Revista con la A

25 de mayo de 2022
Número coordinado por:
Marie Caraj
81

Urbanismo y arquitectura feminista

Todo va a estar bien

En la historia de esta columna sobre cine sólo dos veces me he desviado hacia la pantalla chica, esta será otra de esas veces. En ambos casos, tanto cuando comenté la serie catalana Merlí, (2015) en el número 54 de con la A, como cuando comenté la serie Juana, la virgen (2014) en el número 79 de con la A, mi intención fue hacer notar el contenido misógino y denigrante hacia la mujer, en series muy bien recibidas por el público en general, sin ningún sentido crítico de la forma en que dañaba la imagen de la mujer e instigaba a la violencia hacia ella. Sin embargo, esta tercera vez, no se trata de rechazar sino de recomendar una producción renovada, valiente, creativa y con los lentes de género bien puestos.

Les quiero hablar de la serie Todo va a estar bien (2021), creada y dirigida por Diego Luna, porque me parece una apuesta valiente por deconstruir los estereotipos de género y, sobre todo, ventilar las formas sutiles y estructurales en que se violenta a las mujeres en el México de hoy.

Todo va a estar bien es la historia de una pareja, Julia (Lucía Uribe Bracho) y Ruy (Flavio Medina), que atraviesa por problemas en su relación. Ellos tienen una hija, Andrea (Isabella Vázquez Morales), lo que les ha obligado a aparentar que siguen juntos, aunque sientan que su matrimonio ha fracasado, con distintos grados de certeza en uno u otro.

Julia es diseñadora y, además de tener un buen trabajo, viene de una familia de dinero, pero es considerada la “oveja negra” por adoptar una forma de vida que se aleja de los roles de género y de clase. Ruy es locutor de radio, fue abandonado por su padre y criado por su madre sola. Las diferencias en sus historias de vida son las sombras que inciden negativamente en la comunicación entre ellos, derivando en total incomprensión. La situación escala en intensidad hasta que el divorcio es puesto sobre la mesa y los abogados de ambas partes despliegan sus estrategias de guerra.

Su creador y director, Diego Luna, se ha preocupado por incorporar varios temas medulares de las luchas feministas. El primero de ellos es el lenguaje inclusivo que los personajes utilizan de manera cotidiana pero que tiene en Julia a su más ferviente impulsadora. El segundo es la representación de la diversidad sexual y de género que construye un universo amplio, sin dramas ni aspavientos. El tercero es la violencia estructural que aparece tanto en lo macro, principalmente en la forma en la que la justicia se comporta, oprimiendo a las y los marginados desde tiempos coloniales; como en lo micro, los puntos ciegos de las masculinidades que considerándose aliadas de las luchas de las mujeres terminan traicionándolas.

El personaje más interesante de todos es Julia. Se trata de una mujer joven, independiente, feminista que busca criar a su hija con la mayor libertad en una sociedad conservadora. La lucha de Julia por ser auténtica y fiel a sí misma es lo que la lleva a alejarse de Ruy quien, por el contrario, despliega muchos de los males de la masculinidad hegemónica al ser herida por su más grande enemiga: la mujer con poder. Julia es consciente de sus privilegios de clase y raza, por lo que ensaya relaciones horizontales y humanas con las personas a su alrededor. Por ejemplo, con Idalia (Mercedes Hernández), que es a la vez trabajadora del hogar, cuidadora de Andrea, pero también amiga. Sin embargo, la solidaridad femenina se muestra sin adornos, haciendo ver algunas de sus contradicciones y desafíos pendientes.

Es inevitable no ver en Julia varios de los rasgos de Luisa (Maribel Verdú) de Y tu mamá también (2001), el largometraje con el que tanto Diego Luna como Gael García entraron a la élite cinematográfica, de la mano de Alfonso Cuarón. Luisa, como los jóvenes Tenoch (Diego Luna) y Julio (Gael García), está en un proceso de búsqueda que implica aventurarse en nuevas experiencias, nuevas emociones para las que el viaje les ofrece el mejor escenario. En Todo va estar bien, la ciudad no da tregua y, una vez que las disputas por la custodia entren por la puerta de casa, ni siquiera los espacios cerrados como el hogar serán refugio de la mirada ajena, la escrutiñadora y opresiva norma patriarcal.

Por ahora sólo la primera temporada es accesible a través de Netflix, pero se anuncia una segunda temporada. Me he cuidado de no revelar ningún dato que pueda arruinar su experiencia con esta interesante serie que recomiendo sin reparos.

Tráiler oficial

 

REFERENCIA CURRICULAR

Bethsabé Huamán Andía es crítica de cine y crítica literaria. Escritora, Feminista y pescetariana. Licenciada en Literatura, magister en Estudios de Género y Doctora en Literatura.

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