Revista con la A

25 de marzo de 2017
Número coordinado por:
Rosario Segura Graiño
50

Mujeres gitanas luchando por la igualdad

La importancia de educar en igualdad de género para acabar con la qa´ida o la norma invisible

40-ciencia-educacion

Mercedes Sánchez Vico

Hace ocho años creé  la asignatura “Igualdad de Género a través de la imagen” y la imparto en Bachillerato. Computa igual que el resto de asignaturas en el currículo de bachillerato y hace media para Selectividad. Las características de la asignatura la hacen única en Andalucía y, a mí, me permite decir que soy, con mucho orgullo, además de profesora de Lengua, “profesora de Igualdad”

Me presento: soy Mercedes Sánchez Vico, profesora de secundaria del IES Ramón y Cajal de Fuengirola (Málaga) y responsable del Plan de Igualdad del Centro. Hace ocho años creé  la asignatura “Proyecto Educativo de Igualdad de Género”, de la que soy coordinadora y profesora responsable. El nombre completo de la asignatura es: “Igualdad de Género a través de la imagen” y la imparto en Bachillerato. En estos años transcurridos es mucho el alumnado que la ha cursado, realizando una labor ejemplar en el campo de la Igualdad a través de sus trabajos en los que la imagen, tanto fija como en movimiento, ha sido el instrumento básico y fundamental utilizado para inculcar en los demás su concienciación en este campo. Computa igual que el resto de asignaturas en el currículo de bachillerato y hace media para Selectividad. Las características de la asignatura la hacen única en Andalucía y, a mí, me permite decir que soy, con mucho orgullo, además de profesora de Lengua, “profesora de Igualdad”.

Desde un principio quise dar a la asignatura una proyección pública de manera que dichos trabajos, dados a conocer a través de campañas publicitarias y expuestos en otros Centros Escolares y Organismos Públicos y Privados, adquirieran su verdadero sentido de crítica y de concienciación al poder llegar al mayor número de personas posible, porque desde un principio partí del convencimiento total y absoluto de que LA IGUALDAD SE APRENDE, de ahí que mi principal objetivo haya sido siempre EDUCAR EN IGUALDAD. Este objetivo se plasma en la idea de poder crear un mundo mejor por igualitario. Un mundo donde, tanto hombres como mujeres, puedan disfrutar de los mismos derechos.

El lema de la asignatura es “LA IGUALDAD ES VIDA, LA DESIGUALDAD ES MUERTE”, como la muerte y los asesinatos de cientos de mujeres que la violencia de género provoca en nuestro país y en el mundo diariamente. De ahí que una de mis luchas principales haya sido siempre la prevención y erradicación de la violencia machista en la adolescencia.

Para difundir aún más la concienciación se ha llevado la igualdad a las redes sociales, creando un Facebook y una página web de Igualdad. Ambos se encuentran en la página de Recursos de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, siendo uno de los grandes logros de la asignatura y del trabajo de coeducación que se realiza en ella.

Desde un principio se buscó la implicación de madres y padres en el Proyecto, siendo la colaboración del AMPA fundamental en su funcionamiento. La fusión escuela-familia la consideré primordial para poder cumplir con los objetivos marcados.

El propósito de por qué tuve la necesidad de crear esta asignatura está en mi convencimiento absoluto de que la única forma de acabar con la desigualdad es a través de la EDUCACIÓN, como única HERRAMIENTA esencial para ello. Sólo educando en igualdad podremos acabar, entre otras cosas, con lacras sociales tan horribles como la violencia de género y podremos construir un mundo más JUSTO entre hombres y mujeres por IGUALITARIO.

Como mujer, muchas veces me he preguntado por qué se comenten tantas injusticias y desigualdades contra las mujeres por el simple hecho de ser mujer. En ocasiones, el asalto a nuestros derechos es tan obvio e insultante que sigo sin saber por qué el mundo no se levanta clamando a los cuatro vientos justicia para que tal cosa no pueda volver a cometerse contra nadie nunca más.

La qa´ida está donde haya seres humanos, es decir, en todas partes y por desgracia esta norma invisible, además, estará siempre en contra de las mujeres

En este sentido, he tenido que leer a Fátima Mernissi para descubrir una explicación lógica a esto. En su obra Sueños en el umbral, Mernissi nos habla de la qa´ida o norma invisible. La aplica para referirse a las normas restrictivas que marcaban la vida de las mujeres dentro de un harén, fueran abiertos o cerrados. Mantiene que la qa´ida está donde haya seres humanos, es decir, en todas partes y que, por desgracia, esta norma invisible, además, estará siempre en contra de las mujeres. Si la respetas como mujer no te pasara nada, pero de lo contrario sufrirás persecuciones, humillaciones y todo tipo de tropelías, además de las que ya padecemos, añado yo, por el hecho de obedecerla fielmente. Lo interesante es ver que esta norma invisible puede aplicarse también a las vidas de las mujeres de occidente, aunque en un principio nos cueste reconocerlo.

