Revista con la A

25 de septiembre de 2019
Número coordinado por:
Violeta Doval
65

Mujeres mauritanas. Feministas en un país profundamente patriarcal

El despertar de las hormigas

Me complace mucho poder comentar en este espacio la ópera prima de una directora costarricense, Antonella Sudasassi, que inicia su carrera cinematográfica con la película El despertar de las hormigas (2019) que nos trae a consideración el todavía no resuelto tema de la maternidad.

Daniela Valenciano encarna a Isa, una joven esposa y madre que vive en un pequeño pueblo de Costa Rica. Como la mayoría de los lugares alejados de las grandes urbes, Isa vive a la sombra de su marido, a merced de la familia de él, en un ambiente en el que las mujeres parecen estar en el mundo sólo para parir. Ella busca la forma de ser independiente mediante su trabajo como costurera, con el cual aporta con un ingreso al hogar, además de las labores de cuidado que realiza en casa para su esposo y sus dos hijas: Valery y Nicole. El mundo de Isa se reduce a sus relaciones familiares, su único espacio personal es la amistad que tiene con una amiga para la que cose y con quien puede conversar y divertirse. Sin embargo, esa amistad no es bien vista por la familia de su esposo, quienes desconfían de la amiga de Isa por ser soltera y no tener hijos o tal vez por trabajar de mesera en un restaurante bar.

Las dudas y preocupaciones de Isa se acentúan ante la insistencia de su marido y de la familia de éste para que tengan otro hijo, con la esperanza de que sea un varoncito. La situación económica de Isa y Alcides está lejos de ser holgada, les cuesta conseguir el dinero para llegar a fin de mes, se tienen que hacer fiar y esas limitaciones económicas los obliga a vivir de forma precaria, sin una vivienda propia, a veces con un solo foco que deben mover por toda la casa para alumbrarse. La falta de recursos es una de las principales razones que gravitan en Isa para rechazar un nuevo embarazo; la otra es una razón personal, ella desea realizarse como costurera, abrir un negocio, tener un espacio y un ingreso propio. Por la clientela que tiene parece ser muy buena en la costura, así como por tener buen gusto para elegir los colores y las telas. Un tercer hijo cancelaría sus posibilidades de superación económica y personal. Pero presionada por la familia y por su marido, opta por utilizar pastillas anticonceptivas a escondidas, hasta que su secreto es descubierto.

Un primer elemento que resalta en la película es el retrato tan fidedigno que se hace de la sociedad costarricense, las expresiones verbales, la cotidianidad, las reuniones sociales. En ese día a día se hacen visibles las formas de violencia hacia la mujer que felizmente se representan sin derivar en escenas efectistas, ni en la búsqueda del morbo para ganar la atención del público espectador. Sin mostrar escenas de violencia física, se deja clara la situación de vulnerabilidad de las mujeres, así como las restricciones para hablar abiertamente de la sexualidad y de otras formas de realización que no sean la maternidad. Un ejemplo es el hecho de que la hija mayor de Isa y Alcides les sirva alcohol a sus parientes varones y que uno de ellos la obligue a probarlo. Otro ejemplo se aprecia cuando asisten a la iglesia, se espera que las niñas, a pesar de ser niñas, estén quietas, calladas, sumisas. La falta de sumisión en la mujer es algo que las mujeres del entorno juzgan severamente.

En ese espacio limitante, cerrado y machista, Isa va abriéndose paso hacia una identidad independiente y hacia relaciones matrimoniales más equitativas. Felizmente Alcides responde favorablemente a esa propuesta de cambio y abandono de los privilegios masculinos de los que él goza. Sin ser una película fantasiosa crea vías de acceso para el cambio, para nuevas negociaciones entre mujeres y hombres y, sobre todo, se presenta de manera positiva y optimista el resurgir de un nuevo tipo de mujer que, abrazando la maternidad y el amor a los otros, pueda también encontrar espacio y tiempo para sí misma. Isa es una presencia decisiva en la formación de sus hijas y podemos vislumbrar que ese vínculo entre madre e hijas dará como resultado nuevas formas de feminidad, de maternidad y de entenderse mujer en el mundo en que habitan.

El despertar de las hormigas debutó en la Berlinale, a su vez ha sido seleccionada para presentarse en el Festival de Málaga. Yo tuve la oportunidad de verla en el Cine Magaly, en San José de Costa Rica, con una buena recepción de parte del público.

 

REFERENCIA CURRICULAR

Bethsabé Huamán Andía es Crítica de cine y crítica literaria. Escritora, Feminista y pescetariana. Licenciada en literatura, magister en estudios de género y Doctora en Literatura.

 

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