Revista con la A

26 de septiembre de 2017
Número coordinado por:
Rosario Segura Graiño
53

Los estudios feministas, de las mujeres y de género en el estado español

La artesanía de las mujeres de Chibuleo

Fotografía de Silvia Charco. Produnoticias.

Algunas mujeres de Chibuleo se están organizando para obtener recursos propios y salir de la pobreza a través de la elaboración y comercialización de la artesanía

Chibuleo es un pueblo indígena que se encuentra ubicado en la sierra central del Ecuador. El pueblo de Chibuleo marca sus rasgos de identidad en la indumentaria, idioma y formas de vida. Su lengua materna es el kichwa y la familia define su estructura social, que opera con principios de solidaridad, equidad, reciprocidad, disciplina, respeto y liderazgo. Sus principios filosó­ficos se fundamentan en la relación armónica del cos­mos: universo, tierra y ser humano (pachamama, allpamama, runa), y el manejo de opuestos (tierra-cielo, alto-bajo, frío-caliente, hombre-mujer, etc.). Los conocimientos se transmiten en forma oral y práctica. Igualmente mantienen sus fiestas y tradiciones, así como el uso de instrumentos musicales propios como el pingullo, rondador, huanca, bocina. Entre sus fiestas más significativas está el Inti Raymi (en quechua: ‘Fiesta del Sol’). Se trata de una antigua ceremonia religiosa andina en honor al Inti, el dios-sol, cada solsticio de invierno para los Andes (hemisferio sur). El Inti Raymi aún se celebra como rito sincrético en muchas comunidades de los andes como Chibuleo San Francisco.  

Desde siempre, el pueblo de Chibuleo elabora sus trajes, demostrando su creatividad y habilidad en la confección y grabación de figuras simbólicas combinadas con diferentes colo­res naturales. En la actualidad, mantienen su vestimenta tradicional, que en las mujeres se caracteriza por la bayeta (especie de chal. Prenda considerada como uno de los atuendos más preciados por las mujeres) de color negro con filos bordados, los anacos (tela o manteo que rodea la cintura de las mujeres) de color negro que representa la tierra y que sujetan a la cintura con una faja (chumpi) de colores, sombrero blanco, camisa de manga corta que en la parte posterior va bordada con flores de todos los colores que representa la Pachamama (madre naturaleza), sombrero blanco, dos tupus (agujón grueso y grande de oro, plata o cobre que usan las mujeres de pollera para prenderse vestiduras y aguayos), una hembra huasca (ramal de cuero), orejeras de corales rojas y cuentas metálicas doradas. Por su parte, los hombres visten poncho de color rojo con filos bordados y dos franjas verticales de colores, camisa y pantalón blanco.

La principal actividad económica de Chibuleo es la agricultura, la ganadería y la artesanía de tejidos. Igualmente, en el sector de la artesanía son importantes las artesanías de cerámica, de shigras (bolsos), los ponchos, las makanas (chales) y el calzado. Aunque la mayor parte de las producciones son para el auto consumo, también están dirigidas a los mercados provinciales, nacionales e internacionales.

Además, cuentan con diseñadoras y confeccionistas de calzado que elaboran sandalias con contenido andino. En sus modelos hay gráficas que hablan de la naturaleza, la fertilidad, la flora, la fauna, las fiestas y la cosmovisión indígena. Para su confección usan los tejidos en lana de borrego, que son elaborados en rudimentarios telares de madera. Estas prendas son similares a las alpargatas, pero estilizadas para que las jóvenes las utilicen. Las hay también de tacón alto y de plataforma que se exportan y que suelen comprar las turistas. En la fabricación se usan materiales autóctonos como la cabuya, la lana de borrego o de alpaca, la madera, etc. También, son bordadas con hilos de colores y confeccionadas a mano. En los pequeños talleres los artesanos tejen las fajas o chumbis, que usan las mujeres para sostenerse el anaco, para armar en el calzado y proteger así los pies. Están decoradas con una infinidad de figuras donde sobresalen las llamas, los ríos, el sol, paisajes del campo o la tierra…

En relación con la confección de tejidos, que se basa en la vestimenta tradicional, esta se elabora en pequeños telares artesanales, en los que también trabajan hombres, aunque son las mujeres quienes, además, se ocupan de realizar los bordados.

En los talleres, la mayor parte de la mano de obra son mujeres pero, como señala Ayuda en Acción, “la violación de los derechos de las mujeres forma parte de la vida cotidiana de todas ellas: no tienen acceso y control de los recursos, servicios y oportunidades en condiciones de igualdad; sufren peores condiciones de trabajo, tienen dificultades para ejercer su derecho a la salud, no disfrutan de plena autonomía en la toma de decisiones relativas a sus propias vidas, sufren discriminación y violencia… Además, el 70% de las personas que viven en la pobreza son mujeres, lo que ha dado lugar a conceptos como la ‘feminización de la pobreza’”.

Las mujeres de la Asociación Sisay son el puntal de este emprendimiento de Tungurahua. Ellas se encargan de fabricar el calzado. Revista Líderes. Foto: Modesto Moreta.

Sin embargo, algunas mujeres de Chibuleo ya se están organizando para obtener recursos propios y salir de la pobreza a través de la comercialización de la artesanía. Por ejemplo, en la comuna San Luis de la parroquia Chibuleo, a 20 minutos de Ambato en la vía a Guaranda, 20 artesanas de la Asociación Sisay (Florecimiento en español), trabajan en la confección de sandalias para mujer. Los modelos se comercializan en Otavalo, Salasaka y otras comunidades. En el taller elaboran el calzado con telas multicolores que se tejen a mano. También usan la cabuya preparada por las mujeres del pueblo.

Martha Chango hila la lana que usará para elaborar la prenda tradicional. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO.

El objetivo de la agrupación es que las jóvenes vistan algo moderno, elegante y que estén a la moda, pero sin perder la esencia. “No queremos salirnos del contenido intercultural y ancestral del pueblo Chibuleo. La idea es conservar la identidad con el uso de las figuras como la flor de papa, la llama”, cuenta Silvia Charco, presidenta de la organización. Además, las mujeres de Sisay, por iniciativa de su presidenta, también se dedican a los bordados, confeccionando prendas estilizadas andinas y prendas casuales que se identifican, precisamente, por el detalle y la calidad de sus bordados.

Así las cosas, la artesanía, además de ser un arte y proporcionar un medio de vida, es una forma de garantizar la pervivencia de su cultura y ganar cuotas de autonomía para las mujeres.

 

Artículo realizado por: Redacción

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