Quería haber podido evitar este artículo, quería que hubiésemos podido avanzar como humanidad desde experiencias exentas de dolor… pero parece que aún nos queda camino. Cuando hablo de desarrollo sostenible, me refiero a crear condiciones de vida digna para todos los seres dentro de los límites del planeta, y hay partes en nuestro mundo que ahora mismo nos parecen querer destacar la ausencia de posibilidad de crear esas condiciones.

El otro día tuve una conversación con mi sobrino de casi 17 años (y que evidentemente es el sobrino más guapo y perfecto que existe) y me repitió algunas de las frases que escucha del mundo adulto. Y hay una que llevo escuchando mucho tiempo y que cada vez me chirría más: “el sistema xxx está fatal”. Para cuestionar esta frase hice un pequeño ejercicio con él y que quiero compartir aquí. Lo primero que hice fue pedirle que me dijera que es un sistema. Nos quedamos con lo básico que es que se trata de un conjunto complejo de componentes. Y después nos pusimos a enumerar los componentes del sistema concreto que él había mencionado.

Ahora mismo tengo la impresión de que cuando miramos el conjunto complejo de elementos, se nos escapan algunos elementos y nos centramos en unos pocos (es una cuestión de nuestro cerebro, claro está, pero también podemos entrenarlo a abrir la perspectiva y eso espero hacer aquí). Cuando otorgamos mayor peso a ciertos componentes y les damos mayor importancia en el desarrollo del conjunto de acontecimientos, podemos caer en un agujero de impotencia ante esos acontecimientos que nos puede paralizar de miedo o nos puede llevar a reaccionar desde la rabia o nos puede llevar a identificar a culpables. O una mezcla de estas reacciones y más.

En la investigación científica se intenta evitar identificar como causas lo que son solamente correlaciones de hechos. Para ello, se enumeran las posibles variables y se va determinando las que pueden tener ese honor de erigirse como causalidad. En un mundo cada vez más interrelacionado, en el que además diferentes disciplinas científicas buscan respuestas y aún no se han unido en una búsqueda coordinada, determinar una causa (o a un culpable) es complejo.

¿Qué podemos hacer con esta sensación de impotencia? Afortunadamente estoy viendo muchos episodios que giran alrededor de la solidaridad y de la compasión hacia nuestras y nuestros congéneres. Para mí, pasa por identificar justamente esas otras posibilidades dentro del sistema global, posibilidades que pueden traer otras correlaciones o incluso ser la causa de otro desarrollo de acontecimientos, más en esta clave de humanidad compartida.

Una teoría que existe y que para mí representa esta idea de crear otro camino, en este caso a partir de la solidaridad, es la teoría del caos y uno de sus conceptos centrales que es el del efecto mariposa. Teniendo en cuenta que se trata de una teoría sobre el caos, un estado de complejidad extrema, determinar causas y efectos es un ejercicio que alcanza nuevas dimensiones. Ahora bien, supongo que ahora mismo no puedo dar respuestas completas para combatir la sensación de impotencia y, como suelo decir, al fin y al cabo, se trata de que cada una, cada uno, experimentemos con las posibilidades que nos aportan equilibrio y bienestar a nivel individual sin perjudicar al resto del mundo. Solo quiero animaros a experimentar con estas ideas, a explorar otras opciones en estos momentos y ver si os ayudan a sentiros bien, a seguir indagando y abrir la mirada, a cuestionar afirmaciones contundentes sobre sistemas y culpables y a seguir reflexionando y buscando discursos más integradores.

Una de las investigaciones en ecología (https://deepeco.ucsd.edu/nonlinear-dynamics-research/edm/#page-content), que aplica la teoría del caos y explora más la idea de correlaciones y causalidades, argumenta de hecho que la ausencia de correlaciones no indica ausencia de causalidad. Para mí eso quiere decir que, si bien ahora mismo no parezca que predomine ese espíritu de ayuda, quizá no nos hemos puesto a mirar con suficiente atención esa posibilidad.

La imagen es una versión estática de una original representación interactiva de una ecuación de Edward Lorenz, el padre de la teoría del caos, y que podéis ver en: http://www.malinc.se/m/Lorenz.php 

 

REFERENCIA CURRICULAR

Anke Schwind es formadora y consultora en Desarrollo Sostenible, con un enfoque que prioriza los Objetivos de Desarrollo Sostenible y las metodologías activas colaborativas para co-crear un mundo global humano. Cuenta con una experiencia personal, académica y profesional diversa, desde los idiomas y la banca, pasando por la educación y Asia Oriental, la gestión empresarial y el activismo social. Actualmente está cursando el Grado en Psicología en la Universitat Oberta de Catalunya.