Revista con la A

25 de marzo de 2020
Número coordinado por:
Lucía Melgar
68

Los derechos sexuales y reproductivos son derechos humanos

Coronavirus y violencia de género

Alicia Gil

No sabemos si en algún momento llegaremos a conocer el origen de esta pandemia que está confinando a toda la ciudadanía mundial en sus casas.

Nuevamente, al igual que ocurrió con el VIH, las fuentes oficiales culpan de la transmisión del virus a un salto de éste desde un animal -el pangolín y/o el murciélago- a un ser humano. En el caso del VIH hablaron del mono verde sin especificar cómo se produjo “el salto”; al menos el origen de la transmisión del coronavirus lo justifican contándonos que se ha producido al ingerir a alguno de estos animales infectaos, al comerlos, vaya. Otras fuentes, bien documentadas hay que decirlo, señalaron que la epidemia podía deberse a que el Covid-19, un virus de los muchos con los que se está experimentando en el Instituto de Virología de Wuhan (epicentro de la epidemia), se les había “escapado”. De hecho, algunos científicos chinos, al inicio de la epidemia, declararon que el virus podría tener una conexión con los murciélagos a través de un intermediario… algunos medios de comunicación occidentales se hicieron eco de esta noticia que, por supuesto, las autoridades científicas chinas no tardaron en desmentir…

Que existen laboratorios “secretos” donde se está trabajando en la búsqueda de armas bacteriológicas en China (el de Wuhan es uno de ellos), en Estados Unidos y en Rusia, es un secreto a voces, de ahí que las teorías de la conspiración se hayan desatado: “que si ha sido Trump el que ha provocado la epidemia para desprestigiar a China porque el virus “escapó” o “saltó” en plena guerra comercial iniciada en 2018 -aranceles, Huawei, etc.-“, “que si ha sido un error de los chinos porque se les ha descontrolado”, “que si lo que está sucediendo es una manera de poner a prueba a la población mundial ante la crisis, que ya tenemos encima, generada por la revolución tecnológica que no solo va a dejar sin empleo a millones de personas en el mundo sino que, además, quienes tengan la suerte de seguir trabajando lo van a hacer desde sus hogares, liberando así a las grandes empresas de los gastos que conlleva mantener gigantescas infraestructuras y personal, sometiendo de nuevo a las mujeres a que se responsabilicen de los cuidados, aislando a la población y evitando, de paso, que salgan masivamente a las calles rebelándose a sufrir las mismas consecuencias que ha tenido, para la mayor parte de la ciudadanía, la crisis de 2008-2010, de la que aún, desde las clases medias hacia las más desfavorecidas, todavía no nos hemos recuperado…”

Sin duda, teorías hay para todos los gustos y quizás nunca lleguemos a saber el origen, ni el cómo ni el porqué, pero lo cierto es que ya se está produciendo un cambio profundo en la psicología social y un cambio económico cuyas consecuencias todavía no podemos prever, aunque no hace falta ser muy intuitiva para afirmar que quienes vamos a “pagar el posvirus” vamos a ser las mismas y los mismos de siempre…

No acababa de decretarse el Estado de Alarma en España, cuando la reacción patriarcal lanzó su campaña de descrédito hacia las masivas manifestaciones de mujeres del 8 de Marzo

