Revista con la A

25 de septiembre de 2020
Número coordinado por:
Bethsabé Huamán y R. E. Toledo
71

Hispanas en Estados Unidos

En memoria de Pilar Álvarez Mayo

Pilar con su primera biznieta
Pilar con su primera biznieta

Pilar Álvarez falleció el pasado 27 de julio. Se nos ha ido el “alma mater” de Isadora Duncan. Así, mamá, te han descrito algunas de las madres solteras que te conocieron desde los primeros pasos de la fundación.

Yo fui una hija atravesada como decía papá, estudiante de un colegio de monjas que en su adolescencia se quedó embarazada, tras lo que muy amablemente os dijeron a papá y a ti que mejor que no volviera más, ya que sería una mala influencia para mis compañeras.

Como no soportaba la condena de una ciudad como León, yo solita busqué mi penitencia por ser madre soltera, pidiendo el ingreso en Peña Grande. Tú no querías firmar, pero la final me salí con la mía. Después de interminables meses en aquel infierno, para recuperar mi tutela, no dudaste incluso en recurrir a la justicia y finalmente me sacaste de aquella cárcel.

Un día de octubre del 1983 llegué a casa después del trabajo y te solté: “mamá, he decidido crear una asociación de madres solteras, que piensen como yo (no necesito un marido). Voy hablar en la radio y me van a entrevistar los periódicos, el teléfono de contacto es el de Julián Navarro, en Radio León que las derivará al nuestro, a ver si consigo reunir a cuatro o cinco madres al menos, tu respuesta fue: “bueno hija me parece bien, ya sabes que tu madre te ayudará en todo lo que pueda”, y el teléfono de la familia empezó a circular por León.

Conseguimos juntar a un pequeño grupo de madres y fundamos con la ayuda del abogado Fernando Manzano, otro gran hombre que también nos dejó recientemente, la Asociación de Madres Solteras Isadora Duncan. Como necesitábamos una sede y no teníamos ningún recurso, dejaste que esta fuera tu casa. Al poco tiempo, te llevé a una madre soltera para que la acogiéramos. Sus hermanos la maltrataban por su condición de futura madre soltera, y a partir de ese día, nuestra casa fue refugio para muchas más.

Cuántas veces me acompañaste a Madrid en los años 80… Asistías conmigo a congresos, jornadas, etc. Yo era una esponja, pero tú no te quedabas atrás, incluso estuviste muchas veces en las reuniones para fundar la UNAF. Por cierto, en viajes costeados por ti y los amigos de Madrid Paula y Javi, que nos daban alojamiento en su casa.

En aquellos años ni en León ni en España era corriente que una madre soltera saliera en prensa, radio y tv exigiendo justicia social para las familias que representaba. Qué tiempos difíciles mamá. En las hemerotecas de la prensa leonesa hay entrevistas que te hacían las periodistas, sorprendidas por que nos apoyaras en algo que, según el pensamiento de la época, ya no era ningún problema. “Ahora podéis rehacer vuestra vida, os casáis todas”, “conocemos muchos casos y ellos quieren a los niños y a las niñas como si fuera de propios”, tú respondías:  “no se trata de que se casen, esa no es ninguna solución, se trata de que salgan adelante ellas y sus hijos, eso es lo difícil y lo que rechaza la sociedad”.

En el 1997 otro gran hombre, Arsenio Lope Huerta, intermedió en la compra de lo que es la sede de Isadora Duncan. Como no teníamos muchos recursos, Pilar y Tomás, mis padres, vinieron al rescate, avalando con su patrimonio personal la hipoteca de los que es hoy nuestra sede en León. Hace apenas un año pudimos darte la alegría de que ya no teníamos cargas hipotecarias. El local era ya de la fundación y se pagó con el esfuerzo de todos y todas.

Volviendo al año 1972, cuando regresé de Peña Grande, me dijiste: “Mira hija, me hubiera gustado que fuera de otra manera, pero sucedió así, y ya no tiene remedio. Tengo que terminar de educarte, porque eres todavía una niña, y al mismo tiempo tengo que enseñarte a criar y educar a tu hijo, porque yo soy su abuela y te voy a ayudar, pero el niño es tuyo, y eso lo tenéis que tener muy claro los dos, la responsabilidad y autoridad ante el niño es solo tuya”.

No me hablaste de que tuviera que buscarme un marido, sino de mi responsabilidad como madre sola. Porque tú eras eso, una ayuda.

Tú me inculcaste la rebeldía, negándome a avergonzarme por ser madre soltera, diciéndome: “no dejes que te amarguen como mujer, porque si no serás una infeliz y harás infeliz a tu hijo y a todos los de tu alrededor”.

Sabes, madre, hay mujeres que dicen que yo no fui madre soltera por elección. Eso es verdad, pero mi proyecto de vida sí que fue ser familia monoparental por elección.

Como dice la canción “Qué sabe nadie”. Tuve la suerte de que mi hijo y yo nos criáramos en el mejor clan familiar, dirigido por una gran mujer.

María García.

Presidenta de FFM Isadora Duncan

 


Artículo original: En memoria de Pilar Álvarez Mayo En memoria de Pilar Álvarez Mayo

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