Revista con la A

26 de septiembre de 2017
Número coordinado por:
Rosario Segura Graiño
53

Los estudios feministas, de las mujeres y de género en el estado español

Piscis

Doceavo y último signo del Zodíaco, tercer y último mes del cuadrante invernal.

Signo de polaridad femenina.
Elemento: Agua Mutable.
Planetas regentes:
– Júpiter, dios de la abundancia, la benevolencia y la generosidad.
– Neptuno, dios de todos los mares, océanos, ríos, lagos y fuentes.

Llegamos a esta última experiencia de la Rueda de la Vida en el último mes invernal. Durante el camino propuesto asistimos a la manifestación gradual de la energía desde el punto central, o conciencia pura, hasta el signo de Aries, primera energía manifestada, que ha ido desenvolviéndose en diferentes planos hasta llegar al último cuadrante, llamado de la iluminación, formado por los signos de Capricornio, Acuario y Piscis. Energía que llega a Capricornio como materia, atraviesa Acuario como vibración y se disuelve en el agua de Piscis para ingresar otra vez en la totalidad, siendo Piscis, final del ciclo, representante del regreso de la energía a su estado de conciencia y pureza original, un estado al que llega a través de un proceso inverso de evolución bajo la dirección del pensamiento y donde la conciencia es cada vez capaz de percepciones más sutiles y espirituales. Piscis es la síntesis de toda la experiencia del Zodíaco y, por tanto, del ciclo de la vida, personal y colectiva, y la manifestación de la energía.

Existen tres signos de agua en el Zodíaco: Cáncer, el primero y cuarto signo, representa agua de nacimiento, de manantial nacido en una oquedad o gruta, pura, vivificante y naciente. También fetal, protectora y dadora de vida. El segundo signo de agua, Escorpio, es agua estancada, de pantano o charco, con una vida muy rica pero aislada, también signo de muerte y regeneración. Piscis es el fluido capaz de toda comunicación, el río en movimiento capaz de comunicar todas las tierras y sus experiencias, es el mar con sus profundidades abismales llenas de vida oculta, con sus olas mansas o arrasadoras capaces de conectar todas las aguas, que pueden mostrar una violencia inaudita y mortal o una paz llena de sosiego cuando baten las arenas de una playa. Son las nubes de su evaporación así como las nieblas que confunden y velan. Lugar de donde parte la vida y a donde todo retorna para disolverse y desaparecer. También símbolo del inconsciente. Me gusta especialmente como lo define Liz Greene:“El inconsciente es un mar fluido, cambiante e indiferenciado que fluye por alrededor, por arriba y por debajo de la nítida cáscara del yo, erosionando ciertas partes y depositando sedimentos nuevos, de la misma manera que lo hace el propio mar con un promontorio rocoso. Este océano sin límites, de donde surge el faro diminuto de nuestra conciencia, tiene un modo de comunicación y un lenguaje diferentes y es menester explorarlo respetando esas diferencias.”

En algún capítulo anterior os he explicado que tenemos dos lenguajes básicos que se explican en el antiquísimo símbolo de la cruz: de pie, vertical, consciente, hablado y racional. Y tumbado, horizontal, inconsciente, onírico e irracional. Este último es el lenguaje de los sueños, la fantasía, la creatividad, el inconsciente y, por supuesto, la Astrología, expresándose en imágenes teñidas de sentimientos y emociones. Es el lenguaje simbólico. Por esa razón, a lo largo de este viaje zodiacal, al explicar cada signo he utilizado los símbolos que los representan porque el símbolo es su principal modo de expresión. Interpretar su significado y sumergirse en su mundo supone conocer  la relación que existe entre el yo y el inconsciente. Es necesario conocer este lenguaje para poder hacer el viaje hacia nuestro propio conocimiento, de la misma forma que si viajamos al extranjero necesitamos conocer su idioma para comprender y que nos comprendan.

