Revista con la A

25 de noviembre de 2022
Número coordinado por:
Laura Alonso
84

Mujeres por la paz en tiempos de guerras

Zeus (en griego) Júpiter (en romano). Dios del Olimpo y de todos los dioses

En el capítulo anterior os hablé de Marte, representación de energía pura, física, atacante y agresiva para la vida y la muerte, que obtiene su fuerza máxima en los dos signos en los que está domiciliado, Aries y Escorpio. En el primero energía de cerebro, de cabeza, extrovertido en la acción de conquista y en el segundo energía sexual, arquetipo del deseo, introvertido en la acción que lleva a la transformación interna. Presente en la muerte actúa siempre con rapidez cortando en un instante y de raíz la vida. En el cuerpo físico músculos y la energía que los pone en movimiento. Puede batallar por lo que quiere o actuar de forma autodestructiva si contiene la acción. Siempre necesario para vivir ya que ayuda a salir al mundo y conquistar un puesto en él, por lo que representa autoafirmación, siempre que la posición en signo y sector que ocupe se lo permita. En el mundo representa a los guerreros, los militares, entendiendo que no están destinados a gobernar, sino a ser servidores del pueblo y de la autoridad competente representada en el gobierno de la nación, de la misma manera que Marte está al servicio del Sol, indicando que no podemos ser esclavos de nuestros deseos sino ponerlos al servicio de miras más elevadas.

La sexualidad es una expresión de la totalidad de la persona por su conexión con la polaridad interior de la propia naturaleza humana. Marte y Venus son pareja sexual y planetas de la energía psíquica que llamamos libido, símbolos de los principios masculino y femenino canalizados a través de las relaciones humanas. La energía psíquica llamada libido se canaliza, entre otras formas, a través de la expresión sexual.

Marte, pareja de Venus como planeta sexual es también considerado como un planeta maléfico junto con Saturno: Marte “pequeño maléfico” y Saturno “gran maléfico”. Aunque ya expliqué en otra ocasión que la energía no es mala en sí misma, solo lo es si actúa fuera de su lugar de acción, ejemplo de la lejía: buena como desinfectante, mala si la ingerimos.

Júpiter tiene aproximadamente 143.000 kilómetros de ancho en su ecuador. Es tan grande que todos los demás planetas del sistema solar podrían caber dentro de él. Más de 1.000 Tierras cabrían dentro de Júpiter.

Júpiter, planeta que hoy me ocupa en este artículo, es considerado junto con Venus un planeta benéfico: Venus “pequeño benéfico” y Júpiter “gran benéfico”. Por tanto, Júpiter es considerado como el planeta más benéfico de todos, gran dispensador de suerte, fortuna y abundancia, arquetipo por excelencia de la expansión, no en vano es el planeta mayor del sistema solar. Aunque conviene aclarar que cuando promete suerte hay que estar atentos a cogerla cuando se presente o se pierde la oportunidad, así como que su mayor defecto es el exceso y considerar, en ocasiones, que “más es mejor” aunque sea a costa de la calidad, lo que supone la incapacidad de esta energía para establecer límites cuando se propone algo, con el peligro de tomar demasiado y por tanto “ahogarse en la propia abundancia”. Por ejemplo en Aries o casa primera es índice de un cuerpo y cabeza grandes, en Tauro o casa segunda la expansión está en la garganta beneficiando la ambición y expansión económica, también los excesivos gastos. En Géminis en las extremidades superiores, el nivel social de los colegios a los que se ha asistido o la movilidad para viajar y conducir. Aunque la posición en Géminis, signo de Mercurio racional y lógico, no permite a Júpiter expresar su mente creadora, intuición y conseguir sus propósitos elevados, ya que depende de la mente racional y el pensamiento lógico y Júpiter no tiene esas cualidade ni le interesan.

En la mitología está representado por Zeus-Júpiter, dios de todos los dioses, dispensador y conocedor de la Ley, el Orden y la Justicia. Junto con el planeta Mercurio es considerado planeta mental, aunque a diferencia de Mercurio, cuya cualidad es la razón, la concreción, la lógica y la discriminación de conceptos, Júpiter representa la mente abstracta, simbólica y creativa que, frente a la razón, actúa por intuición, ya que es un planeta de fuego que funciona por conductos diferentes a la lógica, por lo que en este sentido Júpiter representa la inteligencia creadora capaz de conexiones abstractas elevadas. Ambos planetas, Júpiter y Mercurio, gobiernan los dos hemisferios cerebrales que a su vez tienen una relación inversa con respecto al organismo. Si Mercurio gobierna el hemisferio izquierdo lógico éste controla la parte derecha del cuerpo, mientras que Júpiter gobierna el hemisferio derecho analógico y simbólico encargado de controlar la parte izquierda del cuerpo. Si se estudia el mito del dios Júpiter, se observa que posee una gran capacidad creadora manifiesta en su innumerable lista de aventuras extraconyugales que le llevan a tener una impresionante descendencia que, desde el punto de vista simbólico, supone la capacidad creadora de la mente dando a luz a sus innumerables creaciones.

