Revista con la A

25 de mayo de 2021
Número coordinado por:
Lucía Melgar y Alicia Gil
75

La utilidad del feminismo

Consideraciones para la interpretación de una carta natal

En la serie de artículos que vengo desarrollando a lo largo de estos años he intentado, más que interpretar los datos que proporciona una carta astral o natal conocida vulgarmente como “horóscopo”, dar a conocer el significado de los símbolos que operan en los sucesos que acompañan no solo nuestra vida, también todo acontecer que pueda ocurrir en nuestro planeta y que tiene un comienzo, un devenir y un final, ya sea el nacimiento de un ser humano, el de un gato, una planta, un negocio o una noticia, también las civilizaciones. Todo tiene en común un momento de comienzo, y a ese momento le corresponde una carta natal que marcará su devenir y final (final relativo, aunque esto requiere explicaciones para otro momento).

Siempre he defendido y defiendo que todo conocimiento requiere de capacidad, estudio y praxis. Con la capacidad se nace, la práctica permite que esa capacidad se desarrolle, pero el estudio, según mi experiencia, al menos en este campo del saber, requiere, además de libros o artículos como los míos, de la energía que proporciona el aprendizaje “de boca a oído” entre la persona que enseña y la que aprende, que intercambian sus papeles al compartir, algo que no puede darse entre mis artículos y los y las lectoras.

Empecé dando a conocer el Zodíaco y las correlaciones entre la historia personal y colectiva, la naturaleza y sus ciclos. He pasado a la energía planetaria, que esbocé brevemente durante el Zodíaco, donde cada planeta casi se mimetiza con la energía de los signos zodíacales cuya naturaleza en estado puro, como ya dije en el artículo anterior, solo conocemos a través de los signos que ocupan, el Sol con el signo de Leo y la Luna con el de Cáncer, algo que ocurre con el resto de signos y planetas, de tal forma que lo valores lunares son los del signo de Cáncer y los solares los del signo de Leo, lugares donde tienen más fuerza para otorgar sus atributos que llamamos domicilio.

Cuando levantamos una carta natal (a cualquier persona, animal, planta o cosa), pedimos tres datos: qué, dónde y cuándo. Es decir, nos deben aclarar de qué o quién se trata, incluyendo si es varón o hembra en el caso de una carta personal, porque la carta no nos da el sexo sino sus tendencias sexuales. La hora local (cuando) del lugar donde se produce el nacimiento (donde), condicionan la vida, no es lo mismo nacer en el desierto del Sahara que en las montañas de Alaska. Os hago una recomendación con respecto a la hora, factor muy importante. Suele ser el dato más propicio para el error. Aconsejo solicitar el certificado de nacimiento “literal” que es donde aparece reflejada la hora, no suele ser exacta porque el o la médica que atiende no le suele dar importancia, razón por la que la hora aparece de treinta en treinta minutos (12; 12,30; 13; 13,30 etc.), en mi caso observo si la hora figura así o me dan un dato más exacto (12horas 17minutos), lo que me da más confianza. En cualquier caso también aconsejo, si vive, preguntar a la madre o a cualquier familiar cercano presente en el momento del nacimiento, suele aportar datos que muchas veces aclaran la hora (era de noche, estábamos cenando, miré la hora para vigilar las contracciones…).

La Astrología considera la situación en que se encuentra nuestro sistema planetario en ese momento en relación con el punto exacto donde nacemos en nuestro planeta, nada está inerte, todo se mueve en el Cosmos, y los planetas lo hacen a lo largo del Zodíaco, lo que supone que podemos nacer con la Luna en Escorpio, o el Sol en Capricornio, Acuario o en cualquier otro signo zodiacal, considerando cuatro variables: los signos zodiacales, la posición de planetas en signos, la posición en las “casas” y los aspectos entre planetas. La carta resultante es una especie de fotografía fija del estado celeste en el momento del nacimiento, donde los planetas en signo muestran la naturaleza de lo que nace y los aspectos reflejan la relación entre planetas, como si fueran lamparas que a determinadas distancias mezclaran su luz alterando su comportamiento. Lo que llamamos “casas” resultan de la relación entre ese cielo y el lugar terrestre donde hemos nacido dividiendo el Zodíaco en doce sectores de diferente tamaño (los signos siempre tienen 30º), cuyo significado es de naturaleza similar a la de los signos. Habréis oido hablar del Ascendente, este marca el comienzo del primer sector o “casa” y se relaciona en su interpretación al primer signo de Aries, signo de comienzo, por lo que el Ascendente muestra cómo se produce nuestro nacimiento y cómo nacemos y comenzamos las cosas, así transcurren los doce sectores y su relación simbólica con los signos que reflejamos en la carta natal a través de los datos de la hora y el lugar en que se produce el hecho, la casa segunda con Tauro, la tercera con Géminis, etc. Por tanto, relacionamos la situación celeste (día de nacimiento) con la terrestre (lugar y hora), datos que permiten el levantamiento de la carta natal.

Como me encuentro limitada por la extensión de este artículo, me voy a centrar en ciertas reglas imprescindibles, antes de referirme al resto de los planetas y los significados de casas y aspectos que dejo para más adelante, no obstante recomendar dos libros básicos que pueden aclarar lo suficiente para las personas más impacientes: Las Doce Casas de Howard Sasportas, y Dinámica y Análisis de los Aspectos de Bill Tierney.