Están sucediendo cosas curiosas y trágicas con esta pandemia. De buena parte de las trágicas ya estamos informadas. Respecto a las curiosas, comentar que no acababa de decretarse el Estado de Alarma en España, debido al aumento de personas infectadas por el Covid-19, cuando la reacción patriarcal lanzó su campaña de descrédito hacia las masivas manifestaciones de mujeres del 8 de Marzo culpabilizando al Feminismo del aumento de la pandemia… Un 8 de marzo en el que el partido de ultraderecha, con más que sesgos fascistas, VOX, trató de “contraprogramar” la convocatoria feminista con un encuentro del partido en la plaza de Vistalegre de Madrid… ¡Cómo si una y otra convocatoria tuvieran algo que ver! Cuando se contaminaron algunos de los dirigentes presentes en el voxacto echaron la culpa al gobierno de coalición, progresista, por haberles permitido reunirse… ¡Imaginamos qué habrían vociferado de haberles prohibido el acto! Las fuerzas reaccionarias de este país tampoco criticaron ni critican que ese fin de semana se jugaran partidos de fútbol, de todas las divisiones, en los estadios con presencia masiva de público… Nuevamente, las mujeres, el Feminismo, han sido y están siendo el blanco de sus críticas… Curiosamente, estos mismos partidos que hoy critican la falta de recursos en la sanidad pública para atajar las consecuencias del virus, son los mismos que cuando gobiernan una de sus primeras acciones fueron y son desmantelar lo público, especialmente la sanidad, dotando de recursos a la sanidad privada en detrimento de la pública, como no han dejado de denunciar en las calles las mareas blancas… ¡De esos polvos, estos lodos! ¡No se puede ser más hipócrita!

Las mujeres en situación de violencia están confinadas con sus maltratadores y no tienen oportunidad de realizar la denuncia

Pero lo peor, lo que apunta otros tintes de tragedia (además de las muertes y las personas enfermas) en lo que a la violencia contra las mujeres hace referencia, es que desde la aparición de la epidemia han tenido que morir asesinadas dos mujeres para que los Medios comenzaran a dar cuenta del problema de las mujeres en situación de violencia confinadas con sus maltratadores, aun cuando el número de mujeres asesinadas en España por violencia machista, que en lo que va de este año 2020, han sido 17 (según fuentes oficiales hasta el momento de escribir este artículo), siendo 1.050 el número total de mujeres asesinadas desde 2003, año en que se empezaron a recopilarse datos en España. Solo a partir del último asesinato los Medios se han hecho eco, avisando de la situación: se han reducido el número de llamadas al 016, un teléfono que atiende y asesora a las mujeres que son víctimas de violencia de género o que están en riesgo de serlo; así mismo se han reducido las denuncias en los juzgados (que por cierto siguen abiertos) por esta misma cuestión. La causa: las mujeres en situación de violencia están confinadas con sus agresores y no tienen oportunidad de realizar la denuncia, ni de huir, ni de asesorarse… La violencia contra las mujeres, e incluso contra las niñas y los niños,  se está incrementando con este confinamiento y el miedo paralizante hacia sus agresores también.

Tampoco se habla de la situación que se está viviendo en las Casas de Acogida para mujeres víctimas de violencia de género y de sus hijas e hijos… ¿Tienen medios suficientes para evitar el contagio del coronavirus? ¡No lo sabemos! Lo que sí sabemos es que en las Comunidades Autónomas donde gobiernan PP y Ciudadanos, con el apoyo de VOX, los centros de acogida junto con otros organismos cuyo objetivo es proteger a las víctimas de la violencia machista también fueron de las primeras partidas que redujeron, cuando no eliminaron, de los presupuestos ¿Qué está pasando en estos centros? ¿Cómo están viviendo esta situación tanto las usuarias y sus criaturas como las trabajadoras? ¿Qué pasa con los centros de salud mental dirigidos a atender y a ayudar a las mujeres afectadas psicológica y emocionalmente por haber sufrido violencia? Porque también éstos han visto como se eliminaban o reducían considerablemente las ayudas y subvenciones que recibían para desarrollar su función pública… ¿Y los centros de planificación familiar? ¿Cómo y en qué condiciones están desarrollando su trabajo las profesionales de la salud sexual y reproductiva? ¿Están recibiendo recursos suficientes para subsistir? ¿Qué pueden hacer las mujeres que necesiten interrumpir su embarazo? ¿Y las mujeres que hayan sido violadas dónde y cuándo denuncian? ¿Qué profesional de la medicina forense se va a encargar de hacer el informe desbordados, como están, por las víctimas del coronavirus? ¿Quién se está ocupando de dar respuesta a estas situaciones? En este estado de Alerta ¿cómo se está implementando el Pacto de Estado contra la violencia de género?

