Revista con la A

25 de mayo de 2018
Número coordinado por:
Guadalupe Huacuz
57

Mujeres, música y feminismo

Sabina Muchart y la laguna de Fuente de Piedra (Málaga)

La provincia de Málaga ha sido históricamente un destino para quienes aman viajar y ahora llegan desde cualquier lugar del mundo. Los pueblos blancos, Ronda, Antequera, la Axarquía, el valle del Guadalhorce… hay tanto para escoger que, si van, les aconsejo centrarse en un lugar para conocerlo a fondo o dispersarse del todo sin otro afán que disfrutar de paisajes, gente y buena comida.

En la primera opción, la de ir a un lugar concreto, les propongo un viaje a la laguna de Fuente de Piedra. El municipio está en la comarca de Antequera, al norte de la provincia, y debe su nombre a las virtudes del agua de una fuente que encontrarán en su plaza principal. Hasta los años 50 del siglo pasado se explotó comercialmente la laguna por la salinidad descubierta por los romanos, pero ahora su atractivo es otro.

En primavera, llegan desde Marruecos a la laguna miles de flamencos y en el humedal se establece la mayor colonia de toda la península Ibérica y la segunda de Europa. Pasan allí su periodo de nidificación (de marzo a julio) y conviven con otras aves: avocetas, chorlitejos, archíveles y cigüeñuelas. Les verán en bandadas surcando el aire, ensimismados sobre una sola pata, buscando comida picoteando en el agua y en grupos de cortejos, “bailando”, estirando los cuellos, batiendo las alas y emitiendo sonidos peculiares para llamar a las hembras.

El lugar facilita recorrer andando o en bici el contorno de la laguna porque es muy accesible: aire libre, ejercicio y belleza, un cóctel de salud para el cuerpo y la mente. La laguna está catalogada como Reserva Natural y, por lo tanto, es un espacio protegido. Hay itinerarios de visita y observatorios que permiten contemplar a las aves sin molestarlas. También hay un centro de visitantes en el Cerro del Palo, donde encontrarán información audiovisual y en paneles. 

Los flamencos con sus picos torvos y sus figuras esbeltas componen imágenes hipnóticas y bellas. El reflejo del agua, el rosado de las plumas, los movimientos en bandadas, todo favorece mirar y sólo mirar, sabiendo que es un espectáculo único. Y si ustedes tienen afición por la fotografía no sabrán donde enfocar y hasta será mejor que guarden su cámara un rato para evitar el estrés de encontrar el mejor encuadre, que siempre será el siguiente.

No sé si la fotógrafa que fue Sabina Muchart tuvo ocasión para una visita relajada de la laguna de Fuente de Piedra en la que pudiera plantar su cámara. Es cierto que queda alguna fotografía suya de lugares pintorescos muy cercanos en la comarca, como el Torcal de Antequera y, lo mismo, también pasó por este paraje. No hay manera de averiguarlo, pero lo que ahora sí sabemos es que fue una pionera del mundo de la fotografía y se la considera la primera fotógrafa de guerra. 

Sabina Muchart Collboni nació en Olot (Girona), en 1838, pero emigró con parte de su familia a Málaga en 1870. Se dedicaron al negocio textil, pero en cuanto ella pudo montó su propio estudio fotográfico con su hermano Francisco, firmando sus obras como S. Muchart, lo que llevó a muchos a suponer que se trataba de un hombre. Captó imágenes de corridas de toros, naufragios y el día a día de la capital malagueña. Pero, algo estaba pasando más allá de la ciudad que la implicaría como profesional. Era en Marruecos, donde pasan el invierno los flamencos de la laguna de Fuente de Piedra.

Desde hacía muchos años, los marroquíes del Rif acosaban los territorios españoles, lo que ya había dado lugar a la Guerra de África en 1859, pero durante todo el resto del siglo los altercados se sucedieron. En 1893 estalló la denominada Primera Guerra del Rif o guerra de Melilla. Reinaba Isabel II y gobernaba Sagasta. Para afirmar la presencia y la influencia española en el territorio, el gobierno permitió en Sidi Guariach, en los terrenos de una antigua mezquita, la construcción de un fuerte. Los rifeños lo consideraron una provocación y se alzaron en armas. Esta guerra movilizó al final a la fuerza naval española y terminó con un tratado del gusto de las potencias europeas con intereses en la zona: Francia e Inglaterra. Pues bien, en uno de los frentes, el de Rostrogordo, a las afueras de Melilla, estuvo Sabina Muchart apretando el obturador de su cámara y captando imágenes de los soldados y oficiales. Era la primera vez que esto lo hacía una mujer, once años antes de que la mexicana Sara Castrejón -considerada hasta hace poco la primera fotógrafa de guerra- retratara la revolución de 1911 en su país. Sabina se había embarcado en Málaga, el puerto donde se avituallaba el ejército y los voluntarios civiles, para viajar a Melilla, al centro del conflicto. Sus fotos llegaron a La Revista Ilustrada de Barcelona que, como era habitual, encargó un grabado para copiarla. Salió en el número del 11 de diciembre de 1893 como “copia de una fotografía remitida por S. Muchart, de Málaga”. No sabían que era mujer y no se supo hasta hace poco, cuando un historiador investigó lo necesario para desvelar la identidad de la fotógrafa.

Aunque su estudio estuvo abierto por lo menos entre 1894 y 1925, de su trabajo ha pervivido poco. Se han perdido sus placas de vidrio, los rollos de celuloide, sus copias en papel. Quedan postales, retratos -la mitad de la sociedad malagueña pasó por su estudio, “Fotografía S. Muchart” en la plaza de la Constitución- y reproducciones en revistas, donde publicó reportajes de corridas de toros o del terrible naufragio del barco militar alemán Gneisenau que se hundió en el puerto de Málaga en 1900. La historia la ha rescatado porque nadie la menciona ni siquiera en los testimonios de la guerra de Marruecos.

Sabina Muchart murió en Málaga en 1929 y está enterrada en el cementerio de San Miguel. Tenía setenta años. Creo que le hubiera gustado captar el bullicio de las aves al atardecer en la laguna de Fuente de Piedra.

Para saber más:

 

REFERENCIA CURRICULAR

Pepa Franco Rebollar es consultora social; empresaria desde hace más de veinte años; experta en intervención social y políticas de género. Coordina proyectos de investigación, formación y apoyo a las organizaciones sociales, entidades y organismos de la Administración. Además de su profesión, de sus amistades y de su familia, le apasiona la Literatura y la Historia.

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