Revista con la A

25 de marzo de 2017
Número coordinado por:
Rosario Segura Graiño
50

Mujeres gitanas luchando por la igualdad

La manifestación contra las violencias machistas del 7 de noviembre de 2015

Rosario Segura

Rosario Segura

Ha sido un trabajo organizativo de muchas mujeres, en muchos lugares y debemos agradecerles, agradecernos, el esfuerzo realizado porque la manifestación ha sido un gran éxito, ha conseguido definirse como un acontecimiento del feminismo y así se ha comprendido

Desde prácticamente el primer trimestre de 2015 se empieza a gestar la preparación de esta convocatoria ciudadana que ha sido la Manifestación contra las violencias machistas del pasado 7 de noviembre.

Ha sido un trabajo organizativo de muchas mujeres, en muchos lugares y debemos agradecerles, agradecernos, el esfuerzo realizado porque la manifestación ha sido un gran éxito, ha conseguido definirse como un acontecimiento del feminismo y así se ha comprendido. Necesitábamos reconocernos en lo que somos: un referente moral, un movimiento en lucha, cada una en su medida, y otra vez más, y las que sean necesarias, interpelar a la sociedad y decirle cómo y cuanta violencia machista hay.

En silencio, a partir del esfuerzo, se han ido consolidando todos los elementos necesarios para concluir en la convocatoria: objetivos, alianzas, logística, activismo en la sociedad y los medios, y muchas y muchas más cosas que se han ido incorporando.

Allí fuimos todas, con pancarta, sin ella, pero unidas para reclamar que ya está bien de este terrorismo.

La asociación con la A ha participado apoyando la iniciativa desde las primeras reuniones y, días antes de la manifestación, a través del medio que le es propio, la revista con la A, hizo un llamamiento animando a la asistencia y señalando la pertinencia, la necesidad de esta convocatoria.

La presencia en prensa/radio/tv de la convocatoria ha sido significativa y ha dado una difusión amplia a la manifestación, lo que puede deberse a la cada vez mayor sensibilidad hacia este tema y, sobre todo, a la mayor conciencia de las mujeres periodistas a las que se ha contactado, así como a las asociaciones profesionales de mujeres de este ámbito.

No vamos a entrar en el número de asistentes, éramos muchas, de todas las edades, de muchos lugares, de distintos colores, me imagino que con distintas experiencias, pero con un nudo común que nos une y que es la consciencia de la violencia, en sus distintas manifestaciones, que el patriarcado genera contra nosotras, de ahí el título.

En general, las pancartas y lemas incidían en la violencia asesina que con siniestra cadencia se hace presente y se cuantifica. El horror de las cifras de mujeres asesinadas.

Además, hubo cierta visibilidad de partidos y organizaciones de la sociedad civil no feministas. Está bien que acompañen y, sobre todo los primeros, que asuman en sus políticas acciones contundentes contra la violencia de Género que se debe de concretar en disponer fondos, regular las leyes, ampliar programas, formar a todos los niveles de la sociedad y, sobre todo, activar en todos los niveles del sistema educativo programas para que todo el conjunto, profesorado, familias y alumnado, comprenda que es en ese ámbito donde debe de hacerse la labor de erradicación del machismo, de la misoginia, que es la base necesaria para los comportamientos violentos, así como organizar una atención y protección a las víctimas en los ámbitos social, policial, judicial, sanitario, empleo, etc.

Las repercusiones para el movimiento feminista y para la sociedad de esta manifestación considero que han sido importantes.

La coordinación entre distintas organizaciones feministas ha llevado a conseguir el objetivo común: salir “a la calle” a reivindicar nuestra seguridad personal, nuestros derechos de ciudadanía y el fin del sistema patriarcal

Respecto del movimiento feminista, ya lo dije antes, ha dado nuevamente prueba de su capacidad de trabajo y compromiso, la coordinación entre distintas organizaciones, tanto a nivel territorial como de las diferentes posiciones y aspectos de su trabajo concreto, no han sido ningún obstáculo para conseguir el objetivo común: salir “a la calle” a reivindicar nuestra seguridad personal, nuestros derechos de ciudadanía y el fin del sistema patriarcal, con todo lo que conlleva.

La capacidad de convocatoria a la sociedad civil, a las mujeres, ha sido rotunda en su respuesta. Muchas mujeres, pero también algunos hombres se han sentido muy directamente concernidos y han asistido sin pertenecer a asociaciones formalmente, lo que en sí es muy importante.

A las feministas nos han ubicado en guetos, nos han aplicado todos los prejuicios posibles, pero ahora eso ya no funciona; nuestras reivindicaciones son las de todas las personas civilizadas. Tendremos que seguir elaborando y explicando… la razón nunca nos ha faltado.

La incorporación de partidos políticos a la marcha ha sido general. Su mayor o menor credibilidad para nosotras debe venir asociada a su pasado y a su futuro. Su presente son las elecciones del 20 de diciembre y, en ese contexto, ninguno va a quedarse fuera de nuestra reivindicación.

Sin embargo, la inclusión en la agenda política formal de la erradicación de la violencia contra las mujeres es un signo positivo. Pero más positivo será que pregunten a las mujeres y no solo a las de sus partidos. La existencia de un Consejo de participación de las mujeres, como se inició con la Ley de Igualdad del 2007, redefinido, con el máximo de representatividad, sería muy deseable para implementar políticas contra la violencia machista y todo el conjunto de las políticas de igualdad entre mujeres y hombres.

En el pasado, se crearon marcos formales que han sido útiles y, aunque mejorables, han supuesto un gran avance. En el presente, la labor de desmontaje y anulación de programas en el asunto de la violencia y de las políticas de igualdad ha sido un autentico éxito, una parálisis de todas las acciones, programas, iniciativas, marcos institucionales y normativos. Prácticamente para empezar de cero.

Sin embargo, la manifestación del día 7 de noviembre último, su contundencia numérica, su diversidad, la potencia que implica su organización, me hacen concebir el futuro con mucha ilusión y esperanza.

El movimiento feminista está vivo y operativo y a las mujeres les interesa mucho su discurso.

Por concluir con una anécdota, me dieron una pegatina en “la mani” que decía:

¿QUEREIS MI VOTO?

ACTUAD CONTRA EL TERRORISMO MACHISTA

¡Pues eso!

REFERENCIA CURRICULAR

Rosario Segura Graiño es Licenciada en Ciencias Políticas. Funcionaria de Carrera ha realizado su desempeño en el Instituto de la Mujer. Pertenece a la Fundación de las Mujeres por la Mediterranía y a la Red Transversal de Mujeres Científicas GENET del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. En la actualidad es Secretaria General de la Asociación con la A.

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