Es muy poco lo que sabemos de nuestra verdadera naturaleza y del mundo que nos rodea. A eso que sabemos lo llamamos conciencia pero el inconsciente, que representa todo lo que desconocemos, no en vano se llama así, contiene todo lo que no sabemos de nuestro yo auténtico, de nuestro mundo y de todo lo que fluye alrededor. Es una matriz llena de tesoros, una potencia por desvelar dónde se encuentran nuestra miedos y capacidades no desarrolladas, por lo que en esa potencia está lo que podemos llegar a ser, tanto personal como colectivamente, que va modificándonos con la experiencia de los años y acontecimientos, con nuestras alegrías y sufrimientos, nuestros sueños y nuestros fracasos, cuyo lenguaje es necesario meditar y sentir antes que analizarlo, porque los símbolos nos hablan de la vida en toda su dimensión y poco podemos hacer si hacemos solo caso a nuestro intelecto. Cada símbolo es una fuente inagotable de significados que se asocian entre sí, y como dice Liz Green: “su naturaleza es de tal vastedad que hace retroceder con respetuoso espanto al yo consciente”.

En base a todo esto os hablo de uno de los símbolos de Piscis aludido desde el principio: el mar del que parte la vida y al que todo retorna para ser disuelto y contenido en él. Por eso representa todos los logros y errores de cada ciclo de la humanidad y de cada ciclo individual. Representa el fin de cada civilización y la herencia que, a través de la historia, queda como un legado de aprendizaje para las siguientes experiencias humanas. Ciclos que siempre empiezan con la invasión de pueblos bárbaros (Aries) sobre culturas que no supieron crecer y mantenerse adecuadamente a pesar de su conquista evolutiva, por lo que al llegar a Piscis, también símbolo de caos, este sobreviene hasta hacerlas desaparecer dejando un legado lleno de claves y aprendizajes para el nuevo ciclo que comienza. Por esta razón, Piscis representa todos los logros, conquistas y desafíos, así como los fracasos y errores cometidos. En este sentido, desde la maestría contenida en todas las bibliotecas y museos del mundo a los hospitales donde se encuentran nuestro dolor y enfermedades, así como las cárceles donde se purga nuestro mal comportamiento social y personal, todo es Piscis. Lugar donde nuestra personalidad pasa a convertirse en un número que niega la identidad. Recuerdo que tuve una intervención quirúrgica con ingreso hospitalario y tiempo después un enfermero, al que reconocí, acostumbrado a ver tantas caras, después de saludarle y tratar de que me recordara me miró fijamente y me dijo: “¡Ah sí, eras la cama 109!”. Allí solo fui un número porque para Piscis lo importante no es el yo individual sino la conciencia colectiva.

“Somos una gota de agua, única e imprescindible, en un inmenso océano. Una nota musical, única, imprescindible, en una maravillosa sinfonía, un ser humano único, imprescindible, en una inagotable humanidad”. Frase simbólica que representa la petición de Piscis después de toda la experiencia zodiacal que ha llevado, en primer lugar, al aprendizaje de saber tañer nuestro propio instrumento, corporal e identitario, y solo después, cuando lo hacemos con maestría, podemos pertenecer y trabajar con una orquesta, ya sea como solista o en grupo, porque sabremos cuando retirarnos y cuando levantarnos y ser ejemplo. Solo así la sinfonía a interpretar tocará el alma de quien la escuche y solo así podremos construir una sociedad valiosa.

En base a todo esto, la personalidad de Piscis tiende a interesarse por profesiones de tipo social, de la medicina, de las cárceles, de las bibliotecas, de la música y del arte, personas todas interesadas en la curación, acompañamiento o castigo del dolor del mundo así como de la exaltación de sus éxitos y fracasos. También relacionado con las profesiones del mar, como la pesca o la marina.

La imagen de Piscis es también la de dos peces superpuestos en sentido inverso, mirando uno hacia abajo, hacia las profundidades acuáticas y el mundo visible e invisible de la naturaleza, que representa la atracción magnética hacia la involución. Aguas profundas símbolo de todos los miedos inconscientes, donde se encuentran los harapos sociales negativos y subjetivos, donde los sueños sociales se vuelven fantasmas psíquicos y las frustraciones complejos subconscientes. Pez de color rojo que advierte del camino de la involución hacia Aries como repetición. El otro pez mira hacia arriba, hacia la luz del mundo manifestado y desconocido, representación de la parte espiritual del ser humano capaz de convertirse en Humanidad, caminando hacia arriba con los brazos abiertos a todos los seres humanos con la promesa del eterno renacimiento que no deja a nadie por redimir, camino de la entrega final a todas y todos. Este pez es de color malva, color por excelencia de Piscis, que indica el final de la prueba evolutiva y la entrada hacia una experiencia mística de totalidad.

