Revista con la A

25 de enero de 2017
Número coordinado por:
Lucía Melgar
49

¿Qué presente y futuro para las niñas?

Poemas de Rocío Silva Santisteban

 

Rocío Silva Santisteban

Rocío Silva Santisteban

Un perro en las líneas del metro

Cayó como caen las hojas
sin darse cuenta
pero ahí dentro de las líneas del tren
no sabía cómo regresar
perdido, inconsciente del peligro 
la gente lo llamaba desde fuera
y el perrito movía la cola.

Otros gritaban alertando
al guardia de seguridad que atónito
se aferraba a su teléfono sin atinar a nada:
un tren o dos trenes al mismo tiempo
hubieran podido destrozar el cuerpo del animal
en medio segundo.

Ese aviso prohibiendo el ingreso
bajo el mandato del Código Penal
congelaba los buenos ánimos de cualquiera
y no faltó aquel que grababa sin parar
toda la escena.

Pero una muchacha, cola de caballo,
pantalón celeste, fue la única
arriesgada a correrse el riesgo
y bajó a las líneas del tren
y cargó al animal como pudo
para salir apurada
sin recibir siquiera un aplauso.

¿Quién soy yo en esta escena?

¿Soy la víctima inocente sin salida
que ladra y mueve la cola
irresponsable ante la muerte?

¿Soy la joven que se lanza sobre los rieles
impelida por la vida a actuar de forma urgente
sin respetar códigos o normas?

¿O soy el que graba, acobardado, esperando
el impacto del tren contra ese cuerpo
para causar en las redes otro cierto tipo de impacto?

¿Y quién eres tú que impasible
saboreas estas palabras 
como si no fueran contigo? 

 

Lengua de gato

Ayer tuve eso que llaman
un brote psicótico
es la violencia que sale
contra mí misma
ahora la controlo 
antes me cortaba me dolía
me mataba 

pensar en la muerte propia
dicen que alivia
pensar en matar a otra
alivia, sí que alivia
[y aún no es delito]

cojo la toalla como si fuera una binza
y golpeo la pared, el sofá,
como si fueran esa mujer
la golpeo hasta matarla 
hasta que todo su rastro 
desaparezca del planeta

en esos golpes
no hay odio, hay desprecio
concentro toda esa violencia
y me desconozco
lloro golpeo
la pared mil veces
con la mano hasta que duele
quiero destruirla
todo me duele
la pared el universo el grito
el dolor sale de la mano
y se posa sobre todo
y no lo puedo arrancar. 

El gato viene
se asusta de la escena
y yo lloro porque también
estoy asustada
de inmediato pienso en ser racional
soy un ser racional
pero es el gato que lame mi mano y mis heridas

Entonces lo acaricio
todo ha pasado
es ya la madrugada
hay que hacer control de daños
pero es el gato que lame mi mano
mis heridas
mis daños

su lengua de gato
me hace sentir querida
su pata de gato
es mi cable a tierra

todo brote germina 
que este se detenga
y que una lengua de gato
humedezca el rencor
hasta convertirlo en perdón.

Junio 2013

 

Cuy calato

Parecía afeitado
pero nació así
calato sin pelo alguno
con su piel suavecita
y su cuerpo redondo.
Sus ojos, cuando me mira
adquieren la grandeza de lo simple
y es perfecto en toda su redondez
compacta, extraordinario
como ninguno
un pequeño animal de la tierra
que toca el cielo
con sus ojos abiertos
inmensos
y su respiración lampiña.
Lo beso
qué otra cosa puedo hacer
y toco su cabeza
mientras se queda dormido
en mi regazo. 

 

 

REFERENCIA CURRICULAR

Rocío Silva Santisteban es escritora, profesora universitaria, activista y periodista en temas de género, literatura, imaginarios y derechos humanos. Doctora en Literatura Hispánica por la Universidad de Boston y diplomada en Género por la Universidad Católica del Perú. Ha sido directora ejecutiva de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos. 

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