Revista con la A

25 de mayo de 2022
Número coordinado por:
Marie Caraj
81

Urbanismo y arquitectura feminista

Venus (II)

El sentido de Venus Afrodita y su ayuda en el desarrollo de la personalidad reside, en primer lugar, en la necesidad de que cada persona explore dentro de sí misma qué es lo que necesita a fin de sentirse feliz, viva y satisfecha, no solo desde el punto de vista sexual sino rodeada y disfrutando de todas las cosas que la vida pueda ofrecerte, desde la suavidad de una buena tela, la elección y el disfrute de un buen baño, una música, una buena comida o una satisfactoria relación y, con ello, todo lo que puede hacer que se considere feliz y por tanto con la suficiente autoestima ya que es lo suficientemente valiosa como para lograr aquello que le proporciona felicidad.

Es fácil que en una primera fase de desarrollo la personalidad identifique como valorables los gustos familiares y sociales y por eso, muy a menudo, no nos preguntamos qué es lo que realmente queremos, y puesto que no podemos tenerlo todo es importante que sepamos discriminar y elegir aquello que está más de acuerdo con nuestra personalidad, algo relacionado con uno de los objetos de Afrodita, un espejo, ya que elegimos desde dentro de nosotras y nosotros mismos lo que supone elegir aquello que reúne nuestros valores así como enamorarnos de nosotras o nosotros mismos.

En la mitología de Venus-Afrodita encontramos el mito de Paris, al que Zeus le da una manzana de oro para que se la entregue a la que considere más bella de las tres diosas: Hera, Atenea y Venus. En principio él se niega sabiendo que si elige a una de las tres tendrá que soportar la ira y la venganza de las otras dos, debido a lo cual le dice al dios que las tres son muy hermosas y que no puede decidir cuál de ellas lo es más, pero su destino es la elección ya que los dioses le obligan a hacerlo bajo la amenaza de ser castigado. Cada una le ofrece algo para conseguir ser la elegida: Hera le ofrece poder mundano y riquezas; Atenea, diosa de las batallas, le ofrece la habilidad de las artes de la guerra y Afrodita simplemente se afloja el cinturón y deja caer su túnica quedándose desnuda.  Y evidentemente elige a Afrodita ya que no le interesan las guerras ni el poder mundano. Por tanto, la diosa le recompensa ofreciéndole el amor de la mujer más bella que no es otra que Helena de Esparta, que por cierto está casada y que es algo que a Afrodita no le importa en absoluto.

El resultado de este amor lleva a la guerra de Troya, porque Paris representa la juventud que elige el amor erótico, ya que si el personaje elegido como juez fuera más maduro probablemente hubiera elegido a cualquiera de las otras dos diosas. Por tanto, este mito indica una de las características de Venus: la elección y el hacerlo ateniéndose a las consecuencias de dicha elección.  Algo que puede variar según va madurando la persona que, al ir desarrollándose, va construyendo una escala de valores que contribuye a definir su personalidad, haciendo que se sienta más valiosa y segura de sí misma, lo que contribuye al desarrollo solar.

Todo esto es válido tanto para la mujer como para el hombre, si bien es verdad que la mujer es más consciente de Venus y al hombre le cuesta más, siendo común que proyecte sobre la mujer su idea de Venus, de hecho, en la carta de un hombre Venus representa el tipo de mujer que le atrae, mientras que la Luna representa el tipo de mujer que elige para casarse. Teniendo en cuenta que, junto con la Luna, Venus forma el arquetipo femenino de la personalidad, la esencia de estas dos energías constituyen por sí mismas el conflicto entre libertad e intimidad que se da en los dos géneros, a veces la elección de los valores de una de las energías supone la restricción o el conflicto con la otra, por eso, en el caso lunar de la maternidad, hay mujeres y hombres que una vez construida la familia con la aparición de las criaturas desatienden su faceta erótica y la o el amante pasa a ser considerada esposa y madre o esposo y padre pero sin capacidad de seducción, y al revés, si se elige a Venus y esta predomina en detrimento de los valores lunares no hay capacidad para construir y mantener las raíces y la seguridad que brinda la familia. Lo ideal sería buscar el equilibrio entre ambos factores pero no suele ser así, razón por la que los malos aspectos entre ambos planetas son una de las variables que llevan a que, una vez consumado el matrimonio, se busque el amor romántico y sexual fuera de él, y viceversa, la necesidad de satisfacer esa faceta hace que la persona encuentre dificultades para vivenciar los valores lunares teniendo problemas en los embarazos, las reglas, los partos, con dificultad para mantener un matrimonio o echar raíces familiares que le den estabilidad y vínculos emocionales. Recordad que Venus-Afrodita es todo menos ambigua, y sin embargo es muy común que en la carta de una persona la ambigüedad frente a sus valores, incluso la ignorancia de ellos, sea bastante común. Es vanidosa, competitiva, celosa, implacable y no tiene edad, y por tanto no se refiere a cualidades atribuibles a la juventud, está, por el contrario, presente en todas las edades porque todas ellas tienen la capacidad de encontrar la felicidad a través del disfrute de la vida. En la antigüedad las sacerdotisas que cuidaban sus templos eran consideradas iniciadoras del hombre en las artes amatorias inspiradoras de su virilidad, expertas en todo aquello que supusiera el refinamiento del placer, por lo que dominaban el arte de todo tipo de cosmética aderezado con la música y la danza, de donde proviene el nombre de “afrodisiacos”. Ellas y las conocidas como “hetairas” poseían el respeto social ya que su misión era considerada fundamental.