Desde este punto de vista y aplicando este simbolismo a la política, Capricornio, representante del poder político y económico es símbolo de política conservadora e inmovilista que trata de mantener una pirámide jerárquica social que diferencia cada estrato de seres humanos, donde unos luchan por mantener su poder y otros sostienen la pirámide social. Acuario representa los movimientos revolucionarios, libertarios y sus guías o maestros, que luchan por lograr los cambios necesarios que lleven a la igualdad entre todos los seres humanos, mientras que Piscis representa la equidad social más relacionada con el socialismo, interesado en dar a todos los seres humanos la oportunidad de su desarrollo personal y puesto en la sociedad, exigiendo derechos y responsabilidades a cada uno y una de sus componentes en base a sus capacidades. Todavía no lo hemos logrado. Capricornio ha cumplido sobradamente sus intereses. Piscis, como socialismo, comunismo o cualquier otro movimiento político que trata de lograr derechos sociales desde la equidad, ha sido y sigue siendo un proyecto fallido y un sueño por el que luchar.

El pez ha sido símbolo, en muchas tradiciones y culturas, de salvador, como ocurre en la tradición cristiana donde el pez es representación del Cristo Salvador, en otras tradiciones es también guía representándole guiando el arca sobre las aguas, aguas de los grandes cataclismos del mundo como los diluvios, que aparecen en muchas culturas y según las cuales un ser humano justo es salvado con todas las posibilidades de vida futura simbolizadas por cada pareja de animales y plantas. La barca guiada por el pez divino es símbolo del espacio, también símbolo de Jano, figura mitológica de la que os hablé en Capricornio y aún hoy símbolo de la Iglesia católica cuya forma conserva la tiara papal. La naturaleza pisciana tiene la cualidad de salvador y también la de víctima, ambas cualidades crísticas.

Los peces por otra parte poseen la particularidad de vivir en todas las aguas, poseyendo en las más profundas su propia luz, además de una forma de comunicación parecida a la del radar que hace que los bancos de peces se muevan al tiempo y en la misma dirección como si fueran un solo organismo. El radar tiene forma parabólica y recuerda al planeta de su domicilio, Neptuno parece una copa, receptáculo de las vibraciones electromagnéticas provenientes del signo anterior, Acuario, recogidas por Piscis y Neptuno para materializarlas. También recuerda la forma de un cáliz por lo que en el próximo capítulo os hablaré del símbolo más importante de este signo, tanto por la representación de la figura crística y de su iglesia, como del ritual de la misa en el cristianismo con la elevación del Cáliz, en otras tradiciones Santo Grial.

Piscis es, por excelencia, el símbolo de una era, la cristiana. Cada era, estudiando el zodíaco desde el punto de vista de evolución humana, dura 2.160 años que transcurren en el sentido inverso a como lo hemos venido estudiando, por lo que la era de Piscis dará lugar a la de Acuario, o está dando lugar, ya que la de Piscis se solapa en su final con el comienzo de la nueva era. Por esa razón se dio tanta importancia al cumplimiento del año 2000 y llevamos tiempo oyendo que estamos ante el último Papa y la desaparición de su Iglesia. Desaparición que destaca sus aciertos y errores desvelados por la información pública sobre sus pecados de riquezas acumuladas, alejadas de la vida ejemplar que llevó su figura simbólica, Cristo, que en sus principios ya expulsó del templo a los mercaderes. Además de la pedofilia, su cercanía al poder y la falta de ejemplaridad de muchos de sus representantes. Llama la atención que este signo de Agua femenina, misericordiosa y plural, haya alejado a la mujer de sus misterios relegándola a un papel de sumisión y catalogándola bajo el prisma de madre santísima, Virgen María, o puta, Magdalena, valores que aún nos persiguen a las mujeres. Pero eso es otra historia de la que podremos hablar más adelante, o a la que se puede acceder a través de muchos de los estudios feministas.

