impide buscar una salida.
Ahora entiendo la sensación de hace 10 años. Optimismo, pero prudencia. Porque, como dice siempre una de las mujeres más influyentes de mi vida, nacida y criada en Canadá, ‘you can’t take things for granted’.
Queda mucho por luchar. Queda mucho por vivir. Porque ellas son nosotras. Porque si las pisan a ellas, nos pisan a todas. Porque no se puede consentir que la realidad sea peor que una ficción distópica. 
Los derechos que no están conquistados de verdad son un espejismo y es muy fácil perderlos cuando, en vez de tenerlos por el simple hecho de SER y de existir, son privilegios en manos de otros que los utilizan para premiarte o castigarte.
Ni un paso atrás. Con los derechos no se negocia. 
Se oye mucho últimamente eso de «ellas están peor». «Tanto feminismo, aquí hay igualdad, ¿Qué más queréis?». Pues queremos borrar la terrible idea de que la igualdad es un privilegio que alguien decide otorgarnos. Queremos que se entienda que la situación de las mujeres afganas no nos consuela, nos indigna profundamente y nos parte el corazón. Queremos que se entienda que todas las mujeres del mundo tenemos los mismos derechos que los hombres. Y que, con un derecho, se nace. Un derecho no se da ni se quita. No es un premio que el hombre occidental ha decidido otorgar a las mujeres. Porque, mientras haya quien se siga comportando como si tuviéramos que dar gracias por ser libres, el mundo seguirá estando lleno de talibanes en potencia. Salgamos a escena a cambiar el final de esta función. Ya «vamos tarde».

 

REFERENCIA CURRICULAR

Jazmín Abuín Janeiro es una actriz, cantante y periodista nacida en Vigo, de padre gallego y madre canadiense. Ha trabajado en numerosos musicales y obras de teatro. También ha trabajado en cine y en varias series de televisión. Además, es docente, activista y forma parte de una ONG con la que lleva el teatro a los hospitales para las niñas y niños hospitalizados. 

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