Revista con la A

26 de septiembre de 2017
Número coordinado por:
Rosario Segura Graiño
53

Los estudios feministas, de las mujeres y de género en el estado español

Juana de Trastámara y Coimbra

¡Nos vamos de España!, pero no de la Península. Les llevo a acompañar a una mujer solitaria, vencida y triste. Se llamó Juana de Trastámara, pero en los libros se la recuerda como Juana La Beltraneja.

Su madre fue Juana de Portugal y su padre Enrique IV, rey de Castilla y hermanastro de la que sería luego Isabel La Católica. Con ella, con Isabel, su tía, once años mayor, Juana mantuvo toda su vida el litigio por la corona de Castilla. Ambas vivieron un tiempo de luchas entre nobles y, aunque finalmente Isabel fue reina, ellos vencieron (y el masculino no es casual).

Juana de Trastámara

Juana de Trastámara

Para empezar, según nació en 1462 a Juana le negaron la legitimidad. Un noble en particular, el marqués de Villena, celoso del poder de Beltrán de la Cueva, acusó a éste de ser el padre de la princesa. De ahí, el apodo despectivo de La Beltraneja con el que tuvo que lidiar el resto de su vida. Otro hombre ilustre, quien sería luego el todopoderoso Cardenal Mendoza y paladín de Isabel de Castilla, la defendió en sus primeros años. Pero la ambición es dura y, cuando vio que las posibilidades eran más propicias para Isabel y Fernando, se pasó al otro bando. Mientras, Juana vivió de mano en mano, fue entregada como rehén por su propio padre a los cinco años y comprometida en matrimonio en distintas ocasiones y siempre sin contar con ella.

Lo de los compromisos matrimoniales, ya saben que fue una estrategia común en aquellos tiempos, sobre todo porque las mujeres podían llegar a reinar, pero no a gobernar, que de eso ya se ocuparían sus maridos. La guerra por la sucesión de la corona de Castilla y el Pacto de Guisando de 1468, por el que Isabel fue legitimada para ser reina, apartaron a Juana de la corte y de las posibilidades de ser otra cosa que La Beltraneja. Pero entre tanto, quienes querían medrar a su costa pelearon porque Juana consiguiera la corona. Por eso, la comprometieron con su tío con sólo tres años para que se convirtiera en reina consorte de Castilla y, como él murió enseguida, el siguiente fue el rey viudo de Portugal, Alfonso V, que finalmente renunció al trono de Castilla. Así que cuando, ya reconocidos Isabel y Fernando como reyes de Castilla, obligaron a Juana a elegir entre casarse en un futuro con uno de los hijos de éstos, el príncipe Juan, de tan sólo un año de edad en aquellos días, o ingresar en un convento portugués, Juana, eligió el convento. Y así fue cómo, desde 1480, Juana fue una monja más del convento de Santa Clara, en Coimbra (sí, donde Inés de Castro había sido asesinada en 1355, pero esa es otra historia). Allí permaneció hasta principios del año 1500, cuando el rey de Portugal le permitió vivir en un palacio de Lisboa, rodeada de una pequeña corte hasta el año de su muerte, en 1530. Antes, incluso el mismo Fernando el Católico, a la muerte de Isabel, la ofreció matrimonio para fortalecer su posición en Castilla. Ella no le aceptó y siempre se consideró reina de Castilla.

Fachada de una casa en Coimbra

Fachada de una casa en Coimbra

Así que si quieren acompañar al espíritu de Juana de Trastámara, les propongo viajar hasta la ciudad de Coimbra en Portugal. Uno de sus encantos es tener una Universidad que es Patrimonio Mundial de la Humanidad y que imprime carácter al conjunto de la ciudad. Pueden pasear entre sus edificios y detenerse un rato en el portal manuelino de la Capilla de San Miguel y en el Largo de Don Dinis pero, sobre todo, luego bajen por las calles estrechas porque encontrarán pequeñas maravillas: adornos de croché en una de ellas; la placa dedicada a José Alfonso (recuerden, Grándola Vila Morena) frente a la Sé Velha; la vista sobre el río Mondego… Caminen, caminen por sus calles y jardines. Y si gustan del arte, en Coimbra, desde donde irradió el Renacimiento hacia todo Portugal, hay mucho que ver pero, por ejemplo, el Museo Machado de Castro tiene una rica colección de estatuaria medieval. Es una visita encantadora.

Santa Clara La Velha y al fondo Coimbra y su universidad

Santa Clara La Velha y al fondo Coimbra y su universidad

Y después, pueden cruzar el río y llegar hasta Santa Clara la Velha, allá donde Juana de Trastámara fue monja. Ahora son ruinas acosadas por el Mondego pero, por suerte, desde 2009 cuenta con un centro de interpretación que les explicará con detalle cómo era el lugar cuando se alzaba orgulloso a la orilla del río. Les sugiero conocerlo, saludar al espíritu de Juana y tratar de entender todas las intrigas para que ella, hija de un rey, terminara aquí sus días, sola, sí, pero sin perder un ápice de su orgullo porque no dejó de firmar todos sus escritos con un altivo “Yo, la reina”.

Más información:

Sobre hacer turismo en Coimbra: http://www.turismodecoimbra.pt

Sobre Santa Clara la Velha: http://viajarconelarte.blogspot.com.es/2013/11/la-azarosa-historia-de-santa-clara.html

Sobre Juana de Trastámara:

 

pepa-franco-2REFERENCIA CURRICULAR

Pepa Franco Rebollar es consultora social; empresaria desde hace más de veinte años; experta en intervención social y políticas de género. Coordina proyectos de investigación, formación y apoyo a las organizaciones sociales, entidades y organismos de la Administración. Además de su profesión, de sus amistades y de su familia, le apasiona la Literatura y la Historia.

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