En base a todos los símbolos expuestos, que son solo algunos de los de Piscis, podemos definir esta personalidad como la de un ser humano de Agua, por tanto muy sensible, emotivo, magnético y psíquico, cuya capacidad de sentir encierra su capacidad de pensar. De hecho, lo que llamamos videncia está totalmente representada en este signo, que como el símbolo del radar o el cáliz actúa como un captador de las energías que se mueven a su alrededor, lo que permite a esta personalidad percibir y relacionar todas las cosas. Verdaderamente inteligente hasta el riesgo de la confusión ya que su capacidad de captar es tan vasta que sólo desde la maestría y el orden puede comprenderla, de no ser así se mueve dentro de una confusión agobiante. Recordando los dos peces,  es capaz de captar toda la espiritualidad y los mensajes celestes pero en las profundidades de sus aguas hereda el pasado de la Humanidad y por tanto su dolor y su miedo, miedo social, de su raza y su cultura, aguas llenas de todos los fracasos colectivos e individuales y en donde el mayor miedo oculto sea, quizás, el de la propia disolución. La integración en la humanidad a la que tiene que llegar, debido a su extrema sensibilidad, hace que este pasado se convierta en una pesada carga que le vuelve enfermizo, asustadizo, lleno de complejos y dudas. El pez que mira hacia la luz le impulsa a tomar conciencia de su tarea en la certeza de que su camino es de renuncia, sacrificio e integración, ya sea por la vía mística religiosa o por un tipo de mística social de servicio a la colectividad donde este tipo de ser humano puede verse realizado, servicio que lleva a cabo a través de la compasión y la comprensión total ya que percibe la realidad del mundo como un gran “todo orgánico”. Pero estos dos peces y aptitudes viven en esta personalidad que se ve impulsada a elegir entre uno de estos caminos, no debiendo creer que es solamente un ser humano de receptividad social o mística, en las profundidades del mar hay violencia y tormentas, nada puede ser más arrollador y peligroso que un tsunami. Por tanto, convive con la violencia de los océanos y con la paz de las olas tranquilas así como con los pecados sociales más comprometidos y el compromiso por la evolución y regeneración colectiva. Normalmente, a lo largo de su vida, vivencia los dos caminos al estilo de los santos cristianos que primero son pecadores y delincuentes violentos que, a causa de una caída o revelación, encuentran el camino de la renuncia y la santidad. He conocido muchos casos, siendo también muy comunes personas que se mueven entre dos aguas como un barquito debilitado y sin rumbo, débil e indeciso, demasiado sensible a toda oscilación proveniente del exterior. A menudo engullidos por la niebla que no permite que puedan elegir una dirección precisa en su vida velándoles también a los ojos ajenos. En este aspecto de veladura a los ojos ajenos he observado profesiones como la de espía o detective, ya que la personalidad es camaleónica, así como creadores que manifiestan obras donde los límites no están definidos y el paisaje o las figuras que representan aparecen veladas como si las envolviera un tul que las difumina, no exentas de gran belleza. En la personalidad de Piscis siempre hay un fondo y aspecto de misterio como si los problemas fuesen demasiado importantes o demasiado absolutos; suele aparecer a menudo retraída con el riesgo de perder el verdadero sentido de su vida que es la integración y compromiso social que, si persiste, deriva hacia sentimientos de profunda depresión. Personalidad que, con esta dualidad y aspecto de misterio, resulta difícil de conocer, entre otras cosas porque existen en ella demasiados silencios que puede guardar por varias razones, puede resultarle difícil explicar y catalogar con palabras todo lo que percibe y siente, salvo alguna indicación sintética que suele dejar al oyente confuso y desorientado. Otro de sus silencios viene motivado por la incapacidad para ordenar mentalmente la información que tiene y en ocasiones, incluso, por la falta de dominio lingüístico ya que, en su opinión, la palabra es limitada en su contenido. De forma que, salvo encontrar una personalidad experimentada, madura y con cultura, en cuyo caso resulta de un conocimiento magistral y apabullante, en su nivel más corriente, si la mucha información que posee no ha sido suficientemente ordenada, meditada y comprendida, podemos encontrarla con un discurso confuso, divagando sin ningún orden, capaz de fabricar mentiras que sostengan su absurda disertación. En todos los sentidos y por todo necesita espacios de soledad que le permitan comprender y comprenderse. Piscis también es soledad, en ocasiones buscada y otra impuesta.

