Revista con la A

25 de septiembre de 2021
Número coordinado por:
Violeta Doval
77

Conquistas y retos de los derechos de las mujeres en los países musulmanes

¡Ya es ley! Reflexiones después la victoria desde el Norte hacía el centro de Argentina

Emanuela Borzacchiello

Emanuela Borzacchiello entrevista a Amelia Sofía Ganem y Malú Ludueña

Emanuela Borzacchiello. El aborto libre, seguro y gratuito en Argentina es ley. El 30 de diciembre pasado las plazas argentinas nos restituyeron el sentido de una potencia política que casi se podía palpar desde cualquier latitud

Para volver a aquellas plazas y reflexionar sobre las prácticas y las estrategias que abrieron la posibilidad de ganar la lucha, partimos no desde la capital, Buenos Aires, sino del Noreste del país donde se ubica una de las provincias más conservadoras de Argentina: Tucumán.

Amelia Sofía Ganem* vive en Tucumán, es activista feminista, integrante de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Para Sofía la ley fue el resultado de un trabajo de hormigas y de un proceso ininterrumpido de sensibilización:

La región del noroeste argentino es donde están las provincias más conservadoras y las que tienen las tasas más altas de embarazo de adolescentes y de muerte por complicaciones relacionadas con el embarazo o el parto. En nuestras provincias hay otro tipo de jerarquía marcada por la Iglesia católica. Nos instalamos en las plazas, en los lugares públicos, empezamos a repartir pañuelos verdes, se ‘panfleteaba’. Muchos se acercaban para agredirnos, gritarnos en contra. Siguieron charlas y trabajamos con diferentes actores.”

Un punto crucial fue la despenalización social, antes que legal, del aborto. Construir redes, como la de ‘Red de profesionales por el derecho a decidir’, que cuenta hoy con más de 700 profesionales distribuidos en todo el país, y trabajar en conjunto con actores claves, como docentes en las escuelas:

“Uno de los argumentos centrales fue que el aborto no es un asunto de política criminal, sino un problema de desigualdad social. Existió primero una despenalización social del aborto. Era tal la movilización y tal el consenso social que quien nos representa hoy no puede desoír estos reclamos.”

A partir de 2013, se realizaron acciones coordinadas en todo el país en el marco de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Libre y Seguro. Después, el nacimiento del movimiento Ni una menos, del 3 de junio de 2015, marcó un antes y un después: miles de historias, voces, geografías, edades y memorias se entretejieron en diferentes espacios y empezó lo que se definió como la revolución de las “pibas”, las chicas:

“Fue interesante ver cómo los temas feministas se instalaban en la agenda mediática. En todas las familias, en las escuelas, todo el mundo estaba hablando de aborto.”

Sin duda la ley fue el resultado de la lucha del movimiento feminista, pero también hubo voluntad política y se negoció con diferentes actores políticos:

“Antes de la elección del nuevo presidente, el peronista Alberto Fernández en 2019, hubo un análisis muy interesante acerca del voto joven -las adolescentes en Argentina que pueden votar ya a partir de los16 años- y se comprobó que para obtener el apoyo de las jóvenes el futuro presidente tenía que incluir en su programa político la despenalización del aborto. Hoy, el nuevo presidente pidió a la gente de su partido que lo acompañara en eso. Además, desde el año pasado hay un ‘Ministerio de las mujeres, género y diversidades’ que empezó a tejer alianzas políticas. Eso no significa que tengan que arrogarse toda esta lucha que, por supuesto, es nuestra, del movimiento de mujeres, pero no es un dato menor.”

Negociar significó también aceptar la inclusión de la ‘objeción de conciencia’ al aborto por parte de las y los operadores de salud, un punto que en la mayoría de los países que despenalizaron el aborto sigue siendo un límite para el libre ejercicio del derecho a la interrupción del embarazo.

La ley argentina tiene un récord. Por primera vez otorga a “las mujeres y personas con otras identidades de género con capacidad de gestar” el derecho a decidir la interrupción del embarazo y acceder al aborto y la atención posterior en el sistema de salud hasta la semana 14 (inclusive) de gestación. Con el empleo de “personas con otras identidades de género con capacidad de gestar” se reconoce la atención a quienes tengan capacidad de gestar: hombres trans, personas no binarias, lesbianas y otras identidades de género que pueden embarazarse. El artículo 5 del proyecto indica: “el personal de salud debe observar un trato digno, respetando las convicciones personales y morales de la paciente, para erradicar prácticas que perpetúan el ejercicio de violencia contra las mujeres y personas con otras identidades de género con capacidad de gestar”.

Desde Buenos Aires, Maru Ludueña*, periodista y activista, subraya que el aborto legal es una consigna que también levantan las personas LGTBI:

“El aborto era uno de los derechos más postergados, a mi siempre me llamó la atención que tuvimos una ley para el matrimonio igualitario o una ley de igualdad de género -que es una ley pionera- y que no había aborto legal. A mi me parecía una gran contradicción, también por eso fue un tema aglutinador para el movimiento feminista porque lo que está en juego es la autonomía sobre el cuerpo.”

El 13 junio de 2018, durante la primera manifestación multitudinaria en Buenos Aires por el aborto, se acuño la frase: “somos hijas de los pañuelos blancos y madres de los pañuelos verdes”. Maru Ludueña afirma la importancia de la centralidad de la memoria y de la lucha intergeneracional:

“Somos gente acostumbrada a salir a la calle. Tenemos una lucha pionera de las mujeres, las madres y las abuelas de plaza de mayo y está bien recordar siempre que los pañuelos verdes también tienen que ver con esta lucha que llevamos a nuestros hombros y con ese legado de potencia y resistencia de mujeres que se rebelaron y lograron transformar en una cuestión política un problema privado. Hoy está clarísimo que los feminismos son una de las fuerzas más transformadoras y tienen inteligencia política.”

 

REFERENCIAS:

*Amelia Sofía Ganem es integrante del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres – CLADEM

*Maru Ludueña publicó los libros Laura. Vida y militancia de Laura Carlotto (Planeta, Buenos Aires, 2013) y El mundo no necesita más canciones (Ediciones La Parte Maldita, Buenos Aires, 2017)

 

REFERENCIA CURRICULAR 

Emanuela Borzacchiello es Investigadora feminista. Experta en violencia feminicida. En la actualidad, integrante del Comité multidisciplinario e interinstitucional de seguimiento de la alerta de género para la Ciudad de México. Es curadora de las instalaciones “Constelaciones feministas” y “Las Mujeres y el ´68” ubicadas en Memorial del 68 y Museo de los Movimientos Sociales del Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT) de la Universidad Nacional Autónoma de México.

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