Revista con la A

25 de marzo de 2022
Número coordinado por:
Lucía Melgar, Bethsabé Huamán y Alicia Gil
80

Con la A cumple 10 años: reflexiones en torno a una década feminista

Cabalgando sobre diez años de historia

Alicia Gil

Alicia Gil

El Feminismo ha pasado de ser considerado “una idea trasnochada” a un sentimiento generalizado y públicamente celebrado que solo los sectores más reaccionarios y los machistas-patriarcalistas-androcentristas se atreven a criticar y denigrar

Cuando iniciamos este proyecto no podíamos suponer que cumpliríamos diez años. Comenzamos con mucha ilusión, sin ponernos plazos, sabiendo, desde el principio, que iba a ser complicado porque no queríamos subvenciones ni algún tipo de ayudas que comprometieran la pluralidad, que laminaran la independencia, nuestras señas de identidad.

Tuvimos que escuchar muchas voces que nos desanimaban vaticinando que este era un proyecto “imposible”, aunque fueron muchas las mujeres que apoyaron el proyecto desde sus inicios. Debo señalar, porque es de justicia, que una de las más comprometidas inicialmente fue Isabel García Guindo, con quien pergeñé la idea, que años después salió del proyecto aun cuando ambas habíamos comprometido los ahorros, parte de nuestra paupérrima economía personal, que fueron indispensables para asumir los gastos iniciales que tuvimos que enfrentar, y que quizás algún día podamos recuperar, o no…

El papel de Lucía Melgar y de Bethsabé Huamán ha sido y es fundamental desde los orígenes, así como el de María Garrido, Pilar Muñoz, Toñy Morera, Diana Raznovich y Rosario Segura (nuestra Chines que se nos fue en un viaje sin retorno en una mala hora). María Garrido y Bethsabé Huamán pusieron en marcha las redes sociales que se ocupan de mantener nutridas publicando las noticias que nos envían nuestras colegas y buscando otras que consideran de interés general. Las cito no porque hayan sido las únicas, sino porque su trabajo ha sido constante desde los principios. Otras mujeres entraron con muchas ganas y salieron, bien porque sus vidas privadas no les permitían continuar, aunque algunas siguieron colaborando con la revista como asociadas, como Reyes Velilla, bien porque el dinero que comprometimos Isabel y yo misma se acabó y dejaron de percibir lo poco que podíamos pagar por sus colaboraciones, que de todo hubo, como siempre pasa.

Gracias al trabajo y la generosidad de todas y todos, a lo largo de estos años hemos podido sobrevivir con dignidad y calidad, sin renunciar a nuestro ideario

Pero rápidamente fueron sustituidas por otras. También pudimos sobrevivir al impacto económico de una colega que abusó de nuestra confianza y del desconocimiento que entonces teníamos de los costes que suponía publicar y mantener la revista en la red. Pero afortunadamente María García y su equipo de la Fundación Isadora Duncan acudió en nuestra ayuda y gracias a su trabajo hemos sobrevivido… En ese momento crítico se nos unieron algunas colegas que entraron ocupando los espacios vacíos, aunque algunas salieron quedando las más comprometidas,  Mercedes García, María Luisa Manchado, Agathe Ripoche, Anke Schwind e Irene Zugasti, que todavía se mantienen al pie del teclado o con los lápices en ristre, como Cintia Bolio, viñetista, que junto a Diana ilustran cada número, todas de manera desinteresada. Cómo no citar la colaboración con el Instituto de Estudios de Género, de la Universidad Carlos III de Madrid, entonces dirigido por Rosa San Segundo, o a las Mujeres para la Salud de Madrid, que antes de que la crisis-covid dilapidara su economía contribuyó de manera especial para que pudiéramos ir asumiendo los gastos ineludibles y que todavía siguen asociadas… Pero, sobre todo, si hemos podido continuar publicando cada número ha sido gracias a las socias y algunos socios que anualmente contribuyen con las cuotas de la asociación… Son más de setenta y no me caben los nombres, como tampoco puedo nombrar a todas las mujeres sabias que integran el Comité Científico Asesor, ni a las mujeres que, motu proprio, han coordinado distintos monográficos, ni a las casi ochocientas articulistas (incluyendo los más de ochenta varones) que han escrito en cada número dando cuenta de su compromiso con los feminismos, con los derechos humanos, con la paz, con la igualdad entre mujeres y hombres, contra la violencia machista…

Por todo ello, no me canso de repetir que gracias al trabajo y la generosidad de todas y todos, a lo largo de estos años hemos podido sobrevivir con dignidad y calidad, sin renunciar a nuestro ideario, por lo que con la A ha recibido dos importantes premios:

– El IX Premio “Participando creamos espacios de igualdad” del Consejo de las Mujeres de Madrid.

– Premio de Comunicació No Sexista, en el apartado “Buenas prácticas de Comunicación no sexista 2017” de la Associació de Dones Periodistes de Catalunya.

A todas y cada una de ellas y ellos, las que estuvieron y las que permanecen, gracias, muchas gracias porque la revista es vuestra ya que, de no haber estado, de no seguir estando, con la A no habría llegado hasta aquí.

Sé que los agradecimientos deberían ser el colofón de este artículo, pero a veces la descripción de los proyectos empaña a las personas que los hacen posible, por ello he comenzado por el final, por el presente, pero no puedo dejar de hacer un poquito de historia, no mucha, para no aburrir.