Reglas:

– Para interpretar es necesario “sumar símbolos”. Una de las primeras leyes a tener en cuenta es “pensar por analogía”.

Ejemplo: Si una carta tiene la Luna en el signo de Virgo podéis aplicar todos los significados de la Luna y añadir los del signo. Como Virgo es un signo de servicio, práctico, realista, ordenado, que pretende separar lo que tiene un valor para él de lo que no vale, que rechaza, tratando de obtener el máximo beneficio en el menor tiempo posible, estos significados podéis aplicarlos a la madre, (o a cualquiera de los significados lunares). Deduciendo que la figura de la madre (arquetípica) es sumisa, servicial, ordenada, práctica, realista, buscará comprar donde consiga el mismo producto por el menor precio, etc., ambas figuras, madre y padre, se representan en la Luna y el Sol, añadiendo las casas cuarta y décima, donde también se sitúan, algo que volveré a tratar cuando os explique cómo interpretarlas. Si tenéis en cuenta los sentimientos, se expresarán más a través de manifestaciones prácticas que de expresión sentimental, es decir, su afecto se expresa mejor preparando una buena comida y ordenando la ropa y el armario antes que la efusión de una caricia. Como es un signo relacionado con la salud y la Luna es el estómago, también el cuerpo, estáis ante una alerta de enfermedad estomacal, no grave, de probable origen psicológico, que normalmente requiere de tratamientos pero no de hospitalizaciones, ya que Virgo es un signo de salud que debe mantener una buena relación entre mente y cuerpo, que cura con orden en la alimentación y el cuidado corporal, como la higiene o los horarios destinados al descanso, o con tratamientos psicológicos, normalmente tratados por la medicina ambulatoria o lo que anteriormente se llamaba “médico de familia”, que puede derivar a un especialista del sistema digestivo o la psicología.

Tener en cuenta la fuerza y dignidad planetaria.

Por seguir con el ejemplo anterior, hay que valorar que la Luna en Virgo no tiene toda la fuerza que podría tener en su elemento. La Luna es de agua, y hay tres signos que lo son: Cáncer, Escorpio y Piscis. Como expliqué en su momento, tiene más fuerza en agua y como segunda fuerza en signo femenino, caso de la tierra del signo de Virgo. En Tauro, signo de Tierra, está en exaltación, llamamos así a los planetas que tienen un exceso de energía y que por ello resultan conflictivos y normalmente con riesgo de enfermedad. Ya os iré explicando más sobre este tema en su momento. Su mayor poder está en el signo de Cáncer donde otorga todos los valores lunares en la justa medida, y donde menos fuerza tiene sería en signos de aire ya que el agua y el aire, sentir y pensar, son funciones opuestas.

Proceder a veces por antítesis, lo que no tiene, si falta elemento, como no piensa, para juzgar en función de lo que se pide.

Es importante valorar las carencias. Si una carta no tiene aire pero tiene mucha tierra, lo primero es considerar que no debes explicar las cosas desde la teoria ya que necesita ejemplos prácticos. Si se trata de una niña mejor que explicarle como crece una planta o como nace un polluelo es enseñarle a plantar una semilla y que la vea crecer, o la eclosión del huevo. La carencia de aire puede originar problemas para la comunicación, algo que tengo en cuenta, sé que la tierra me pedirá datos concretos y fechas exactas, mientras que con el aire puedo explicar otras cosas más teóricas. Y si su elemento más poderoso es el que yo tengo más débil, sé que debo esforzarme más en la consulta para lograr un resultado favorable.

Sin denostar la propia intuición conviene huir de opiniones personales e ideologías morales.

No se debe juzgar una carta con la moral y los valores propios o sociales, la carta no es de quien la estudia. La moral y valores sociales cambian con el tiempo, lo que ayer era pecado o rechazable hoy puede ser razonable e incluso  necesario. La única moral válida de una carta es “ser fiel a la propia naturaleza”, algo parecido al “sé tú mismo” del Oráculo de Delfos. Si mantiene esa fidelidad al propio ser la sociedad podrá culpar pero la carta muestra una personalidad ética.

Los factores astrológicos solo tienen una significación en función del conjunto de un tema.

Tenedlo en cuenta a la hora de juzgar una carta, o la vuestra, porque hasta no tener una visión sintética y total del tema que se estudia es mejor no emitir juicios, la iréis conociendo según vayáis estudiando los diferentes factores individualizados, pero solo al final del estudio podréis tener una visión de conjunto y deducir su significado.

Toda interpretación debe basarse en planetas básicos (Sol, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón), que nunca deben desdecir lo demás.

Está prohibido hablar de la muerte.

Esto es algo que siempre advierto, porque aunque existe, una muerte es también un proceso de depresión grave que suele dar origen a una situación de cambio importante. Si alguien acude y me comenta que la han pronosticado que va a morir, lo primero que le digo es que no ha acudido a un o una profesional de la Astrología.

Seguimos en el próximo artículo. Cuidaos.

 

REFERENCIA CURRICULAR

María Garrido Bens es astróloga, con una experiencia profesional de 45 años como docente y consultora en el campo de la Astrología tanto personal como mundial. Experta en Lenguaje Simbólico y Mitología aplicada a la Psicología. Profesora de Evolución Mental, Sanación y Meditación. En la actualidad ocupa el cargo de Tesorera de la Asociación con la A.

 

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