Revista con la A

25 de julio de 2020
Número coordinado por:
Lucía Melgar y Alicia Gil
70

¿Nueva normalidad? Y feminismo

Flavia Radrigán, teatrera chilena

A partir de este número, y hasta no sabemos cuándo, vamos a visibilizar a diferentes teatreras comprometidas con el feminismo.

Comenzamos con la dramaturga chilena Flavia Radrigán, autora de las obras Díganle que ya no hay nadie, La danza de las bestias, Lo que importa no es el muerto, Un ser perfectamente ridículo, De las historias privadas de Dios. Tomo 1, Peligro de mí, Lear, El Rey y su Doble, El descanso de las velas y del monólogo Miradas lastimeras no quiero. Ha sido ganadora del Concurso Nacional de Libro y la Lectura en dos oportunidades, en la categoría cuento inédito por su volumen Una risa negra, negra, y en la categoría de dramaturgia inédita por Qué rosa más horrible.

De ella, sabemos que, nacida en 1964, comenzó su carrera teatral en los años 90 del pasado siglo. Que es una mujer valiente y comprometida: en el año 2004, dentro de la conmemoración del centenario del nacimiento de Pablo Neruda, en el marco del homenaje organizado por el Teatro Nacional de Chile, Flavia participó con la Obra Un ser perfectamente ridículo, en la que desmitifica la figura del poeta al dar cuenta del abandono de su hija Malva Marina, habida de su relación con una mujer de nacionalidad holandesa, nacida hidrocefálica y a la que abandonó, junto a su madre, y dejó morir en la más absoluta pobreza cuando contaba ocho años. Hija que el poeta siempre mantuvo oculta. También el encuentro de Pablo Neruda con el poeta checo Jan Neruda, de quien “tomó” el apellido… Es evidente que la obra organizó un gran escándalo repercutiendo la polémica en los Medios de comunicación chilenos… En unas declaraciones para el periódico El Sur (30-7-2005), Flavia explicaba: “Todos tenían que abarcar distintos aspectos del poeta. Yo decidí tomar lo olvidado, lo que no se quería saber ni decir. El lado humano. De inmediato me llamó la atención que mucha gente no sabía que tenía una hija”.

Para Flavia Radrigán, según se recoge en una entrevista realizada por la Fundación Teatroamil: “La palabra tiene función social, ¿cómo no podríamos confrontarnos con la situación de la mujer en Chile y el mundo? El teatro de mujeres dialoga desde la necesidad de decir que el patriarcado siempre ha sido un sistema de explotación perfecto y perverso. Un sistema que por milenios ha quedado impune. El teatro combate desde ese lugar, evidenciándolo con un punto de vista, con textos y montajes con un planteamiento político-social.”

 

Redacción

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