Revista con la A

22 de septiembre de 2022
Número coordinado por:
Lucía Melgar
83

Exiliadas españolas en América Latina

Dora María Téllez, la Comandante Dos

Dora María Téllez, de apenas 22 años, militante del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), estuvo a cargo de las negociaciones políticas con el tirano Somoza, que al final tuvo que ceder a las exigencias de los guerrilleros

El libro Adiós Muchachos del escritor nicaragüense Sergio Ramírez está dedicado a una joven menuda, pálida, de movimientos y gestos rápidos, voz ronca, nacida en Matagalpa, ciudad del norte de Nicaragua. Esa joven es hoy una mujer de 66 años y cabellos blancos, presa en las cárceles de Daniel Ortega hace más de nueve meses, que, a pesar del tiempo transcurrido, conserva los trazos fundamentales que la tornaron una referencia en la historia de Nicaragua.

Conocida como la “Comandante Dos” por su participación, en 1978, en la operación “Muerte al Somocismo”, un asalto al Palacio Nacional, sede del Congreso, que tomó como rehenes a los miembros de la Cámara de Diputados a cambio de la liberación de 60 presos políticos. Dora María Téllez, de apenas 22 años, militante del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), estuvo a cargo de las negociaciones políticas con el tirano, que al final tuvo que ceder a las exigencias de los guerrilleros. Gabriel García Márquez la clasificó como «la operación de mayor audacia en la historia de la guerrilla urbana de Latinoamérica».

El mismo García Márquez en su crónica habla de Dora María. La única mujer del comando era “una muchacha muy bella, tímida y absorta, con una inteligencia y un buen juicio que le hubieran servido para cualquier cosa grande en la vida”. Estudió tres años de Medicina, pero desistió por frustración, dice ella, porque era muy triste curar niños desnutridos que tres meses después volverían al hospital en peor estado de desnutrición.

Fue cursando la carrera de Medicina, entre 1973 y 1975, que Dora María entró primero en el movimiento estudiantil y después en el FSLN y la lucha revolucionaria. En la entrevista que le hiciera Mónica Baltodano, en Memorias de la lucha sandinista, deja claro que su compromiso surgió como respuesta a la dictadura somocista, cuyas características consideraba intolerables: “la represión política, la corrupción, la coerción a todo intento de organización y movilización social, la concentración de poder político, el nepotismo y una pobreza tremenda”.

 Después de atender su primer parto, le escribió un relato a su familia, en el que reflexionaba: “¿Cumplí mi misión ayudando al bebé a nacer? Debo responder que no; el trabajo estará completo no solo cuando se haya dado al mundo un nuevo hombre, sino cuando al hombre se le haya dado un mundo nuevo, un mundo muy diferente. ¿Me quito los guantes y me lavo las manos? Pero no pretendo lavarme las manos cuando se trata de cooperar con el nacimiento de ese mundo nuevo, que como casi todo parto es doloroso y al mismo tiempo feliz.”

Pasó a la clandestinidad en 1976. Durante cuatro meses recibió entrenamiento militar en Cuba. Su familia le perdió la pista por dos años y medio y la angustia que eso generó fue incalculable, declaró su madre, María Dora. Cuando el Asalto al Palacio, María Dora presintió que una de las participantes era su hija. Fue al aeropuerto y lo comprobó al verla en el ómnibus que llevó rehenes y guerrilleros a tomar el avión. “Iba con la cara tapada, pero sus ojos son inconfundibles”, declaró.

En abril de 1979, Dora María asumió la jefatura del Estado Mayor del Frente Occidental Rigoberto López Pérez, que comprendía León y Chinandega. Dirigió a miles de guerrilleros durante semanas para sacar a la Guardia Nacional del comando de la ciudad de León, lo que se logró el 20 de junio. Somoza Debayle en su libro La Nicaragua traicionada decía: “en mi opinión la caída de León marcó el principio del desmoronamiento de nuestra situación militar.” Así, León jugó un papel importante en el triunfo de la revolución, convirtiéndose en su primera capital.

Por su entrega, compromiso y liderazgo, Dora María recibió el título honroso de comandante guerrillera. Durante la década de 1980, en los años de la revolución, ocupó los cargos de vicepresidenta del Consejo de Estado, Ministra de la Salud y Diputada.

