Revista con la A

26 de septiembre de 2017
Número coordinado por:
Rosario Segura Graiño
53

Los estudios feministas, de las mujeres y de género en el estado español

La mujer gitana ante el siglo XXI

Armando Embarba

La mujer gitana se moderniza mirando hacia el futuro, buscando su empoderamiento, consiguiendo así mayor independencia y libertad, peleando por la igualdad y los derechos básicos de cualquier ser humano

El mundo globalizado actual está cambiando, y con ello la figura de la mujer en cualquier ámbito de la vida. Y esto repercute también a la mujer gitana, como mujer del nuevo siglo.

El mundo actual parte de la premisa de la globalización, una globalización que ayuda a unificar culturas y tradiciones, estilos y modos de vida. Esa globalización introduce en cualquier cultura nuevos modos de ver las cosas, más amplitud de miras y más conocimiento y cultura en general, y es en ese punto en él que las cosas cambian, se enriquecen, crecen y evolucionan. De este modo la mujer gitana, al igual que cualquier mujer de cualquier etnia, está en el momento idóneo para el cambio, un cambio que se viene dando de una manera paulatina y que, aparentemente, va in crescendo. Las mujeres están logrando en un trabajo continuo, poco a poco, cambiar las desigualdades entre hombres y mujeres, y esto afecta notoriamente al caso de la mujer gitana. Parece que cada vez más mujeres gitanas se introducen al mundo estudiantil y laboral, principalmente en las grandes ciudades y urbes, en las que se goza de más avances que en el mundo rural donde la batalla por la igualdad se duplica debido al retraso en ciertos aspectos, que se ha producido siempre en lugares más desconectados o alejados de ese mundo globalizado. Aun así las cosas también cambian en el mundo rural, aunque cueste más y haya que poner gran empeño en ello, y en esta afirmación se basa mi propia experiencia.

Así pues, la mujer gitana se moderniza mirando hacia el futuro, buscando su empoderamiento, consiguiendo así mayor independencia y libertad, peleando por la igualdad y los derechos básicos de cualquier ser humano. La mujer gitana puede buscar ese empoderamiento sin necesidad de perder su origen, y es aquí donde entra la necesidad de que la sociedad mayoritaria también acoja, recoja y reconozca la cultura gitana como una parte más de la sociedad globalizada. Las gitanas quieren formar parte de esa sociedad globalizada, y de hecho cada vez son más las mujeres que trabajan en ello, y que lo hacen para que su cultura se signifique ante las otras. Las mujeres gitanas ya forman parte de esos avances y están luchando por dos motivos en paralelo: su cultura y su independencia. De este modo, ellas son parte activa e imprescindible del cambio tanto respecto a si mismas como respecto a la sociedad en general. Así pues, las gitanas tienen el poder del cambio dentro de su cultura y el poder del cambio del avance y auge de la misma en la sociedad generalizada. Las mujeres son, por tanto, parte primordial del mundo actual, trabajando por su empoderamiento propio y el de su cultura.

La mujer gitana es parte fundamental del sustento de su familia y su cultura, es transmisora de experiencia y sabiduría

Como ya se ha dicho el empoderamiento de la mujer gitana pasa entonces por el empoderamiento de la cultura gitana, parte que atañe trabajar no solo desde dentro de la cultura sino desde fuera, desde la sociedad mayoritaria. Las y los gitanos se están introduciendo a través de una serie de cambios generalizados en el mundo estudiantil y de la formación académica, y por ende se está dando paso a la inserción laboral. En el caso de la mujer, el trabajo es doble. Como sucede con las mujeres de la sociedad mayoritaria, la mujer gitana tiene que luchar por la conciliación de la vida familiar y laboral, una conciliación que se antoja complicada, desde hace mucho tiempo, debido a la carga del peso histórico en el que la mujer se ha visto abnegada a las labores y tareas domésticas. Este hecho está evolucionando progresivamente hacía el cambio definitivo en el que se consiga una total conciliación, aunque es un campo en el que aún queda mucho trabajo para cualquier mujer de cualquier etnia o nacionalidad.

Personalmente, como conclusión, veo a la mujer gitana como parte fundamental de su propia cultura, y no cumpliendo solo los estereotipos marcados a lo largo del tiempo, sino que su peso es mucho mayor del aparente, la mujer gitana es parte fundamental del sustento de su familia y su cultura, es transmisora de experiencia y sabiduría, y de ello parte la necesidad de su empoderamiento y reconocimiento. La mujer gitana puede y debe reconocerse a sí misma como un elemento indispensable de su cultura, pero también como elemento esencial del cambio de la figura de la mujer en cuanto a su independencia y en cuanto a la visión de la cultura gitana en el nuevo mundo globalizado, en este siglo XXI, en el que no queda más remedio que mirar hacia el futuro.

 

REFERENCIA CURRICULAR

Armando Embarba Borja tiene 20 años, es de Zaragoza y estudia diseño de moda en el Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid.

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