Las hetairas eran mujeres cultas, refinadas, normalmente de gran belleza y expertas en las artes eróticas, representando una alternativa o complemento del matrimonio. Recordad el mito de las diosas orientales del signo de Virgo en el que las mujeres normales, antes de contraer matrimonio, debían pasar por el templo sagrado de la diosa para ofrecer su virginidad a un hombre cualquiera, entre otras cosas porque su sexualidad no era considerada como un objeto de intercambio, ni una ofrenda para el futuro marido que compraba su derecho a poseerlas, su respeto hacia sí mismas suponía la aceptación de su cuerpo con sus necesidades y  deberes entre los que se encontraba su propia satisfacción. Y también tened en cuenta que Venus es hermosa por sí misma, no busca al objeto de su deseo, ellos la buscan a ella, y aunque da mucha importancia a su belleza se arregla sobre todo para sí misma, de ahí el hecho de que la mayor parte de las mujeres y hombres, cuando atienden al cuidado personal y a su embellecimiento, no están tratando de agradar a las demás personas, sobre todo tratan de agradarse a sí mismas, aunque en el caso de los hombres, hasta hace bien poco, el cuidado a través de la cosmética era considerado “afeminado”,  y en el caso de las mujeres la vanidad era considerada un defecto del que se debe prescindir, lo que ya indica el desconocimiento de los valores de la propia psique, que además tiene que batallar con las heridas proporcionadas por las ideologías moralistas religiosas, impuestas por orden de varones que no deberían interferir ni en el erotismo ni en la maternidad ya que en eso no son expertos, o no deberían serlo.

Frente a esto hay que entender que para aumentar nuestra autoestima tenemos que empezar por definir qué es lo que nos da placer, siempre que esto no suponga hacer daño a otras personas, construyendo una escala de valores que concuerde con nuestros ideales más profundos, lo que supondrá amarnos a nosotras o nosotros mismos y ser felices para poder dar a las y los demás aquello que poseemos.

Por todo esto es fácil comprender la dificultad que supone integrar esta energía en la sociedad actual. Sociedad que, si bien ha tratado de recuperar el sentido de libertad sexual digna, se ha encontrado con la peor de las enfermedades “venéreas” (de Venus), como es el sida, que despoja de naturalidad y libertad  el acto sexual interfiriendo en la entrega total con un apósito plástico para evitar contagios indeseables. Y es que nos queda mucho que aprender para vivir con dignidad suficiente los valores de Venus y la enfermedad es una de las consecuencias de nuestra ignorancia, tanto para los hombres como para las mujeres.

Y por último, debéis de valorar a Venus como diosa de la belleza comprendiendo que representa la necesidad humana de crear belleza en un mundo imperfecto, basta entrar en un museo, una biblioteca, un concierto o un jardín.

 Al estudiar a Venus en la carta natal hay que considerar su posición por sector, signo y elementos, así como valorar los aspectos que recibe de otros planetas. En Tierra es más sensual, práctica e interesada, más natural en Tauro que requiere del contacto con el cuerpo a través de los sentidos físicos, por tanto, perfumes, sabor, visión, tacto y naturaleza, amor que en este signo se vuelve comestible y por tanto da valor al sabor y al sexo oral. Y siempre en tierra necesitada de compartir cosas, objetos, caricias, donde la muestra de amor se hace tangible y manifiesta.

En Agua pierde libertad y gana en compromiso intentando crear vínculos emocionales, el amor se hace sensible, emotivo, buscando pertenencia, unión, formar una totalidad con el ser amado, pierde por tanto la libertad propia de Venus y tiene más tendencia al romanticismo que al erotismo, aunque gana en misterio, sobre todo en el signo de Piscis o relacionada con su planeta Neptuno, lugar de su exaltación y por tanto con riesgo de enfermedad, tanto en lo referido a enfermedades de garganta, tiroides y circulación “venosa”, como a enfermedades de tipo renal, situación que debe comprobarse por más sitios en la carta.

En Aire es más libre y culta, por tanto, más parecida a la hetaira a la que con anterioridad me he referido, más amante y compañera, pero sin necesidad de compromiso en el sentido tradicional. Necesitada de comunicación y diálogo, acuerdos sobre las propias ideas y opiniones, con amor por la cultura y la observación y comprensión del otro, y sobre todo con suficiente libertad.

En fuego se vuelve pasional, fogosa, impaciente, batalladora y proyectada hacia el futuro, necesitada de ser tenida en cuenta, tanto por sus valores como por sus ideales, alejados de la realidad monótona de la vida, que necesita compartir, y a la que no le gusta ser ignorada o menospreciada.

Es evidente que saber interpretar una carta natal supone tener en cuenta muchos supuestos y consideraciones, por esa razón es recomendable analizar la propia carta que puede enseñar a interpretar las ajenas.

En el próximo artículo os hablaré de Marte, pareja natural de Venus. Cuidaos.

 

REFERENCIA CURRICULAR

María Garrido Bens es astróloga, con una experiencia profesional de 45 años como docente y consultora en el campo de la Astrología tanto personal como mundial. Experta en Lenguaje Simbólico y Mitología aplicada a la Psicología. Profesora de Evolución Mental, Sanación y Meditación. En la actualidad ocupa el cargo de Tesorera de la Asociación con la A.

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