Revista con la A

25 de noviembre de 2022
Número coordinado por:
Laura Alonso
84

Mujeres por la paz en tiempos de guerras

Recuerdos de María Rodrigo (1888-1967) y de Laura de los Ríos (1913-1981)

Alma Concepción

Alma Concepción

Eran los años 50 del siglo pasado. Recién comenzados mis estudios en la Universidad de Puerto Rico, en Río Piedras, me matriculé en un curso de apreciación de la música. La maestra era María Rodrigo

Lo único que yo sabía de ella era que era española. Recuerdo muy bien el primer día: me sorprendió ver entrar al salón de clases a una diminuta señora, medio encorvada, seguida de un estudiante que portaba una vieja victrola que colocó encima de una silla. Doña María, sin presentarse ni decir nada sobre la clase que iba a dictar durante un semestre, sacó de su maletín un disco que puso en la victrola. Tomó la manecilla de la aguja y la lanzó sobre el disco, lo cual produjo un fuerte chillido. Entonces dijo que escucharíamos una pieza de Arcangelo Corelli. Fue así que comenzó un recorrido por la música clásica -pasando por Bach, Haydn, Mozart, Carl Maria Von Weber-, siempre con el sonido distorsionado de aquella vieja victrola y la voz gruñona de doña María. A mediados del curso me impactó la música de Richard Wagner y la explicación de doña María sobre la visión del compositor. No sospechaba yo entonces la gran influencia de Wagner en las composiciones de doña María, ni sabía que ella había estudiado en Alemania con Richard Strauss, ni que era la primera compositora reconocida en España, ni que pudo vivir de su oficio trabajando, además, como pianista y catedrática en años en que la mentalidad patriarcal era dominante. Doña María Rodrigo había sido una adelantada. Firmaba sus obras –Bequeriana, y Diana la cazadora, entre otras- una indudable declaración feminista.

Tampoco sabía yo del largo exilio que junto a su hermana Mercedes -otra figura de vanguardia- había vivido a consecuencia de la Guerra Civil, primero en Cannes y Suiza y luego en Colombia. Debido a la represión que siguió al levantamiento popular en Colombia, en 1948, Mercedes fue acusada de comunista. Las hermanas se trasladaron a Puerto Rico, el último tramo de su exilio.

Más tarde supe que doña María había colaborado con Pablo Casals en la fundación del Conservatorio de Música de Puerto Rico

Mercedes había sido la primera mujer en obtener el título de Psicología en España. Ambas eran profesoras en la Facultad de Educación de la Universidad de Puerto Rico, razón por la cual yo no las asociaba con las y los exiliados españoles relacionados con la Facultad de Humanidades o el Departamento de Estudios Hispánicos como don Federico de Onís, Juan Ramón Jiménez, Fernando de los Ríos, Ángel del Río, Sebastián González García o Carlos Marichal. Y tampoco las asociaba con otros artistas que trabajaron fuera de la Universidad, como el escultor Compostela (Francisco Vázquez Díaz). Más tarde supe que doña María había colaborado con Pablo Casals en la fundación del Conservatorio de Música de Puerto Rico.

Poco después me encontré de nuevo con doña María, en un contexto muy diferente. Fue en los Ballets de San Juan, la primera compañía de danza organizada en Puerto Rico, a la cual yo pertenecía desde muy joven. La co-directora, Gilda Navarra, hizo algo extraordinario: la invitó a enseñarnos las canciones populares antiguas de España. Doña María vino a nuestro estudio en Santurce. Apareció una doña María muy diferente a la que había sido mi maestra en la Universidad: simpática, sonriente, se sentó al piano y fue tocando y cantando con gran entusiasmo el cancionero popular: La tarara, Los pelegrinitos, Las tres morillas de Jaén, Anda Jaleo, Los cuatro muleros… ¡Toda una performance!, y al final nos entregó un cuaderno en el que había armado una compilación exhaustiva que aún conservo. Desde entonces me quedé intrigada por el pasado de esta sabia, contradictoria y misteriosa mujer.

Unos años después recibí la beca Amelia Agostini de del Río para cursar el tercer año de estudios universitarios en Barnard College, en Nueva York (1958-59). La puertorriqueña Amelia Agostini era la directora del Departamento de Español. Yo sabía de ella porque había sido maestra de mi padre en Puerto Rico. No sabía entonces que estaba casada con don Ángel del Río, exiliado español, quien junto a don Federico de Onís había fundado el Departamento de Estudios Hispánicos en la Universidad de Puerto Rico. 

