Revista con la A

25 de enero de 2018
Número coordinado por:
Alicia Gil Gómez
55

La paz en los conflictos. Las mujeres en los procesos de paz y negociación

Pilar Rodríguez Aranda

Pilar Rodríguez Aranda. Fotografía: Aidé Partida

 

FICCIÓN

Me gustaría que la realidad nos diera

Escenas catárticas como toda buena película

La hermana confronta al hermano frente a la familia

Todos la escuchan decir que fue violada

Él, claro, lo niega y se ofende

Quizás al final, se suicida

Borrada al fin su imagen de perfecto 

 

Pero esto solo es argumento

Dá quizá para un buen drama

Si fuera uno de los personajes yo le preguntaría porqué

Si emulaba al padre

Pero toda posibilidad queda anulada

El guión se mantiene inacabado

 

En la vida real nada se resuelve así

En la vida real todo es sucio

espeso, desdibujado, crudo

Nada se explica

La poesía y el cuento también engañan.

 

  VICTIMOLOGÍAS

 

Si cada uno de ellos relatara su historia

    ciertamente la contradicción abundaría

Emanando un viejo olor, familiar y húmedo

No sabrían qué hacer

    con ese líquido suave y pegajoso

En el que se hunden al pisarlo

    como fango de Catemaco

Querrían bebérselo, bañarse en él

Cubrirse con él para no sentirse tan vacíos

Ni volverse vulnerables y tiernos

No están escuchando

Elevan el volumen de su voz porque eso hacen

Porque no hay donde esconderse de la propia lástima

No están escuchando ni quieren hacerlo

Solo desean expulsar toda referencia o remembranza

No saben que para sanar uno debe

Dejar que el dolor recorra nuestras venas

De nuevo, y de nuevo, para así enjuagarlo

 

Las quemaduras nunca cicatrizan por dentro

Los tumores tienen que ser extirpados o disueltos

en coro, un esfuerzo completo del cuerpo y la mente

para que no vuelva

Ni como memoria convertida en mentira

Ni como mentira convertida en realidad

Alejar a gritos, miedo y dolor, pero no

un grito como los muchos que oyeron de pequeños

saliendo de sus propias bocas

Tendría que ser tal escape como

la exclamación de un gran volcán

No un lugar para la ira, esa intrusa

 

Si cada uno pudiera detallar lo que vivió

No dudarían en acusar al otro

    por haberse callado y no haber ayudado

Porque ser víctima es el rol más codiciado

Es claro y se desempeña más a gusto

Está mejor descrito, bastante más desarrollado

    aunque también, sin duda, tal máscara es muleta

No conoce ni desea, ni sabe actuar de otra manera

Es como salir al sol: peligroso y necesario

La víctima no lograr salir del escenario, se siente insegura

si no está en su cueva, sin disfraz o algo de maquillaje

Generado en la patología, un deseo forzado

haciéndote creer que debieras sentir placer

cuando sientes miedo, dolor y pasividad

 

Si cada uno articulara lo que sintió al ser testigo

de lo que el otro vivió

de lo que la otra lloró

sin poder ayudar o reclamar

Si todos confesaran su sentida culpabilidad

por haberse protegido

si contaran como se sintieron

como cómplices cobardes

Esclavos de la simulación

Sujeto, verbo y complemento de la caída

 

Si cada uno testimoniara lo que reconoció en el otro  

Si con la verdad hablaran

Si se escucharan…

Cada uno, por fin, respiraría.

 

MUERTES SIMBÓLICAS

 

Para mí ha quedado muerta la familia

Vacía, mustia y enferma con huecos llenos de furia

miradas de enlodado encono, apellido enrarecido

 

La constelación entera de astutos y voraces ha fallecido

Barro toda sospecha y basura

No la quemo para no contaminar

 

Me niego a cargar ya con más hombres idos

Ya no buscaré más padres

con sus propios monstruos heredado

 

Me niego a darles respiración de boca a boca

Mi alma está libre de karma y yo he borrado

toda línea pre-escrita una a una

 

Ya no me aferro ni necesito de patrones

Se mantiene congelada mi vacilación eterna:

en mí ya no hay nostalgia

 

Para qué mentir, si no es tragedia

Después de sembrar no se puede olvidar regar

Tienes todo ese líquido de sueños tormentosos

 

Me baño, sin vergüenza, sin extravío ni oscuro valle

Solo hay cabida para uno

que pueda mirarme sin reproche

 

Solamente así se puede honrar a los muertos

de una familia previamente deshonrada

Que desaparezcan los padres que humillan

 

Lo mismo para las madres que niegan y complacen

Los hermanos que se callan

y te destrizan en pedazos

 

No me visto ya de negro porque

el luto ya pasó

La muerte también es libertad

 

Poemas del manuscrito: “Una familia más”

 

 

REFERENCIA CURRICULAR

Pilar Rodríguez Aranda es poeta, video artista y traductora. Nació en la ciudad de México, pero vivió en California, Texas y Nuevo México, por un total de 13 años; actualmente radica en Tijuana, B.C. Ha publicado en decenas de revistas y antologías en América y Europa. En  2012, publicó su poemario, Asunto de Mujeres (Cascada de Palabras Cartonera, México); en 2014, la gaceta de autor, Verdes Lazos, (ed.Río Arriba, México); y en 2016, Diálogos de una mujer despierta, un CD de 12 poemas en voz alta, grabado con música en vivo. Su poesía ha sido traducida al inglés, árabe, alemán, portugués, griego e italiano.

Más información: http://PilarPoeta.blogspot.mx

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