Revista con la A

25 de septiembre de 2021
Número coordinado por:
Violeta Doval
77

Conquistas y retos de los derechos de las mujeres en los países musulmanes

Hanen Mahjoubi

Hanen Mahjoubi

Hanen Mahjoubi

Hanen Mahjoubi es profesora de Filosofía cesada por el régimen de Ben Ali, activista feminista y candidata del Partido Socialista de Túnez

Hanen Mahjoubi nace en 1974 en la región de Jendouba en el noroeste de Túnez. Estudia Filosofía en la Facultad de Ciencias Sociales donde colabora con el sindicato estudiantil UGET. Después de obtener un Máster en Estudios Feministas, trabaja como profesora hasta que el régimen de Ben Ali le depone por su adherencia al Partido Socialista (PS). Años más tarde participa en la llamada “Revolución de los Jazmines”, en 2011, y comienza a colaborar con AFTURD (Asociación de mujeres tunecinas por la investigación y el desarrollo) realizando programas de desarrollo local dirigido a mujeres en Túnez, Marruecos y Líbano. Desde 2015, tras realizar una huelga de hambre con otras 87 personas, logra recuperar su puesto en el Ministerio de Educación, en la Escuela Internacional.  Hanen es actual candidata en el seno del Partido Socialista de Túnez PS. Es también miembra de la LTDH (Liga Tunecina de los Derechos Humanos).

Violeta Doval: ¿Cómo recuerdas el periodo del dictador Zine El Abidine Ben Ali (1987-2011) en Túnez?

Hanen Mahjoubi: En mi familia sufrimos mucho la dictadura de Ben Ali. Me impidieron ejercer la enseñanza. En el año 2007 yo era profesora de filosofía, pero pensaron que al excluirme del trabajo yo acabaría dejando la política y bajando la cabeza. Pero fue al contario, me dio más fuerza. Gracias a mi marido, que me apoyó siempre, continué mi camino político. Pero mi familia estaba amenazada con Ben Ali, a mi padre los policías le acosaban presionando para que yo dejara la política… Ocho años más tarde, gracias a que en 2015 hicimos una huelga de hambre, unas 87 personas víctimas del régimen pudimos recuperar nuestro derecho a trabajar en la Administración…

V.D.- Ahora has vuelto a la educación, pero no como profesora…

H.M.- Si, ya no hago cursos con los estudiantes, estoy en la Administración… Pero me gustaba mucho enseñar, es un trabajo noble, y con la filosofía podemos contribuir de muchas formas…

V.D.- ¿Cómo viviste la Revolución Tunecina, en 2011?

 H.M.- Estuvimos en las protestas en mi región, Jendouba, siguiendo al sindicato de la UGTT (Unión General de Trabajadores de Túnez) que dirigió las protestas en todo el país… Por esto, desde el partido Socialista tenemos el convencimiento de que no fue una Revolución sino una movilización orquestada desde lo alto, aunque hay que felicitar a la UGTT, porque gracias al sindicato ahora tenemos libertad de expresión en Túnez… Podemos criticar al presidente… Esto ha sido el único logro, porque a nivel económico vemos una regresión muy grande…

V.D.- ¿Y a nivel social? por ejemplo, en el ámbito de los derechos de las mujeres…

H.M.- Bueno, en Túnez, a pesar que tenemos ley 58 (Ley Orgánica 58/2017 referente a la eliminación de la violencia contra la mujer), vemos que la tasa de violencia es más elevada que antes, por lo que esta ley no está aplicándose. Y esto es por los jueces y su mentalidad… Los puestos judiciales están cogidos por los islamistas, que no respetan los derechos de las mujeres. Todas las personas que defienden los derechos de las mujeres, para los islamistas, son ateas, por lo que el país está dividido en dos. Recuerdo que, en una inauguración de un centro de alojamiento para mujeres víctimas de violencia, un juez comenzó a gritar que se puede violar a las mujeres si hacen esto o lo otro… ¡Y era un juez mujer! ¡Con una mentalidad contra la mujer, a pesar de todos los esfuerzos que se han hecho! Hemos realizado formaciones, incluso el Ministerio de Interior formó a policías para prevenir la violencia… pero hace falta trabajar más con todos esos actores: jueces, policías…

Hanen Mahjoubi en un acto del Partido
Socialista de Túnez (2ª por la derecha)

V.D.- ¿Cómo empezó tu activismo en el ámbito político y asociativo?

