Revista con la A

26 de septiembre de 2017
Número coordinado por:
Rosario Segura Graiño
53

Los estudios feministas, de las mujeres y de género en el estado español

Anti heroínas de la Historia

40-arte-cultura-II

Patricia de Luna y Tirma Ayerbe

Hace ya dos años, nos juntamos con un mismo deseo, hablar de ellas, de todas esas mujeres creadoras e impulsoras de su momento que han luchado por dejar su huella.

Cuando nos invitaron a escribir este artículo y reflexionar sobre la situación de la mujer en el mundo del arte y la cultura, pensamos que tal vez nuestra mejor manera de introducir el tema era hablar de nuestra propia experiencia en este ámbito con nuestra empresa: “Damas de la historia”

Hace ya dos años, nos juntamos con un mismo deseo, hablar de ellas, de todas esas mujeres creadoras e impulsoras de su momento que han luchado por dejar su huella. Mujeres que tuvieron que buscar un seudónimo, ocultarse bajo una capa o luchar con su entorno para poder realizarse, mujeres que la historia ha tratado injustamente a las que ha ocultado en algunos casos e incluso insultado, bajo un prisma principalmente masculino porque no podemos olvidar que muchos de los cronistas son hombres.

Escribiendo, dirigiendo e incluso actuando, nos hemos metido en la piel de personajes que admiramos para así comprender, también desde dentro, la dimensión de lo que hablamos: el tratamiento que hace la historia de los personajes femeninos.

Los primeros personajes que nos cautivaron fueron Isabel la Católica y Juana la Beltraneja, dos referentes que nos sirven como ejemplo para desarrollar esta idea. Descubrimos en ellos las dos caras de una misma moneda: la debilidad de la primera, una mujer, Isabel, conocida por su fortaleza y su afán conquistador, pero que también sufrió como mujer luchadora, como madre, como hija, como esposa y como persona en definitiva, una mujer en conflicto consigo misma por algunas decisiones que tomó. Y por otro, la fortaleza de la segunda reducida a unas líneas en los libros de historia porque nunca llegó a reinar, o tal vez porque, víctima de los manipulaciones de los nobles de la época, apenas hay constancia de su presencia en toda su magnitud. Luchó en una guerra sucesoria que podría haber cambiado nuestra historia y vivió con absoluta entereza su destierro, sin embargo apenas se la menciona. Así nació nuestra primera obra teatral: “Nocturno de la Reina”

Esta obra nos sirve como eje para mostrar el desconocimiento que, debido a los cronistas y a la ausencia de información contrastada, tenemos de algunos personajes femeninos. En este sentido, la imagen de Isabel la Católica sería la de una dama de hierro, según nos la ha pintado la historia, y la de Juana la de 40-arte-cultura-Iuna hija bastarda, de ahí su apodo, pero poco más. Nosotras tratamos de rescatar una imagen de ambas mucho más compleja, más real.

Otras mujeres artistas, sin embargo, permanecen para muchos en el anonimato. Tal es el caso de Jerónima de Burgos, actriz del siglo de oro español que llegó a montar compañía teatral junto a su marido Pedro Valdés. Se dice de ella que recibió excelentes críticas dando vida a personajes en las obras de Lope de Vega. Sin embargo apenas se la conoce, su nombre permanece en la sombra como tantos otros y la historia habla de ella más como amante de Lope que por su propio trabajo. Si hacemos una búsqueda en Internet se la describe, por ejemplo, como “una actriz que ha pasado a la historia no tanto por ser la mujer de Pedro Valdés, sino por ser la amante de Lope de Vega”; pero si realizamos una investigación más profunda esto no es así en absoluto.

La imagen que nos traslada la historia de muchas mujeres es errónea o más bien parcial centrándose muchas veces en sus encantos sexuales, en su belleza, o en su relación con un referente masculino, pero rara vez profundiza más. Solo cuando investigamos un caso concreto descubrimos que, tras ese velo de pequeñas mentiras o exageraciones, hay mucho más. Hablemos de Cleopatra, por ejemplo, una mujer de cuya belleza se ha hablado muchísimo pero muy poco de su talante como reina de su pueblo o de su dominio del idioma egipcio, la única de su dinastía que lo hablaba. Qué importancia tendrá, decimos nosotras, sí se bañaba en leche de burra o no. Por qué este empeño en relegar a la mujer a esa imagen femenina de belleza y seducción.

Dicen que muchos cronistas veían lo femenino como peligroso y pecaminoso. Así eran locas, frívolas, pecaminosas: Juana la Loca, Leonor de Aquitania, o retomando a Lope cualquiera de sus amantes. Tal vez no todos, pero sí muchos.

