Revista con la A

25 de julio de 2018
Número coordinado por:
Violeta Doval Hernández
58

Mujeres de Túnez en primera línea de la revolución árabe

Las pioneras del fútbol francés en las pantallas

Acaban de estrenar en Francia una película sobre la creación del primer equipo de fútbol femenino francés. Si se trata de una ficción y no de un documental, esta película tiene el mérito de relatar una historia real, la de las pioneras del fútbol femenino en Francia.

La creación del primer equipo femenino francés empezó como una broma. En 1968, un periodista, Pierre Geoffroy, fue encargado de organizar un evento para la kermesse del periódico de Reims, en el que trabajaba. Debía encontrar algo original para que se divirtiera la gente. Fue así como tuvo la idea de organizar un partido de fútbol femenino. La idea le hacía mucha gracia al pensar en chicas en pantalones cortos jugar con una pelota. Publicó entonces un anuncio al que, para su sorpresa, respondieron unas cuantas mujeres, animadas por las ganas de salir de casa y de practicar un deporte. Así fue como se creó el equipo “Las chicas de Reims”, entrenado por Pierre Geoffroy. Este equipo debía ser efímero y deshacerse después de la kermesse. Pero no se contaba con esa toma de conciencia de que podían ir mucho más lejos y cambiar las mentalidades.

En la película, el personaje del periodista/entrenador es un joven seductor y machista. Pero, poco a poco, va cambiando al contacto de esas mujeres y a medida que se enfrentan a la sociedad patriarcal de aquella época que considera que las mujeres no deberían jugar al fútbol. Da gusto ver cómo evoluciona el personaje, que empieza a darse cuenta de la necesidad de continuar más allá de lo que se esperaba. Entiende que pueden escribir Historia y dar a las mujeres las mismas oportunidades deportivas que a los hombres. De machista se convierte, poco a poco, en un feminista luchando por el derecho de esas mujeres a jugar al fútbol.

La película relata muy bien el machismo de la época, con fragmentos de documentales de entonces en el que el cuerpo medical explicaba que las mujeres no podían jugar al fútbol porque su cuerpo no estaba adaptado y que podía ser peligroso para su salud. También, una gran parte de la sociedad, tanto hombres como mujeres, no estaba lista para aceptar que las mujeres ocuparan un espacio masculino y sobre todo: “¿Quién iba a encargarse del hogar y de los niños y niñas?”.

Pero la determinación de esas mujeres y del periodista era tan grande que nada les paró y siguieron disputando partidos a pesar de las críticas. Su entrenador, Pierre Geoffroy, hizo lo máximo para que jugaran en contra de equipos europeos. Así, para enfrentarse a Italia, el equipo de Reims tuvo que convertirse en equipo de Francia. Como anécdota, las pioneras contaban, con mucha gracia, que tuvieron que comprar ellas mismas los escudos franceses en una tienda de recuerdos.

Una parte del equipo del rodaje (actrices, actor y director) con tres de las pioneras,
exfutbolistas del equipo de Reims y un periodista que trabajaba con Pierre Geoffroy en 1968.
© https://lgef.fff.fr/simple/comme-des-garcons-50-ans-apres/

Se pelearon también para obtener licencias que se les negaba la Federación Francesa de Fútbol por no considerarlas en serio. Para los dirigentes sólo existía el fútbol masculino y era impensable autorizar a mujeres practicar oficialmente este deporte. Al fin y al cabo, le dieron la razón el 29 de marzo de 1970 cuando obtuvieron, por fin, licencias que les permitieron jugar de manera oficial. Este primer partido oficial tuvo lugar el 17 de abril de 1971 frente a las holandesas que ganaron 4 a 0, calificándose al mismo tiempo para el Mundial.

 

Esas mujeres debieron luchar para que hoy en día podamos jugar libremente al fútbol. Y, en este sentido, me parece importante la película porque no debemos olvidar todo lo que le debemos a esas pioneras. Aunque el director de la película, Julien Hallard, reconoce haber convertido esta historia en una comedia romántica más que en un documental, merece la pena por rendir homenaje a esas mujeres pioneras y dar a conocer su historia a una gran mayoría de personas.

Lo que al final me llamó bastante la atención, después de ver la película, es el paralelismo entre la situación de hace cincuenta años y la de hoy. En efecto, a pesar de que hoy en día las mujeres pueden jugar libremente al fútbol, esto no impide insultos y críticas machistas por parte de algunos hombres que siguen pensando que las mujeres no deberían acercarse al mundo del fútbol. Es una lástima que, cincuenta años después, sigamos escuchando tales despropósitos sabiendo lo que hizo falta aguantar para obtener reconocimiento. Además, si en países occidentales, no tenemos “más problemas” que críticas, desprecio o falta de financiación y  mediatización, no es lo mismo para otros países en los que las mujeres no pueden practicar deporte ni tampoco asistir a partidos en estadios.

 

REFERENCIA CURRICULAR

Agathe Ripoche es titular de un máster de Estudios Hispánicos en Francia (Clermont-Ferrand) y de un máster de Igualdad de género en la universidad Complutense de Madrid. Le interesa mucho el deporte femenino. Convencida de que el deporte debe ser tanto femenino como masculino, está involucrada en este tema para que poco a poco cambien las mentalidades. Ha creado un blog, titulado Balle de sexisme, para informar y denunciar el sexismo y las discriminaciones que sufren las mujeres.

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