Revista con la A

25 de septiembre de 2018
Número coordinado por:
Bethsabé Huamán y Lucía Melgar
59

Heroínas

Deporte, feminidad y homosexualidad

El deporte, al haber sido considerado como un ámbito reservado a los hombres, no dejó mucho espacio a las mujeres. Cuando éstas empezaron a involucrarse en él, se puso en tela de juicio su feminidad. Según las creencias de la época, las mujeres no podían y, sobre todo, no tenían las mismas capacidades para practicar un deporte. Así, cuando esto ocurría se las acusaba de no ser mujeres.

Muchas mujeres, por su altura y su musculatura, trastocaron el estereotipo de lo que debe ser una mujer. Frente a tales situaciones se modifican los estereotipos de género o sea, lo que se espera del femenino y del masculino. Siempre existió una tensión permanente entre la feminidad de una mujer y el reconocimiento de sus capacidades físicas en un ámbito “masculino”. Por esta razón y para evitar que hombres se disfrazaran de mujeres para obtener medallas con más facilidad [1], las deportistas fueron sometidas a test de feminidad. Estos primeros test de feminidad aparecieron en Inglaterra a partir del año 1948 bajo forma de consultas ginecológicas. Después de éstas se entregaba a las deportistas un certificado que probaba su feminidad y que las permitía competir. Los tipos de test de feminidad siguieron existiéndose pero cambiaron de forma a lo largo de los años.

Si los test de feminidad tienen como meta probar que las mujeres son mujeres, no pueden evitar que las mujeres deportistas sean confrontadas a otros tipos de prejuicios. En efecto, una mujer que practica un deporte “masculino”, o que no cumple con las normas de “feminidad”, se ve tachada de homosexual porque no puede ser mujer de verdad. Así pues, según muchos otros prejuicios, una mujer lesbiana no es una verdadera mujer por tener algo “masculino” en ella. Además, comúnmente se piensa, y aún más en el caso de deportes colectivos, que al estar todos los días en contacto con otras mujeres las deportistas terminan siendo lesbianas.

Pero  ¿qué pasa cuando una deportista revela que sí, que es homosexual? Voy a mencionar el caso de una deportista francesa muy famosa que sufrió estos prejuicios a lo largo de su carrera. Sólo tenía yo 12 años en esa época pero fue algo que me marcó mucho por el desprecio y los insultos que se escuchaban por todas partes. En 1999, durante una entrevista, la tenista Amélie Mauresmo anunció de forma natural que se iba a mudar con su novia. A partir de ese momento, las reacciones fueron muy violentas y la periodista, que había mencionado este dato en la entrevista, recibió cartas con insultos por “promover” la homosexualidad de esta deportista. Muchos medios se aprovecharon de esta salida del armario para utilizar todos los estereotipos existentes sobre la homosexualidad femenina. Unos medios de comunicación plantearon la información de manera tan negativa que este trato no incitó a otras deportistas a efectuar su salida del armario para no perjudicar su carrera profesional. Además de las criticas de los medios y de la sociedad, en el propio ámbito del tenis algunas jugadoras hablaron de ella como de un “semi-hombre”. Las reacciones fueron muy violentas y muchos patrocinadores no se atrevieron en apostar por esta figura deportiva porque preferían hacerlo por mujeres muy femeninas y que cumplen con las normas de la heterosexualidad. A modo de ejemplo, la tenista Martina Navratilova vio desaparecer un gran número de contratos de patrocinadores justo después de haber revelado al gran público su homosexualidad.

Amélie Mauresmo / © mradio.fr

Cuando Amélie Mauresmo anunció en 2015 su embarazo, escuchamos también frases muy homofóbicas como que iba a ser papá… A pesar de que habían pasado 16 años, vemos que los prejuicios siguen muy persistentes en la sociedad actual. Pero si siguen existiendo personas muy cerradas de mente, afortunadamente las cosas van cambiando poco a poco, como lo prueba la recién entrevista de la futbolista española, María Pilar León [2], que quería compartir aquí con vosotras.

Mapi León / © elmundo.es

Mapi, como la llaman en el campo, no tiene ningún problema en hablar de su homosexualidad. Cuando le preguntan si no teme la reacción de su club o de la Federación después de hablar de su homosexualidad y, al ser la primera jugadora profesional de la Liga en hablar de esto públicamente, ella lo tiene muy claro: “No creo que haya ningún problema. Mi vida personal es mía y no debería importarles. Espero que lo apoyen porque el fútbol tiene que ir abriéndose. Si ahora hay homosexuales visibles incluso en el gobierno, ¿cómo no los va a haber también en los campos de fútbol?”

Y así debería ser…

NOTAS

[1] En 1936, hubo un caso de infiltración masculina, la de un alemán que concursó como mujer en una prueba de salto de altura femenino. Pero a pesar de ser un hombre, no impidió que antes de él se clasificaran tres mujeres con mejores resultados (FAUSTO STERLING, A., 2006)

[2] “Mapi León: futbolista, del Barça, de la selección española y lesbiana”, ELMUNDO.ES, http://www.elmundo.es/loc/famosos/2018/06/23/5b2bbff5268e3eca308b4594.html, 23 de junio de 2018

 

REFERENCIA CURRICULAR

Agathe Ripoche es titular de un máster de Estudios Hispánicos en Francia (Clermont-Ferrand) y de un máster de Igualdad de género en la universidad Complutense de Madrid. Le interesa mucho el deporte femenino. Convencida de que el deporte debe ser tanto femenino como masculino, está involucrada en este tema para que poco a poco cambien las mentalidades. Ha creado un blog, titulado Balle de sexisme, para informar y denunciar el sexismo y las discriminaciones que sufren las mujeres.

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