Revista con la A

26 de mayo de 2017
Número coordinado por:
Hortensia Hernández
51

Alzamos la voz con las mujeres de Chibuleo

De niñas, conservatorios e imaginario patriarcal

Quizá sería más adecuado decir que vamos a hablar de educación musical en los Conservatorios, que son esos espacios dedicados a la formación profesional (y también amateur) de nuestras futuras músicas y aficionadas.

Pues bien, todavía hoy es difícil encontrar en las programaciones oficiales un repertorio que incluya a compositoras. A lo más que hemos llegado, y esto desde que una guitarrista comprometida (Pilar Rius) tomara la dirección de la asociación “Mujeres en la Música”, es a programar ¡una vez al año! un concierto de compositoras en todos y cada uno de los once conservatorios públicos de la Comunidad de Madrid, claro está con el apoyo de profesoras y algún que otro profesor que hace el esfuerzo de buscar en archivos y bibliotecas y programarlo a su alumnado.

No está nada mal si tenemos en cuenta el medio socio-cultural en el que se desenvuelve este tipo de enseñanza, todavía a remolque de la Modernidad.

Pero me gustaría incidir en la construcción del imaginario de nuestras niñas, estudiantes de música en conservatorios, a partir única y exclusivamente de un repertorio masculino, sin excepción, porque si el nombre se excluye (como sucede con el famoso Concertino de Cécile Chaminade) la C. de Cécile, se sobreentiende como cualquier nombre propio masculino.

Una formación basada en la repetición e imitación (hasta ahora parece que no se ha descubierto otra manera de enseñar y aprender a tocar con destreza un instrumento), a base de horas y horas de ejecución cotidiana, todos los días, de los trescientos sesenta y cinco del año y durante un mínimo de diez años, nos lleva indefectiblemente a creernos, las niñas, futuras mujeres, que nuestro papel en la música está destinado, en el mejor de los casos, a ejecutantes transmisoras del “genio musical” que no es otro que varón.

Las políticas de Igualdad deberían ¡ya! Imponerse en la educación, pues estamos ¡hartas! de libros de Historia de la Música que excluyen y silencian sistemáticamente todas las voces femeninas: desde las nanas hasta los cantos de plañideras, desde Safo hasta nuestra coetánea Kija Saariaho, desde Clara Wieck que encumbró a su marido Robert Schumann o al amigo de ambos, Johannes Brahms, hasta la sufragista y amiga de Virginia Wolf, Ethel Smith.

Una educación musical que excluye a las Mujeres de su Historia y de su Repertorio perpetúa la desigualdad, perpetúa el imaginario patriarcal, perpetúa una historia de la música falsa y engañosa, discrimina a las mujeres, discrimina a la mitad de la Humanidad.

 

REFERENCIA CURRICULAR

Marisa Manchado Torres. Nace en Madrid educándose en el Colegio Estilo. Estudia en el conservatorio, la UCM y UP Comillas (Psicología); es Maitrise y DEA de la Université Paris VIII. En 1982, abre el debate de la música de mujeres con el programa de Radio Nacional, Radio Clásica (entonces llamada Radio dos), “Mujeres en la Música”, dedicado a la difusión de la música de mujeres. En 1998, edita “Música y mujeres, género y poder”, primer libro en lengua castellana que aborda los estudios musicológicos desde la perspectiva feminista. Ha sido Subdirectora General de Música y Danza del INAEM-Ministerio de Cultura y en la actualidad es vicedirectora del CPM “Teresa Berganza”. Es compositora con un amplio catálogo y reconocimiento nacional e internacional.

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