A la hora de juzgarlo y evaluar su fuerza y dignidad hay que hacerlo, como con otros planetas, teniendo en cuenta su naturaleza de fuego, por tanto con más capacidad para otorgar lo que promete su naturaleza en signos de fuego, o al menos en signos masculinos, siendo su domicilio en Sagitario y Piscis y su exaltación en Cáncer, lo que nos lleva a la excepción de su buena situación en signos de agua, salvo la posición en Escorpio donde no tiene fuerza ni dignidad. A su vez se considera peor posicionado en signos de Tierra ya que la Tierra y el Fuego son elementos incompatibles. Cabe distinguir la diferencia entre un Júpiter en Sagitario, índice de mayor suerte mundana e inteligencia intuitiva, y su posición en Piscis donde posee mayor capacidad de fantasía pero menos suerte mundana, ya que este signo de mística y renuncia funciona mejor cuando actúa en beneficio de los demás que en el propio, y por tanto en Piscis resulta más místico y sacrificado.

Al ser el planeta de Sagitario simboliza la filosofía, la ley y el orden, relacionado con la búsqueda de significados en cuanto al sentido filosófico, así como con la judicatura, tribunales superiores y el sentido del orden y la justicia, tanto desde el punto de vista mundano como desde el religioso. En otro aspecto, teniendo en cuenta su representación de dios de todos los dioses, implica un cierto status y nivel social, o al menos de un sentido de dignidad personal muy elevada que bien puede suponer status mundano, dignidad personal, ya sea religiosa y transcendente, o nivel de inteligencia y creatividad mental. Siempre que su posición en signo o sector lo permita por la fuerza que tenga para otorgarlo.

A la búsqueda de significados transcendentes, Júpiter puede otorgar este sentido según su posición por casa y signo y así, en casa octava o en Escorpio, puede buscar un significado transcendente en la sexualidad, los asuntos económicos asociados o la propia muerte, en Acuario puede encontrar la transcendencia en la amistad y en Capricornio en el status social, la soledad y el trabajo. De la misma forma, el planeta se vé influido por el signo y sector proporcionándole valores y experiencias relacionadas con su significado; así, en Escorpio se verá obligado a sufrir crisis, cambios y transformaciones de ideología, ya sea ésta religiosa, política o de cualquier otro orden.

Otro de sus significados son los largos viajes y el contacto con otras culturas, sobre todo por aire, recordando que es Pegaso, el caballo alado que nace de la cabeza de Medusa (exponente de Escorpio) cuando la cortan; está asociado a lo que vuela, también a la mente sin fronteras del ser humano y su capacidad de volar lejos, más allá de los límites impuestos por las propias raices culturales. Es este sentido, si encontramos a Júpiter retrógrado en la carta natal, más natural que los valores de Júpiter se introyecten y el viaje sea interno, mientras que si está en posición directa tiende al viaje externo.

Zeus y Hera

Zeus y Hera

El dios Júpiter está casado con Hera representada en el planeta Saturno. Ella representa la materia, la tierra y sus limitaciones, vigila permanentemente a Júpiter persiguiendo sus aventuras extraconyugales, tratando de fastidiarlas y recondándole sus obligaciones y deberes maritales. Júpiter necesita a Hera como necesita concretar y materializar sus grandes ideas, dándoles un sentido práctico y realista, al tiempo de verse sometido a las limitaciones propias del mundo material. He conocido muchos casos de personas jupiterianas que establecen matrimonios de este tipo, donde uno de los dos, él o ella, es Júpiter y el otro siempre es Hera, a la que no aguanta, que considera pesada o pesado, pero de la que no se separa porque la o le necesita como necesita su gran capacidad de realismo frente a las necesidades materiales, sometiendo las fantasías intuitivas de la mente creadora de Júpiter a la cruda realidad, además de procurar que este Don Juan, presente en uno de los dos, bonachón, paternalista, lleno de fantasias y poco práctico o práctica, ponga de vez en cuando los pies en la tierra y baje del Olimpo para observar de qué van los asuntos domésticos vulgares y corrientes.

El riesgo de su asociación con los grandes y largos viajes, y siendo su símbolo un centauro, es la posibilidad de contactar y caer en el mundo de las drogas, sobre todo con la heroína a la que precisamente se la llama “caballo”.

La naturaleza física que otorga es grande y con tendencia a engordar, sobre todo de caderas y muslos, “las ancas del caballo”, otorgando además, si su naturaleza está fuerte, una dentadura prominente y llamativa, sobre todo en las paletas superiores, lo que podríamos llamar “dientes de caballo”.

Su color es el azul. En el cuerpo humano se relaciona con las caderas y el hígado, en minerales con el estaño, asociándolo también con las maderas nobles y olorosas y específicamente con el árbol roble. Como curiosidad, os comento que en las  manos se le representa en el dedo índice que, ya que Júpiter es la ley, el orden y la justicia, suele ser el que utilizamos para señalar o llamar la atención de forma justiciera.

Espero que hayáis pasado un buen verano, hasta el próximo artículo. 

 

REFERENCIA CURRICULAR

María Garrido Bens es astróloga, con una experiencia profesional de 45 años como docente y consultora en el campo de la Astrología tanto personal como mundial. Experta en Lenguaje Simbólico y Mitología aplicada a la Psicología. Profesora de Evolución Mental, Sanación y Meditación. En la actualidad ocupa el cargo de Tesorera de la Asociación con la A.

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