De hecho, no solo en teatro sucede esto sino también en la pintura, en la escultura y en el arte en general. Os invitamos a visitar la colección Kunst Museum, actualmente en el museo Reina Sofía, o las exposiciones de Caixa Fórum, el museo Thyssen, el museo del Prado, todas ellas en Madrid y donde apenas hay artistas plásticas mujeres, del mismo modo que sucede en muchos otros museos. Muchas son las artistas que han estado relegadas al papel de musas, amantes, alumnas eternas de otros artistas o simplemente aún son desconocidas. La historia del arte está llena de ejemplos. Solo cuando la exposición recoge la obra de artistas más contemporáneas aumenta la presencia femenina.

Nuestro imaginario está acostumbrado a una visión tamizada de los personajes femeninos a lo largo de la historia, y en muchas ocasiones se les da poca relevancia. La información que nos llega es errónea, arquetípica y responde a parámetros masculinos. Por ello nos resulta normal que en nuestro día a día también se reduzca la presencia de mujeres de peso y muchos de estos arquetipos nos persiguen aún.

Sí reflexionamos y hacemos un repaso a la cultura actual nos encontramos con un margen my pequeño de directoras de teatro y de cine. Bastaba ver los premios Goya del cine español, este año, para constatar la poca representación de mujeres en aquellos campos en que no hay distinción de género: léase dirección, guión, producción, etcétera. Descubrimos así que, especialmente en el campo de la cultura, la visibilidad femenina es muy escasa y queda mucha labor por hacer en ese sentido.

Si hablamos de ficción sucede lo mismo: encontramos una ausencia de personajes femeninos con protagonismo en el cine, la literatura, el teatro o la televisión. Aunque esto empieza a cambiar, el proceso es lento.

La mujer actual permanece aún, principalmente, en la esfera privada y el hombre en la pública. Ella tiene menos reconocimiento, no solo debido a los medios y a la sociedad sino que también, en muchos casos, hay un techo de cristal que ella misma se coloca, que implica priorizar todo aquello que tiene relación con el ámbito privado, la familia, la pareja o el hogar. Un techo que corta su crecimiento y su visibilidad debido a la dificultad de conjugar la vida profesional y la personal tal y como está organizada la sociedad.

Es una presión provocada por la idea que tenemos de las mujeres triunfadoras en sociedades anteriores y en la actual. Las vemos como mujeres que para triunfar han tenido o tienen que renunciar en parte a su vida personal, a la maternidad, a desarrollarse en familia o simplemente a seguir siendo mujeres. En un mundo donde los parámetros del éxito parecen tener mucho más que ver con lo masculino, parece difícil evolucionar profesionalmente y conjugarlo con una vida plena personal siendo mujer. Esto también forma parte de la imagen que nos ha llegado, sin embargo no debería ser así.

De hecho, creemos que dado que la mujer ha accedido más al campo laboral, empiezan a verse signos de cambio. Así, nos encontramos cada vez más mujeres con poder en la esfera política, en medios de comunicación, escritoras de éxito, artistas que lejos del icono de sex symbol ofrecen una imagen de una mujer mucho más poliédrica. Aunque muchas hablan aún de la dificultad para combinar su éxito profesional con la vida personal, esto es un avance.

Somos muchas y muchos quienes aportamos nuestro granito. Cada vez hay más organizaciones culturales especializadas en temática de mujeres y asociaciones formadas por mujeres, webs especializadas, estudios y proyectos que luchan por cambiar la visión y visibilidad de la mujer. Por devolverle el lugar que le corresponde. Por mostrar la fascinante complejidad de estas antiheroínas de la historia que encontraron y encuentran su hueco en el mundo de la cultura y el arte luchando desde el amor, desde la empatía, desde la asunción de su propia debilidad. Desde la madre que llevan dentro. Y es desde ahí donde mejor pueden dar a luz su obra.

 

REFERENCIAS CURRICULARES

Patricia de Luna es actriz y realizadora de documentales. Formada en teatro, cine e idiomas está en constante búsqueda de nuevos géneros y diálogos. Delante y detrás de las tablas y las cámaras su pasión es contar historias. www.bocanegraproducciones.com

Tirma Ayerbe es actriz e historiadora del arte formada en teatro, danza, música e idiomas con experiencia en cine y en teatro. Escribe, dirige y actúa. Desarrolla proyectos en relación con el arte, la cultura y la interpretación.  www.tirmaayerbe.com

Ambas son co-fundadoras de Damas de la historia, productora y generadora de proyectos con amplia experiencia en rutas teatrales, obras históricas  y eventos que tienen que ver con la cultura, el arte y el entretenimiento y cuyo objetivo es dar visibilidad a la mujer en la historia. www.damasdelahistoria.com

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