Recuerdo cuán importante fue el descubrimiento de más hilos y entramados del exilio español, y en especial la oportunidad de conocer a la que fue mi profesora de literatura española, Laura de los Ríos de García Lorca

Barnard es una de las universidades progresistas femeninas más antiguas de los Estados Unidos, adscrita a Columbia University. Ese año fue fundamental en mi desarrollo personal y profesional. Recuerdo cuán importante fue el descubrimiento de más hilos y entramados del exilio español, y en especial la oportunidad de conocer a la que fue mi profesora de literatura española, Laura de los Ríos de García Lorca.

Unos meses antes del comienzo de clases recibí en Puerto Rico una carta de Barnard, cuya remitente era “Mrs. F. García Lorca”. La carta venía firmada por Laura R. de García Lorca. Me intrigó quién sería ella, pues yo sólo tenía conocimiento del poeta, Federico García Lorca, y de su fusilamiento por las fuerzas franquistas en 1936.  En la carta la profesora escribió: “Lo que sí quiero decirte, aparte de darte la bienvenida a esta familia hispana del college, es que tendrás que ayudarnos unas dos o tres horas por semana con el Círculo Hispano donde las chicas cantan, aprenden bailes, y hacemos dos funciones de teatro en el curso”.

El primer día que la profesora García Lorca entró al salón de clases tuve una visión muy diferente de la entrada de mi otra profesora del exilio, doña María Rodrigo. La mujer que entró a la clase en Barnard era guapísima, de una elegante sencillez, y un rostro radiante. ¡Así quisiera ser yo cuando sea mayor! pensé. Sus clases fueron asimismo muy interesantes con un canon de textos elegidos con gran cuidado. 

Poco a poco fui aprendiendo que la profesora Laura R. de García Lorca era hija de Fernando de los Ríos -quien había sido embajador de la Segunda República en los Estados Unidos, y profesor en Puerto Rico en diversas ocasiones-. Ella estaba casada con Francisco García Lorca, hermano de Federico y entonces profesor en Columbia University. En ese momento no sabía que antes del exilio ella se había educado en Granada con su madre, la educadora progresista Gloria Giner de los Ríos.

El Círculo Hispano constaba de las profesoras del Río, García Lorca, y Margarita Ucelay, quien había sido actriz en el grupo teatral del poeta García Lorca antes de 1936. En Barnard se cultivaba la memoria de Lorca, inseparable de la Guerra Civil española, y el Departamento presentaba sus obras de teatro frecuentemente. El año de mi estancia en Barnard no se presentó ninguna suya. Sin embargo, fui elegida para participar en dos, una de Calderón de la Barca, y la otra el entremés de Cervantes “La guarda cuidadosa”. Esta obra es muy divertida y las y los actores que tomaron parte en ella eran profesorado de la comunidad española exiliada, incluyendo a la profesora García Lorca. Yo me sentía muy orgullosa porque era la única estudiante. Era de morirse de la risa ver a Don Ángel del Río tratando de enamorarme. Fue otra experiencia que nunca voy a olvidar. Conservo una foto.

Las profesoras de Barnard vivían entre dos mundos. Supieron mantener viva la gran tradición española. Pero, en diálogo constante con aquellas estudiantes jóvenes en Nueva York, supieron también responder a las nuevas corrientes de pensamiento y a los cuestionamientos que desembocaron en los movimientos de igualdad y liberación de los años 60.

Mucho más habría que decir de María Rodrigo y Laura de los Ríos, pero ¡Qué privilegio haber estudiado, en Puerto Rico y en Nueva York, con dos mujeres tan singulares del exilio republicano! 

 

REFERENCIA CURRICULAR

Alma Concepción es una artista e investigadora independiente puertorriqueña. Ha sido bailarina, coreógrafa y maestra en Ballets de San Juan y en el Taller de Histriones. Ha publicado artículos sobre la música y el baile caribeños y ha sido profesora invitada en diversas universidades de EU. Fundó y dirigió el Taller de Danza, orientado a niños y niñas de la comunidad latina de Trenton, N.J. Actualmente dirige el programa Gente y Cuentos Puerto Rico, un programa comunitario de literatura para personas adultas.

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