Revista con la A

25 de julio de 2017
Número coordinado por:
Bethsabé Huamán
52

Presidentas: Las mujeres en el poder

Una respuesta europea contra la violencia de género

Izaskun Bilbao

Izaskun Bilbao

La desigualdad origina la violencia machista que afecta tanto a las mujeres como a sus hijos e hijas cuando las agresiones se producen en el seno de una familia con menores. En algunos estados Europeos ésta es aún una cuestión privada

La desigualdad origina la violencia machista que afecta tanto a las mujeres como a sus hijos e hijas cuando las agresiones se producen en el seno de una familia con menores. En algunos estados Europeos ésta es aún una cuestión privada. En otros, incluso en los avanzados países nórdicos, sorprende la abundancia de casos de malos tratos vinculados generalmente al consumo de alcohol y sustancias estupefacientes.

Estas diferencias en la consideración del problema propician que no haya estadísticas fiables a nivel europeo. Los últimos datos disponibles proceden de una macro encuesta realizada por el instituto Europeo de Igualdad de Género. Una de cada 10 mujeres ha sido víctima de algún tipo de violencia sexual desde los 15 años, y una de cada 20 ha sido violada. Una de cada cinco mujeres ha padecido algún grado de violencia física y/o sexual por parte de su pareja actual o de las previas. Casi dos de cada diez han padecido alguna agresión sexual por parte de un adulto antes de los 15 años de edad. Solo un 14% de mujeres denunciaron los hechos a la policía y solo un 1% de ellas cuando el agresor era la pareja. Se calcula que siete mujeres mueren al día en europa víctimas der ataques sexistas.

La movilidad convierte además este problema en una cuestión transfronteriza que obliga a ofrecer una respuesta europea a los problemas más inmediatos de seguridad y atención social. Por eso estoy particularmente orgullosa del papel que mi grupo en el Parlamento Europeo, el de los Liberales y Demócratas (ALDE), ha jugado en la reivindicación de una respuesta continental contra la violencia de género. Los dos últimos informes dedicados por el Parlamento al tema el 13 de marzo de 2012 y el 31 de enero de 2014 han sido coordinados por eurodiputadas de mi grupo. Igualmente ALDE ha tenido un papel decisivo en la puesta en marcha de la Orden Europea de Protección. Este mecanismo garantiza que la seguridad que necesitan las potenciales víctimas de violencia de género se extienda a toda la Unión europea.

Personalmente me alegro de haber podido aportar la experiencia y conocimiento de Euskadi en la materia, tanto en agencias europeas como en el debate de estos informes y normas. Al comienzo de la pasada legislatura conseguimos que una ex Secretaria General de Emakunde se incorporase al consejo asesor del Instituto europeo de igualdad. La obsesión por abordar este problema, de manera pluridisciplinar y coordinando los esfuerzos de todos los niveles institucionales, ha quedado en estos informes como fruto de la experiencia de los sucesivos planes de igualdad que ha gestionado el Instituto Vasco de la Mujer.

En próximas fechas los principios y voluntades expresados por la Comisión Europea tendrán que convertirse en compromisos con fechas y presupuestos. La Comisión de FEM va a llevar al pleno una pregunta con este objetivo. Es urgente incluir la violencia de género en la lista de delitos cuyo tratamiento penal debe ser homogéneo en Europa por su especial gravedad, su dimensión transfronteriza, por el alcance de sus repercusiones o por el beneficio que supone combatirlo con criterios comunes. La Comisión puede legislar en este sentido de acuerdo con las competencias que le otorga el artículo 83 del tratado de funcionamiento de la Unión Europea.

Así conseguiremos también un tratamiento estadístico que revele la dimensión real del problema y nos permita evaluar las medidas que tomamos para resolverlo. Del mismo modo, será más fácil que la Unión y todos sus miembros se adhieran al Protocolo de Estambul y podrá comenzar a perfilarse con más claridad un programa concreto para 2017. Esperamos que ese sea el año europeo contra la violencia sexista.

Tenemos que abrir nuevos campos de reflexión e incorporarlos a nuestro discurso para ganar la batalla de los valores. Tenemos derecho a esperar más de las instituciones, pero el primer desafío es personal

Creo, además, que tenemos que abrir nuevos campos de reflexión e incorporarlos a nuestro discurso para ganar la batalla de los valores. Tenemos derecho a esperar más de las instituciones, pero el primer desafío es personal. Nos obliga a cada uno de nosotras y nosotros. Cuando hablo de esto me gusta poner un ejemplo. Si una madre visita a su hijo y se encuentra a su pareja leyendo el periódico en el sofá y a él planchando seguramente piense que su hijo no acierta conviviendo con esa mujer. Es un ejemplo de la penetración que tiene la desigualdad y los estereotipos en el subconsciente colectivo incluido el de muchas mujeres. Es lo primero que tenemos que cambiar. Depende de nosotras.

En este desafío tenemos que encontrar la compañía de los hombres que se pierden mucho por el rol al que les encadena su género. Cargar hoy en exclusiva con determinadas responsabilidades o tratar de responder al arquetipo de triunfador, macho alfa, que parece exigírseles a los hombres de éxito propicia el estrés, hábitos poco saludables y una enorme limitación para siquiera mirar la carta de placeres que nos ofrece el mundo emocional.

