Revista con la A

25 de julio de 2018
Número coordinado por:
Violeta Doval Hernández
58

Mujeres de Túnez en primera línea de la revolución árabe

Raimunda De Peñafort Lorente

Raimunda de Peñafort

Raimunda de Peñafort Lorente primera magistrada jueza contra la violencia de género en España. Nacida en Granada en 1952, poseía un extenso curriculum profesional. Se licenció en Derecho en la Universidad Complutense de Madrid, en 1974, donde también cursó el doctorado; además, era licenciada en Filosofía y Letras. En 1987 se convirtió en jueza. En el año 2003 quedó finalista del Premio Vargas Llosa con su novela A la luz de un sueño.

Inició su carrera como abogada 1975, empezando desde el primer momento  a tener contacto con la realidad del maltrato hacia las mujeres, que hasta entonces desconocía según ella misma reconoció: “Ni a lo largo de la licenciatura de Derecho, ni en los años de estudio que dediqué a la criminología, ni en los cursillos de Derecho comparado, había recibido formación específica sobre esta materia.”

En el año 2005 escribió Una juez frente al maltrato. En el libro relata una docena de historias verídicas, extraídas de las Casas de Acogida para mujeres maltratadas, con el fin de poner su granito de arena contra esta manifestación de la desigualdad. A través de sus páginas expresó una realidad: “…la violencia contra la mujer traspasa las paredes del hogar, se infiltra en cualquier sede, ya sea familiar, laboral o social, y abarca cualquier situación en la que se abusa, veja o maltrata a la mujer por la simple razón de serlo.”

En el año 2005, dejó la prestigiosa Audiencia Nacional para hacerse cargo de un puesto más modesto, uno de los recién nacidos juzgados de violencia sobre la mujer, el número 1 de Madrid. Ganaba menos y tenía más trabajo pero esta tarea le interesaba más que otras que podrían haberle dado mayor prestigio. Mucho más.

Tuvo que trabajar duro para compaginar sus largas jornadas y su vida personal. En una entrevista, concedida al diario El País, contaba cómo durante una guardia tuvo que ir a levantar un cadáver: “No podía dejar a los críos solos y no conocía a nadie en esa ciudad, así que me los llevé. Mientras yo subía monte arriba, la Guardia Civil me los entretuvo con las sirenas de su coche (…) Para mí, como para todas las mujeres, es dificilísimo conciliar trabajo y familia.”

Raimunda Peñafort Lorente supo convertir en ventajas los inconvenientes con que se topó, y luchar por el derecho de las mujeres a tener una vida sin miedos. Sólo la derribó la enfermedad, un cáncer de huesos al que combatió hasta los últimos días, en febrero de 2012, en los que se mantuvo en su puesto del Juzgado de Instrucción número 54 de Madrid

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