Dora María Téllez, expulsada del FSLN y fundadora del MRS

En 1990, el FSLN perdió las elecciones y un bloque de partidos de oposición, con el liderazgo de Violeta Chamorro asumió el gobierno de Nicaragua. En el proceso de debate interno que siguió, el FSLN se dividió. Un grupo, entre los cuales Dora María, insistió en la necesidad de abrirse al diálogo con otras fuerzas políticas para consolidar el incipiente Estado de Derecho.

El otro grupo, con el liderazgo de Daniel Ortega, tenía el control del aparato partidario y de las bases sandinistas organizadas y defendió una oposición radical al nuevo gobierno y la consolidación de la vocación revolucionaria y vanguardista del FSLN. Fueron ellos los que prevalecieron y, en 1995, la división se consumó con la expulsión del primer grupo.

Fue entonces fundado el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), del cual Dora María Téllez fue una de sus líderes. Sus posiciones sobre la necesidad del FSLN de abrirse al debate democrático interno y con la sociedad y las críticas a las tendencias autoritarias y centralizadoras en la figura de Daniel Ortega mostraron su pertinencia y fueron pieza clave de su actuación posterior, siempre como una figura política capaz de problematizar, de estar en la primera línea para defender sus convicciones y luchar por ellas. 

Dora María Téllez, la huelga de hambre por la democracia y el Estado de Derecho

Daniel Ortega volvió a la presidencia en 2007, con el 38% de los votos válidos y después de haber celebrado acuerdos y pactos con miembros de partidos de derecha e Iglesia Católica conservadora. Cooptó a los poderes del Estado, Policía y Ejército Nacional, se apoderó de los medios de comunicación y arreció el control sobre partidos políticos y movimientos sociales. Quien protestaba era blanco de grupos sandinistas violentos al margen de la Policía.

En 2008, el Consejo Supremo Electoral (CSE), controlado por el FSLN, canceló la personalidad jurídica del MRS. Dora María Téllez decidió entrar en una huelga de hambre, en defensa del derecho a la democracia y ante los atropellos del gobierno de Daniel Ortega. Montó una champa en una rotonda de Managua frente al Consejo Supremo Electoral y allí estuvo 13 días. Recibió muchísimas visitas, tanto de figuras destacadas como de anónimos que le decían: “estoy con usted”.

El comentario de su amigo Jorge Eduardo Arellano: “Hoy Dora María no tiene la misma edad, pero sí las mismas convicciones con las que se entregó a la guerrilla, para derrotar cuarenta y cinco años de los Somozas… Personas excepcionales como Dora María Téllez nos indican que no hay edad para siempre luchar por inmunidades y arbitrariedades del poder, y esa es su grandeza como intelectual, mujer y guerrillera.”

Dora María Téllez, prisionera política condenada a 8 años de prisión

En junio de 2021, el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo ordenó a la Policía Nacional hacer circular drones, rodear la casa de Dora María Téllez y llevársela a la cárcel de El Chipote. En una celda solitaria y en la penumbra día y noche, sin colchón ni cobija, con una ración de alimentos por debajo de sus necesidades, sin hablar con nadie a no ser con sus interrogadoras, sin derecho a libros, baños de sol, ni visitas familiares regulares se encuentra la Comandante Dos de la revolución nicaragüense.

Violando las leyes nicaragüenses y los acuerdos internacionales, sin derecho al debido proceso, el gobierno Ortega y Murillo, decidió hacerle un juicio con todas las irregularidades e ilegalidades posibles y condenarla sin pruebas a 8 años de cárcel.

Hoy Dora María se enfrenta a una nueva dictadura con la misma firmeza y determinación con la que enfrentó a la dictadura somocista. Fue y continúa siendo una referencia de mujer que lucha por la democracia y la justicia, en cualquier lugar y circunstancia.

¡Libertad para Dora María Téllez y los más de 170 presos políticos!

 

REFERENCIAS CURRICULARES

Ana Mercedes Sarria Icaza es socióloga nicaraguense residente en Brasil. Doctora en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica. Docente e investigadora de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul – UFRGS, en el área de Gestión de organizaciones públicas y sociales. En los años de la revolución sandinista trabajó en el sistema de educación política del FSLN. Es integrante del Comité Brasileño de Solidaridad con Nicaragua.

Foto: Bruno Santos de Folhapress

María Mercedes Salgado es ex diplomática del gobierno de la Revolución Popular Sandinista en Brasil y doctoranda en Sociología de la Universidad de São Paulo (USP), Brasil.

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