H.M.- Durante la guerra del Golfo comencé a comprometerme en la política en movimientos estudiantiles. Mi familia es muy conservadora, al principio me lo prohibían… pero discretamente yo seguía, leía los documentos que me daban a escondidas por la noche. Después fui a Túnez a estudiar Filosofía y empecé a colaborar con el sindicato UGET (Unión General de Estudiantes de Túnez) como responsable, miembra del grupo federal y del grupo científico. Y ya después entré en el partido Socialista, en el que ahora soy candidata…

V.D.- ¿Cómo empezaste a colaborar con asociaciones feministas?

 H.M.- Yo era simpatizante de la ATFD (Asociación Tunecina de mujeres demócratas) pero después de la Revolución empecé a trabajar con AFTURD (Asociación de mujeres tunecinas por la investigación y el desarrollo) y tuvimos una súper experiencia en el centro de mujeres en Jendouba. Yo soy de la región, la conozco bien, es una cultura muy patriarcal, el padre es el que lidera la familia.

H. M. en un cartel electoral  reciente del PS

H. M. en un cartel electoral reciente del PS

V.D.- Un centro de mujeres… ¿Cuál fue tu rol?

H.M.- Mi rol fue trabajar en una gran investigación sobre cuales eran las necesidades de las mujeres de la región, en las ciudades del interior. Hicimos un diagnóstico y percibimos que no había espacios dedicados a las mujeres en el espacio público. Los hombres en la región ocupan los cafés, las calles, los mercados… por lo que pensamos en la idea de crear un centro polivalente para mujeres. Abrimos el único centro de mujeres de todo el noroeste de Túnez. Fue una experiencia muy buena…

H. M., primera por la derecha Manifestación por la igualdad  de herencia entre hombres y mujeres en Túnez. (2018)

H. M., primera por la derecha Manifestación por la igualdad de herencia entre hombres y mujeres en Túnez. (2018)

V.D.- ¿Qué actividades realizabais en el centro?

H.M.- En una primera fase hicimos reuniones con las mujeres sobre sus necesidades, sus expectativas. Después empezamos con talleres semanales de costura, diseño… había un gimnasio, un café cultural. Muchas mujeres salieron de nuestro centro con un pequeño proyecto económico, una pequeña empresa, algunas con el apoyo de la delegación de Jendouba… Tuvimos mucho éxito. Lográbamos mezclar a mujeres analfabetas con otras más formadas, aprendiendo mucho, juntas. Trabajábamos sobre los derechos de las mujeres con expertas de AFTURD porque nos dimos cuenta de que muchas no conocían sus derechos… Hace falta mucha formación porque en las zonas rurales de la región hay muchísimas mujeres sin acceso a esos conocimientos. Una experiencia humana muy especial, aunque no llegábamos a muchas zonas…

V.D.- ¿Has trabajado también a nivel regional?

H.M.- Sí, hicimos intercambios con asociaciones de mujeres entre Túnez y Marruecos para un aprendizaje mutuo en Economía Social y Solidaria con AFTURD) y LTDH (Liga Tunecina de Derechos Humanos). Para que las mujeres pudiesen replicar experiencias cooperativas en sus lugares de origen. Marruecos ha avanzado mucho en la economía social y solidaria, tiene muchísimas iniciativas (cooperativas de mujeres para la fabricación de jabón, miel, …), aquí todavía estamos en los primeros pasos… Pero en esos viajes, percibimos también que, aunque hay mujeres que han empezado a luchar contra la violencia en Marruecos, en Túnez el movimiento feminista es más fuerte…

V.D.- AFTURD trabaja también en la prevención y atención a las mujeres víctimas de violencia, ¿se realizaba en Jendouba alguna acción sobre este tema?

H.M.- Sí, desde 2013 abrimos también el centro de escucha que está activo hasta hoy sobre temas de violencia, para sostener a las mujeres en el lado jurídico, social y psicológico… Un centro de escucha donde ellas compartían sus experiencias, se daban cuenta de que no estaban solas, sentían la solidaridad del grupo… Más tarde vimos que las mujeres que sufrían violencia después de venir a la célula de escucha volvían a vivir en sus casas esas situaciones de violencia, por lo que pensamos en abrir un centro con alojamiento, pero necesitábamos fondos. Presentamos una propuesta a la Unión Europea con el Ministerio de la Mujer, y nos seleccionaron, hicimos muchos esfuerzos, pero desafortunadamente no logramos nuevos fondos. Habíamos invertido mucho, nuestros conocimientos, nuestro tiempo, nuestra experiencia… hicimos un proyecto muy potente… Le pedimos apoyo a nuestro gobernador, a nuestra comunidad local, porque sólo necesitábamos el local. Tenemos un equipo formado, personas del área jurídica y psicológica…

V.D.- ¿Y el centro de escucha sigue abierto?

H.M.- Sí, pero no hemos logrado aún financiación para abrir un centro que aloje a las mujeres víctimas de violencia…

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