La idea partió porque nos abrumaba la atomización de la mayor parte de las publicaciones feministas de entonces, en las que casi siempre escribían las mismas mujeres sobre distintos temas, y de observar que la mayor parte de las revistas más plurales que estaban en la red eran de lengua inglesa. Con esta idea, nos pusimos manos a la obra contando con la colaboración de algunas colegas que se unieron al proyecto. Publicábamos cada quince días lo que suponía un trabajo difícil de compaginar con nuestras tareas habituales. Así las cosas, decidimos comenzar a publicar un número cada mes. Tras la crisis de la “estafa”, reestructuramos el equipo y comenzamos a publicar la revista cada dos meses.

Presentamos la revista el 29 de febrero de 2012 (año bisiesto), en la Casa de América, de Madrid, sin saber siquiera cuántas personas podrían estar interesadas en la publicación, esperábamos unas sesenta, con suerte… Acudieron más de ciento cincuenta personas. Habíamos pedido una sala no muy grande que se vio desbordada… Pasillos y escaleras llenos de gente, conocidas y desconocidas, de distintos ámbitos: cultura, universidad, comunicación, asociaciones, teatro….

En las mesas de presentación, entre otras mujeres, Carmen Caffarel, que entonces dirigía el Instituto Cervantes, nos regaló su presencia, importante por lo que significaba impulsar un español exento de sexismo como lengua universal… Y el 8 de Marzo de 2012 el proyecto se hizo realidad…

Otra idea era tejer un puente por él circularan las mujeres feministas de países hispanohablantes dando cuenta de sus experiencias, compartiendo sus saberes. Trasladé esta inquietud a Irma Saucedo que rápidamente se puso manos a la obra facilitando el contacto con Lucía Melgar (México) y ésta con Bethsabé Huamán (Perú)… Y ahí, con apenas seis meses de existencia, comenzamos a trabajar colegas latinoamericanas y españolas, mano a mano, hasta hoy.

En estos diez años han pasado muchas cosas, muchas, de profundo calado como detallan los distintos artículos que componen este número. Pero, en lo que al ámbito de la comunicación hace referencia, entre los cambios más visibles, el Feminismo ha pasado de ser considerado “una idea trasnochada” a un sentimiento generalizado y públicamente celebrado, que solo los sectores más reaccionarios y los machistas-patriarcalistas-androcentristas se atreven a criticar y denigrar, cuya bandera han rescatado las mujeres jóvenes, acompañadas por algunos hombres, quienes masiva y mundialmente van engrosando las manifestaciones, huelgas y protestas contra la violencia machista y los abusos sexuales, reivindicando la igualdad en todos y cada uno de los ámbitos en los que se produce la desigualdad… Todavía en todos. Otro cambio, visible y cotidiano, ha sido el lenguaje que cada vez va siendo más inclusivo, aunque el sexismo prevalece, pero ya chirría a casi todos los oídos cuando se habla del “hombre” al referirse a la humanidad, o cuando no se dirigen a “Todos y todas” en las presentaciones, o cuando no se feminizan las profesiones… el lenguaje está siendo “desmasculinizado”, incluso la reticente RAE está haciendo algunos cambios en este sentido, pocos, eso sí, que no se puede pedir peras al olmo.

En estos diez años, las mujeres de habla hispana, a través de con la A, hemos tejido puentes de solidaridad y sororidad

En estos diez años, las mujeres de habla hispana, a través de con la A, hemos tejido puentes de solidaridad, hemos puesto en juego propuestas sóricas, hemos compartido diálogos desvelando nuestras inquietudes, aprendiendo unas de otras, intercambiándonos conocimientos, interactuando, dándonos voz y haciéndonos visibles al mundo.

A lo largo de estos diez años hemos denunciado los atropellos, las violencias, los asesinatos, que sufrimos las mujeres aquí y allá, hemos celebrado las victorias conseguidas en cualquier rincón del planeta, las leyes arrancadas a gobiernos resistentes a considerar que las mujeres somos la mitad de la humanidad y que nuestros derechos son inalienables, hemos conocido y contactado, de la mano de Violeta Doval, con mujeres de culturas africanas, tan cerca y tan lejos… Nos hemos indignado con las injusticias y los sufrimientos infligidos a unas u otras. Hemos llorado de rabia por los asesinatos y los feminicidios y nos hemos prometido no olvidar a las mujeres afganas y de tantos países que perpetúan su esclavitud olvidadas por el bienpensante occidente.

Hemos observado, en definitiva, que el patriarcado opera con toda su brutalidad, imprimiendo más o menos intensidad, en todo el mundo de la misma manera, y que aquellos países que están implementando políticas de igualdad y leyes contra la violencia hacia las mujeres es debido a que la lucha-pacífica feminista, minoritaria o masivamente, no ha dejado ni un momento de actuar en la certeza de que el ideario feminista, el feminismo, es la única esperanza para que este planeta no acabe por destruirse.

 

REFERENCIA CURRICULAR

Alicia Gil Gómez es doctora (cum laude) en Sociología del Género por la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid) y Licenciada en Filosofía y CC de la Educación por la Universidad de Valencia. Experta en género, violencia, poder y conflictos en las organizaciones de mujeres. Ha dirigido numerosos grupos de trabajo. Autora del proyecto de creación de la Fundación Isonomía de la Universitat Jaume I de Castellón, que dirigió durante 8 años y que fue creada como transferencia de los proyectos NOW, EQUAL y Leonardo Da Vinci del Fondo Social Europeo y la Comisión Europea. Estos proyectos, que estaban vertebrados en torno al género, también fueron dirigidos por ella y se desarrollaron en esta misma universidad entre 1995 y 2007. Además, ha dictado numerosas conferencias, publicado artículos, impartido cursos, programado y coordinado postgrados… Ha sido coordinadora pedagógica de la Escuela Espacio de Salud Entre Nosotras de la Asociación de Mujeres para la Salud de Madrid. Es miembra de la junta directiva la Asociación con la A y dirige la revista digital del mismo nombre.

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