Revista con la A

25 de julio de 2018
Número coordinado por:
Violeta Doval Hernández
58

Mujeres de Túnez en primera línea de la revolución árabe

Miriam Bastos entrevista a Teresa Catalán Premio nacional de música 2017. Modalidad de composición

Teresa Catalán-Miriam Bastos

Teresa Catalán-Miriam Bastos

“Yo me he tenido que labrar mi propio modelo…  

y este no ha venido de otro lugar más que de la rebeldía”.

(Teresa Catalán)

M.B.- La reciente concesión del Premio Nacional de Música que has recibido ha puesto en marcha un mecanismo de divulgación que ha permitido a muchos aficionados entrar en contacto con la excelente producción de una figura quizás poco conocida fuera de determinados círculos. Durante el homenaje, que se celebró el pasado 4 de abril en el Auditorio Conde Duque de Madrid, se proyectó un documental donde José Luis Turina señalaba, a modo de crítica “cariñosa y constructiva”, la excesiva modestia con que siempre has mostrado tu obra. Es algo que ha ocurrido demasiadas veces a lo largo de la historia como para que nos preguntemos si la escasa visibilidad de la obra creada por mujeres no tenga algo que ver con ese perfil bajo que tendemos a mantener de cara al exterior, con una auto-presentación diferente a la que acostumbran a hacer los varones.

T.C.- Efectivamente, es posible que eso sea así, pero creo que es porque somos precisamente las mujeres las que hacemos lo que hay que hacer. Es algo muy femenino. Cuando una se dedica a un trabajo de creación de fondo, no lo hace buscando una repercusión pública, lo hace porque lo tiene que hacer. En mi caso particular, por supuesto que pongo mi música a disposición de todo aquel que quiera escucharla, pero mi objetivo último no es ese. Yo hago mi música para salvarme a mí, no para salvar al mundo. Desde siempre he encaminado mi vida profesional en tres direcciones: la creación, la docencia y la difusión. Esta última faceta me ha permitido dirigir eventos como los festivales de Navarra, varias ediciones de Las jornadas de Nueva Música Vasca, del Festival y de los curso de Veruela… Pues bien, cuando he programado música contemporánea nunca me he programado a mí misma. Creo que es una postura obligada éticamente. No es una falta de interés en dar a conocer mi música, Quiero dejar no sólo a mis hijos, sino a quien le pueda interesar, toda mi obra ordenada y justificada como parte de mi legado y mi memoria, pero no me puedo dedicar a su difusión…. ¡tengo demasiadas cosas que hacer! Y creo, insisto, que esta dimensión ética de la actividad creadora es un rasgo muy femenino.

M.B.- ¿Y crees que se podría hablar también de alguna característica propia de la producción musical de Las mujeres?

T.C.- Estoy totalmente convencida de que la creación es una. Y que no distingue. En realidad, es la y el oyente quien se sirve del estímulo sonoro que percibe para determinar el carácter concreto que se le puede atribuir a una determinada obra musical. Cuando hablamos de música, hablamos de una propuesta hecha por la o el compositor, que necesita un vehículo, que sería la o el intérprete, y de una o un traductor, que es quien la escucha. Por eso, en la música, la y el oyente también es creador, y de él o ella va a depender en realidad el carácter de una determinada obra musical.

Por mi parte, puedo llegar a ser a ser muy dura en la expresión, pero no creo que esos sean rastros de cultura patriarcal, supongo que es mi personalidad la que actúa y luego la traduce la y el espectador, que es y está completamente libre para hacerlo.

M.B.- Entonces, ¿piensas que el género no tiene por qué entrar en juego en el proceso creativo?

TC.- Sí, y es por lo siguiente: somos biológicamente lo que somos, es decir, hombres y mujeres. Y formamos parte de una construcción cultural determinada. Pero además de eso, hay una construcción autónoma que depende de cada persona, y si, por ejemplo, yo hubiera sido la construcción cultural que me imponían en casa, ahora sería una mujer objeto. A mí, con diez años, mi madre ya me sentaba a coser un ajuar que quedó tal cual lo dejó ella, y que representa una cultura que me estaba marcando como mujer y de la que yo renegué. Quiero decir que, al final, la construcción cultural es también cosa de cada quien. La creación, al igual que el pensamiento, es un proceso evolutivo y lo debemos construir por nosotros y nosotras mismas. Ser rebelde, conseguir libertad individual, probablemente ayuda.