¿Cómo escuchar el dolor silencioso y abrumador del miedo de las víctimas confinadas junto a sus maltratadores…?

Sabemos que “el hogar” es uno de los lugares más peligrosos para las mujeres y para sus hijas e hijos y que en esta situación de confinamiento obligatorio el peligro aumenta… Así las cosas: ¿Cómo combatir la violencia desencadenada entre las cuatro paredes de los hogares donde habita un maltratador, un violador, un asesino potencial, sin recursos para hacerlo? ¿Cómo escuchar el dolor silencioso y abrumador del miedo de las víctimas confinadas junto a sus maltratadores…? ¿Cómo darles voz? …  ¿Acaso no sería importante que los Medios insistieran en que la vecindad de aquellos hogares donde los gritos y los ruidos sospechosos de que la violencia se está produciendo lo denunciaran a las autoridades?

Una iniciativa, que queremos poner en valor, es la publicación de la Secretaría de Estado de Igualdad y contra la violencia de género del Ministerio de Igualdad español, a la que se puede acceder a través de la web (http://www.violenciagenero.igualdad.gob.es/informacionUtil/covid19/home.htm). Es posible que las mujeres en situación de violencia ni siquiera puedan acercarse al ordenador, pero si algún familiar, vecina, vecino o amistad de estas mujeres sospechan que la violencia está presente, o pueda estarlo, quizás encuentren la forma de transmitirles esta información. Es muy importante pues ahora, menos que nunca, podemos dejarlas solas.

No sabemos cuánto tiempo va a durar esta situación ni sus consecuencias globales, lo que sí sabemos con seguridad es que la violencia contra las mujeres se está incrementando y que tenemos que idear algún instrumento para detectarla y frenarla antes de que sea demasiado tarde, porque el coronavirus no solo no está acabando con la violencia contra las mujeres sino que es posible que tras esta situación excepcional, cuando esto termine, a las numerosas víctimas del Covid-19 haya que sumar las de la violencia machista que a día de hoy desconocemos. 

 

REFERENCIA CURRICULAR

Alicia Gil Gómez es doctora (cum laude) en Sociología de género, licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación, con suficiencia investigadora experta en Género, Violencia, Poder y Conflictos, en el marco de las Organizaciones. Creó y dirigió, de 2002 a 2010, la Fundación Isonomía de la Universitat Jaume I. Ha dirigido distintos proyectos del Fondo Social Europeo, dentro de las Iniciativas NOW e EQUAL y Leonardo Da Vinci, de la Comisión Europea, en cuyo marco organizó numerosos encuentros, jornadas, congresos y debates de ámbito comunitario, estatal e internacional. Ha participado como directora técnica de numerosos cursos de postgrado y especialización relacionados con las áreas de su competencia. Ha impartido cursos, dictado conferencias y participado en mesas redondas dentro del marco de foros nacionales e internacionales. Además, es autora de la novela “Una fina lluvia”, y “Un soviético en mi vida” (ambas, escritas en lenguaje no sexista, quedaron finalistas en los premios Femenino Singular de la Editorial Lumen, en 1993 y 1994, respectivamente). También, obtuvo el segundo premio de relatos del Ayuntamiento de Castellón en 1995, publicó un cuento en el primer número de la revista Asparkía, en 1992, aunque se ha decantado más por el ensayo, siendo autora de numerosos artículos, y editora de varias publicaciones vinculadas a la UJI. En la actualidad, se desempeña como coordinadora pedagógica de la Escuela de Postgrado ESEN, de la Asociación de Mujeres para la Salud de Madrid, es secretaria general de la Asociación con la A, directora de la revista digital del mismo nombre y está dando los últimos toques a un libro: “Microfísica de las organizaciones feministas”.

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