Ese es el principal y más complejo camino que tenemos que recorrer para acabar con los estereotipos que alimentan la violencia sexista. Es una suerte de terrorismo que pese a tener una incidencia cotidiana y una penetración y consecuencias sociales y familiares rara vez abre un telediario. Dignificar a las víctimas, conseguir para ellas justicia y reparación, incluyendo en este concepto la atención a ellas y las y los menores que hayan podido ser co-sufridores del martirio de sus madres, es una exigencia ética urgente.

Necesitamos, en suma, saber, creer y actuar desde el convencimiento de que somos nuestras y valemos mucho. Nuestra economía no se puede permitir la pérdida de talento y competitividad que supone no incorporar al mundo productivo el talento femenino y su participación igualitaria en los centros de decisión políticos y económicos. La igualdad es una de las bases de nuestro progreso y será una de nuestras ventajas competitivas frente a otras áreas del mundo. Por eso, todo el dinero que se gaste en programas para eliminar la violencia contra las mujeres y fomentar la igualdad, además de una cuestión de justicia y derechos es una inversión.

REFERENCIA CURRICULAR

Me llamo Izaskun Bilbao Barandica. Nací en Bermeo el 27 de marzo de 1961. Me gusta poner mis dos apellidos porque mi madre también merece que le recuerde cada día. En casa me enseñaron que nunca olvide lo que soy, ni de dónde vengo y a que valore a las personas por lo que son no por lo que poseen. Eso me ayuda a no perder el norte. Pertenezco a una familia de pescadores, neskatillas, rederas. Por ello estoy unida a la mar, al “efecto salitre”, a la luz de la costa, al carácter de sus personas y al horizonte que siempre me ha dado la visión del infinito, del mundo que no se acaba, del futuro, de la esperanza y de las soluciones que siempre podemos encontrar en esa línea de luz. Una realidad tan dura como la de la pesca me ha enseñado a valorar el esfuerzo, el sacrificio, la humildad y el trabajo, la tenacidad y a estar orgullosa de mis raíces. Gane mi primer sueldo estuchando latas de conserva. Bermiotarra, kostakoa.

Durante estos años me he esforzado también por liderar en femenino. Lo he hecho sin complejos, sin tratar de imitar a los hombres, apostando por valores que las mujeres aportamos a la gestión, porque creo en ellos y porque necesitan reconocimiento. Creo de verdad que aportan mucho a un mundo habitualmente liderado por hombres. Tengo una enorme confianza en el creciente papel de las mujeres en tareas de responsabilidad. Nosotras aportamos al menos la misma preparación que los hombres en lo técnico pero un mayor entrenamiento para tener en cuenta, afrontar y conciliar lo emocional. Y ese es un recurso fundamental para trabajar a favor de la convivencia de seres humanos. En el ámbito privado esta es una realidad palpable. Las conclusiones de unas jornadas sobre igualdad celebradas en Bilbao en octubre de 2006 recordaban que “las empresas gestionadas de manera transversal, en clave de igualdad, son más competitivas, atraen y retienen mejor el talento, generan mejor imagen de marca, innovan más y están en clave de futuro. Las empresas, aunque de modo lento, son cada vez más conscientes de esta realidad.” Por eso la ley vasca de igualdad de mujeres y hombres ha transformado el Parlamento con la presencia de hasta un 57% de mujeres. Hace falta la contribución y el compromiso de toda la sociedad, para hacer lo mismo en el ámbito privado. No es sólo una cuestión de rentabilizar la capacidad del 100% de las personas. Es un asunto de justicia, de democracia, de la que mujeres y hombres saldremos beneficiados.

Soy licenciada en derecho por la Universidad de Deusto, master en gestión de empresas (UPV) y secretaria interventora del ayuntamiento de Kortezubi. Fui concejala y he trabajado también en los departamentos de Cultura e Interior en el Gobierno Vasco. Fui parlamentaria vasca y llegué a ser presidenta del Parlamento. Fui la primera mujer que asumió este cargo. No accedí a él del modo más agradable ni en las mejores circunstancias. Aposté por la serenidad, los valores y el compromiso ético y la innovación de la política, pensando en las personas, humanizando la política. Desde hace seis años soy Eurodiputada y trabajo cada semana en Bruselas y/o Estrasburgo.

Soy curiosa y me atrae conocer culturas y personas distintas. Buscando esa diversidad he sido cooperante en la sierra de Perú, una experiencia por la que todos deberíamos pasar, y espectadora de todo tipo de ritos en muy distintos países, desde Tailandia a Egipto, pasando por China, México o Turquía. Mi próximo objetivo: Hong Kong y su skay line. No sé cuándo iré, ¡pero llegaré! Mientras me gustaría asistir a un concierto de Melendi. Me gustan las actuaciones en directo de todo tipo. Últimamente he visto al Boss, al Cigala o a Ken Zazpi. Contad conmigo para bailar y charlar. Me relaja y lo necesito.

Tras jornadas de trabajo intensas, me gusta y necesito desconectar. Cuando puedo lo hago paseando junto a la mar, en mi pueblo, disfrutando de mis amigas y amigos y especialmente de mi familia. Así recupero el pulso de lo que siempre he sido y no quiero nunca a dejar de ser: gente normal.

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