Desde sus orígenes “el mundo no se preocupó de ser justo o no con las mujeres”, las normas siempre se han hecho para quitarnos o mermarnos todos los derechos. Así, desde que el mundo es mundo, los hombres y las mujeres han trabajado desde que salía el sol hasta que se ponía (puedo afirmar que las mujeres continuaban haciéndolo después de ponerse el sol) y mientras ellos ganaban dinero o especies, ellas no ganaban nunca nada. Aquí empezó esa norma invisible, la qa´ida. Nadie sabe quién la inventó, ni implantó, pero ahí está, marcando la desigualdad entre ambos sexos. Cuando, después, la mujer en occidente fue consiguiendo una mayor independencia y el reconocimiento de sus derechos, la qa´ida siguió ahí, mermando, despojándonos todavía de ellos.

Es invisible, ese es su mayor poder. Por eso, aunque hayamos creído que somos libres y que todo el camino está hecho, todavía queda mucho por hacer: esta lucha no ha hecho más que comenzar. Las mujeres vivimos entre muros invisibles que nos marcan la vida y nuestros actos. Hace poco se daba a conocer unas estadísticas escalofriantes: el 60 % del alumnado en las universidades son mujeres, los mejores expedientes académicos igual, pero solo un pequeño porcentaje de ellas alcanzará puestos de alta responsabilidad en las empresas. Sólo una de cada tres ingenieras llegará a participar en proyectos de investigación y en la mayoría de los casos renunciará a su vida profesional en pro de la familiar. El hombre no. Incluso, ya en la Universidad, la mujer se planteará participar en proyectos o becas de investigación si su pareja no lo ve con buenos ojos. ¿Acaso no es esto la qa´ida? ¿Acaso no es esto lo mismo que las normas de un harén con muros invisibles, pero con muros aún más altos? ¿Acaso no es esto peor que aquello que ves y contra lo que no puedes luchar?

Lo que entonces debemos plantearnos es cómo descubrirla, cómo hacerla visible a los ojos del mundo. Como dice Mernisi, no hay nada tangible que, por desgracia, nos haga posible hacerla visible, excepto el dolor que produce después de haber actuado.

Así, aquí también, en occidente, está el dolor de la violencia de género y sus gravísimas consecuencias, el dolor de hacer el mismo trabajo y no recibir el mismo sueldo, el dolor de no poder elegir ni decidir qué hacer ni con tu vida ni con tu cuerpo, el dolor de seguir sintiendo que el problema sigue siendo haber nacido mujer. Todo lo que tiene la categoría de prohibido en la vida de una mujer pertenecería a las normas invisibles de la qa´ida. No nos engañemos, la qa´ida está y existe en la mayor parte del mundo para nosotras.

Cuando existen normas restrictivas una sabe a qué atenerse, si luchas o te salvas o enmudeces y te quedas, pero, al menos, sabes contra quién luchar. Por eso queda tanto para conseguir la igualdad plena, porque todavía hay un alto muro invisible que se llama desigualdad o, lo que es lo mismo, aunque seamos occidentales, “qa ida”.

Yo, sin embargo, sí pienso que hay algo que puede ser tangible y que puede acabar con esta invisibilidad tan dañina para toda mujer y ese algo se llama educaciónLa acción de educar en igualdad puede derribar todos los muros, hasta los de los aquellos que dicen que esos muros no existen.

Con mi proyecto educativo, todas y todos los que formamos parte del mismo intentaremos derribar, al menos, parte de ese muro para intentar construir un mundo más justo, donde la igualdad y el reconocimiento de los derechos entre hombres y mujeres sean una realidad posible. ¡¡Ayúdanos a conseguirlo!! ¿Te apuntas?

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Fatima Mernissi. Sueños en el Umbral, Zeta Bolsillo, 2013

 

REFERENCIA CURRICULAR

Mercedes Sánchez Vico es Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Granada y Experta en Igualdad y Género; es Responsable del Plan de Igualdad y Profesora del Departamento de Lengua y Literatura del IES Ramón y Cajal de Fuengirola. Es también la Coordinadora y creadora del Proyecto Educativo “Igualdad de Género a través de la imagen”, Asignatura evaluable en el currículo de Bachillerato. Su labor en coeducación le ha valido, entre otros, los siguientes premios y reconocimientos:

  • PREMIO MUJER SIN DIFERENCIA 2013, ÁREA DE JUVENTUD Y EDUCACIÓN, Diputación Málaga.
  • RECONOCIMIENTO AL MÉRITO EDUCATIVO 2014, Delegación de Educación, Cultura y Deporte Málaga, Junta de Andalucía.
  • RECONOCIMIENTO DEL I.A.M (Instituto Andaluz de la Mujer) CELEBRACIÓN DE SU 25 ANIVERSARIO, 2014.
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