Uno de sus mayores defectos es el escapismo, el mundo y la sociedad puede decepcionarles tanto que buscan huir hacia el paraíso prometido, unas veces ingresando en alguna organización o religión, que les prometa ese premio, y otras buscándolo a través del alcohol o las drogas que les proporciona un viaje al peor de los infiernos. En ambos casos se practica una huida de la realidad mundana provocada por la nostalgia de retornar a un estado de unidad primaria con la que comenzó la vida.

En su aspecto espiritual, si reconoce su camino, se revela como un gran personaje que desborda plenitud ya que ha asimilado la totalidad de la experiencia humana, comprendiendo que el ser humano será “salvado” cuando toda la humanidad sea puesta a salvo, por lo que atiende las necesidades materiales y espirituales de la colectividad, salvador de cuerpos y almas, de ahí el místico y el médico. Pero a nivel personal Piscis no ayuda al propio enriquecimiento, se desentiende de las necesidades individuales propias ya que su objetivo es la evolución colectiva. Por eso Piscis, como persona social, debe aprender a estar sola y a prescindir de la sociedad desvaneciendo todas las ilusiones sociales, el materialismo científico, el idealismo exagerado y el fetichismo revolucionario provenientes de los signos anteriores. Debe aprender a borrar lo aprendido y a abandonar tanto sus ideales como sus posesiones. El signo opuesto de Virgo, final del aprendizaje y desarrollo de la personalidad individual, aprendió a ser aprendiz y a servir a un maestro; en Piscis el individuo social e inteligente de Acuario aprende el servicio a la humanidad y aún más, desde el mensaje místico de las religiones, debe aprender a servir a Dios, servir a aquello que no puede ser conmovido por ningún tipo de revolución y que es, al mismo tiempo, el origen, la causa y la razón de todos los conflictos, injusticias, desigualdades y revoluciones. Entre Teresa de Calcuta y Leonardo da Vinci, dos personajes y maestros piscianos, el ser humano vulgar camina en la bruma de la experiencia colectiva con una imagen parecida a la que vemos al final de las películas cuando la o el héroe, que camina entre la gente, debido al alejamiento progresivo de la cámara, va desapareciendo poco a poco de la vista de la o del espectador hasta que todo es multitud.

PISCIS

Geometría: Desarrollo del cubo. Cruz. Casquete esférico.
Naturaleza: Fin del Invierno. El mar y los fenómenos marinos. Nubes. Lluvias. Inundaciones. Diluvios. Ríos y nieblas.
Evolución histórica: Fin y principio de toda civilización y cultura. Religiones y Mística. Caos.
Fisiología: Los pies.
Actitud: Hospitalario. Sumiso. Pacífico. Sensible. Sentimental. Social. Psíquico. Susceptible. Influenciable. Amable. Comprensivo. Discreto. Impresionable. Idealista. Sacrificado. Humanitario. Compasivo. Espiritual. Universal. Solitario. Anónimo. Inteligente. Creativo. Fecundo. Tímido y retraído. Capacidad de renuncia y abandono. Ilusión y decepción. Integración y misticismo. Misterioso. Mentiroso. Débil. Confuso. Desorientado. Oculto. Acomplejado. Mediumnímico.
Rige: Asilos, Cárceles, Hospitales, Casas de reposo. Traiciones. Secretos. Escándalos. Ciencias ocultas. Espionaje. Gases.
Color: Malva.
Mineralogía: Corales.
Botánica: Helecho. Musgos. Sauces llorones.
Dolencias: Reumatismos. Ulceras. Enfermedades graves que requieren hospitalización. Ahogos.
Elemento: Agua.
Polaridad: Femenina.
Impulso: Cardinal.

 

FotoMariaGarridoREFERENCIA CURRICULAR

María Garrido Bens es astróloga, con una experiencia profesional de 35 años como docente y consultora en el campo de la Astrología tanto personal como mundial. Experta en Lenguaje Simbólico y Mitología aplicada a la Psicología. Profesora de Evolución Mental, Sanación y Meditación. En la actualidad ocupa el cargo de Tesorera de la Asociación con la A.

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