Revista con la A

26 de septiembre de 2017
Número coordinado por:
Rosario Segura Graiño
53

Los estudios feministas, de las mujeres y de género en el estado español

¿Realmente lo necesito?

FOTO MEDIOAMBIENTE, 35Es necesario que visibilicemos los procesos del sistema económico en los que participamos como ciudadanía; es necesario conseguir una conciliación real entre lo que pensamos sobre nuestro entorno (conservación naturaleza, preocupación por el cambio climático, por la pérdida de biodiversidad…) y lo que hacemos (consumo desenfrenado de productos no necesarios), porque si no lo hacemos ya la insostenibilidad del planeta será irreversible.

Esta disociación se podría observar si se planteara a la población, con capacidad para consumir en nuestras sociedades económicamente desarrolladas, cuestiones del tipo: ¿Se siente responsable del cambio climático? ¿Podría hacer algo en su día a día para evitarlo?

Creo que muy pocas personas pondrían en duda el alto porcentaje cuya respuesta sería NO. Y no estarían mintiendo… Entonces, ¿qué hace inevitable que sigamos consumiendo sin parar?

Se podría poner el foco en las personas y en cómo se conforman sus relaciones sociales, donde el centro son las posesiones materiales y no en su forma de ser y/o actuar, que las define ante las demás. En los últimos años, la ecuación que definía el éxito social y la felicidad, en nuestras mal llamadas sociedades “desarrolladas”, era:

Para ellos:

CASA (unifamiliar)+ COCHAZO + ESPOSA + HIJOS + VIAJES = felicidad.

Para ellas:

CASA (unifamiliar)+ COCHE + ESPOSO + HIJOS + ESTÉTICA/MODA + VIAJES = felicidad.

Nos podría asaltar el mecanismo de autodefensa y plantearnos de quién es la responsabilidad o “culpabilidad”: ¿Es del sujeto consumidor que no quiere ser consciente de los efectos sobre el ecosistema de su dinámica al comprar ? ¿O es, quizás, la propia dinámica del sistema económico productivo capitalista en el que los seres humanos estamos inmersos?

En este post, vamos a poner el foco en nuestro papel como personas consumidoras no conscientes, dejando el análisis del sistema productivo para otra ocasión.

Es necesario que mujeres y hombres hagamos una reflexión, un ejercicio interno, a fin de abrir nuestra consciencia a todos y cada uno de los procesos que conlleva el acto de consumir: TODOS, desde la obtención de las materias primas, necesarias para su elaboración, hasta la destrucción del producto por, en el mejor de los casos, llegar al final de su vida útil y, en el peor, porque dicha mercancía simplemente ya no está de moda.

Es necesario que, como ciudadanía, pasemos del rol “adolescente”, pasemos de consumidores no conscientes, al de consumidores responsables… Porque, no nos engañemos, el consumo compulsivo no produce nada más que felicidad instantánea y soluble, no produce relaciones sociales enriquecedoras ni estables, pero SÍ produce un desastre en nuestro medio ambiente, en este nuestro planeta finito llamado TIERRA.

¿Pero podemos deconstruir esta sociedad basada en el consumo? La respuesta la tenemos todos y todas al alcance si nos remitimos a nuestro pasado más cercano, si nos acercamos a qué motivaciones guiaban a nuestros padres-madres y abuelas-abuelos a consumir. Con ello, os quiero hacer ver que es posible, que la opción pasaría por cambiar la dirección de la flecha en la relación consumidor / empresas.

En la actualidad, las modas nos marcan las pautas a seguir a la hora de consumir. Es obvio, al menos para ciertas personas, que los inputs que adquirimos responden a “necesidades creadas” por los mercados y las grandes empresas que los conforman. Es decir, no son “necesidades reales” derivadas de nuestras necesidades cómo individuos sino que son, más bien, necesidades sociales en uno de los momentos históricos en que las sociedades son más individualistas. Curioso, ¿no?

¿Cómo podemos cambiar dicha relación? ¿Cómo podemos “desengancharnos” del consumo?

Una posibilidad pasa por hacer consciente el acto de comprar. El sistema nos lleva a realizar comprar compulsivas ¿Qué pasaría si antes de realizar una compra nos hiciéramos la pregunta?:

¿Realmente lo necesito?

Para mí es la clave: ¡consumir sólo en caso de necesidad!

medio-ambiente

araceli-benitoREFERENCIA CURRICULAR

Araceli Benito de la Torre es Socióloga e Informática de profesión.  Le apasiona la naturaleza y cree en la ecología política y en la egoecologia -la necesidad de gestionar de forma más natural nuestro yo interior-. Por eso, imparte cursos de  Inteligencia Emocional y Técnicas de Autoconocimiento.  Disfruta aprendiendo de las y los demás y realizando cosas nuevas, por lo que considera que este espacio será una nueva oportunidad para seguir disfrutando y creciendo.

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