M.B.- Por lo que cuentas, en tu caso ese proceso de auto-construcción como creadora contiene un componente de lucha formidable…

T.C.- Desde el primer momento tuve que rebelarme. Lo hice contra mi familia, contra una sociedad que sostenía un determinado régimen político… y he salido de todo eso como he podido, pero… ¡claro que salí corriendo! Mi triunfo personal, mi victoria cultural ha sido precisamente que mi identidad como creadora no está determinada por el hecho de ser mujer, sino que se ha ido engrandeciendo por esa lucha que he debido sostener para encontrar mi lugar en la sociedad con la solvencia necesaria. Esa es la verdadera victoria de las mujeres: es una lucha difícil y larga, pero esa victoria siempre tiene que estar anclada en unos contenidos culturales, intelectuales y artísticos muy sólidos.

M.B.- En uno de tus artículos aludes a la imprescindible presencia de un referente magistral a través del cual el alumnado pueda reconocer y reconocerse en su propia identidad creativa [1]. Además de quienes siempre has considerado como tus maestros, es decir, Fernando Remacha, Agustín González Acilu o Ramón Barce, ¿a través de qué mujeres has ido encontrando modelos en el que verte reflejada?

T.C.- Hubo una presencia femenina potentísima durante mis años de estudiante en el Conservatorio de Pamplona, Pilar Bayona, que además de ser una pianista extraordinaria, durante la República convivió con poetas, músicos y pintores esa intensa vida artística de la Residencia de Estudiantes en Madrid. Era una mujer de una vitalidad, una fuerza y una elegancia impresionantes, y de enorme significación para mí. Pero… lo cierto es que, en mis años de formación, en España no había mujeres compositoras a quienes tomar como referentes, ni casi memoria de ellas. He tenido que labrar mi propio modelo. Y como decía antes…no ha venido de otro lugar más que de la rebeldía.

 

NOTA:

[1] Teresa Catalán: “El maestro como necesidad y como paradigma”. Cuadernos de Veruela Nº 3. Diputación Provincial de Zaragoza, 1999.

 

REFERENCIAS CURRICULARES

Miriam Bastos Marzal es pianista y musicóloga, compagina su actividad como concertista con la enseñanza y la divulgación musical. Imparte y conferencias-concierto, charlas y cursos de formación en diversas instituciones musicales (UIMP, Universidad Carlos III, OSCYL, etc.) y colabora como guionista y presentadora en el espacio Temas de Músicade Radio Clásica. Actualmente ejerce como docente en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid.

Teresa Catalán cursó estudios de piano y composición en el Conservatorio Pablo Sarasate de Pamplona. Es Máster en Estética y Creatividad Musical y Doctora  en Filosofía del Arte por la Universidad de Valencia. Es miembra de número de Jakiunde, Academia de las Ciencias, las Artes y las Letras del País Vasco, Navarra y Aquitania. Ha sido miembra del Consejo estatal de las Artes Escénicas y de la Música del Consejo Artístico de la Música, órgano colegiado del Consejo Estatal. Fue miembra fundadora del Grupo de Pamplona de compositores. Además de dirigir la sección de Música de distintos Festivales, cursos y actividades en diferentes provincias españolas, ha recibido encargos de numerosos intérpretes e instituciones nacionales e internacionales, al igual que sus obras han sido programadas en importantes Festivales de todo el mundo, dictando, así mismo, cursos y conferencias y formando parte de jurados de diferentes premios y concursos. Ha publicado distintas obras y artículos y pertenece al Consejo de Redacción de dos importantes revistas científicas (Papeles del Festival de Cádiz y Pasajeros). Ocupó espacios directivos en Conservatorios de Música en Zaragoza y Madrid. En la actualidad es miembra del Consejo de Cultura del Gobierno de Navarra y desde 1990, por oposición, es Catedrática de Composición e Instrumentación del Ministerio de Educación y Ciencia, con destino en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, habiendo dirigido numerosas tesis doctorales. Ganadora de varios premios de composición e interpretación, en 2011 fue condecorada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España, a propuesta del Ministerio de Cultura, con la Encomienda de la Orden del Mérito Civil. En 2017, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte le concedió el Premio Nacional de la Música en la modalidad de composición.

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