Revista con la A

26 de mayo de 2017
Número coordinado por:
Hortensia Hernández
51

Alzamos la voz con las mujeres de Chibuleo

Feminismos. ¿Singular o plural?

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María García

Con este “croniqueo”, como dicen Mujeres Mundi, no quiero hablar sobre el feminismo en España, su historia y sus corrientes. Tampoco entrar en la discusión de si feminismo de la igualdad o feminismo de la diferencia. O hablar de las nuevas corrientes: feminismo transmoderno, ciberfeminismo, teoría queer, multiculturalismo, ecofeminismo, etc.

No soy ninguna experta en el tema, solo soy una madre soltera de la transición democrática que creyó que se podía ser madre soltera y feminista y que quiere “croniquear” un poco sobre cómo se nos negaba y se nos niega nuestro carácter feminista por una parte del movimiento que nos quiere arrinconar en la exclusión social y la pobreza.

Hagamos un poco de historia: con la democracia, las mujeres se incorporan a partidos políticos con responsabilidades de gobierno, y surge el feminismo académico con la creación de los “seminarios de la mujer” en las universidades españolas. El movimiento feminista de las madres solteras, con todas sus connotaciones sociales, surgió con la consolidación de la democracia y las reformas en pro de la igualdad.

Bueno, pues en toda esta vorágine reformadora y de empoderamiento de las mujeres, nosotras fuimos las escondidas. Ocultas en el fondo del cajón de la exclusión social, como mujeres con una maternidad culpable.

Fuimos ignoradas en los planes de igualdad que se pusieron en marcha. En empleo, en vivienda, en educación… Y, por supuesto, desaparecidas para el legislador y la legisladora en la modernización de las leyes que nos atañen y, en las nuevas que vinieron, otro tanto de lo mismo.

Con nuestras demandas a cuestas, nos acercamos a los movimientos feministas y a los partidos políticos llamados progresistas porque pensábamos que ser feminista es ser activista de los derechos de todas las mujeres, sin distinción de estrato social. Fue triste descubrir el clasismo que imperaba, incluso en el trato personal muy a menudo.

La cantinela que nos repetían machaconamente era: “madre soltera, madre soltera… ¿Por qué no solo madres y ya está?” Casi siempre surgía alguna madre soltera con un nivel cultural alto y un trabajo cualificado y bien remunerado que nos decía: “yo soy madre soltera y no tengo ningún problema, no entiendo esa obsesión en revindicar lo de madre soltera. Simplemente madres, porque da igual que seas casada, viuda o soltera”.

Las madres solteras fuimos ignoradas en los planes de igualdad que se pusieron en marcha. En empleo, en vivienda, en educación… Y, por supuesto, desaparecidas para el legislador y la legisladora

Pero la realidad era diferente. Nosotras no encajábamos en los movimientos feministas porque revindicábamos nuestra maternidad en solitario. Y por lo visto es un privilegio solo reservado a algunas mujeres. Pero no para las que han sido ignoradas, condenadas y castigadas con el estigma social que el nacional-catolicismo impuso.

Ahora nuestra sociedad es muy “guay” y está a la última. Y se nos divide en “maternidad sola por elección” y “sobrevenida o impuesta”. Por lo visto, te pegan tu descendiente a la espalda y te obligan, quieras o no, a criar en solitario. Se nos niega el derecho que tenemos a decidir si queremos una maternidad en solitario, abortar, darlo en adopción, casarnos, etc. En dos palabras: seguimos enterradas.

Han pasado muchos años y seguimos igual: una parte del movimiento continúa negando nuestro carácter feminista y reivindicativo. Arrinconando a nuestras organizaciones como asociaciones asistencialistas.

No somos asistencialistas: todas nuestras actividades están orientadas al empoderamiento integral de las madres solteras y el resto de familias del arco de la monoparentalidad. Desarrollamos herramientas en las dos vertientes: mujer y madre responsable de su prole.

Nuestro carácter feminista, como nosotras lo entendemos, no ha cambiado. Y seguimos exigiendo, con todos los medios a nuestro alcance, el cambio de las leyes que nos perjudican como mujeres y como madres solas.

Para terminar el “croniqueo”, diré que, según mi experiencia, el feminismo es plural, sí… pero también hay una vertiente que es profundamente clasista.

 

REFERENCIA CURRICULAR

María García es presidenta de la Fundación de Familias Monoparentales Isadora Duncan, Cofundadora de la Federación Nacional de Asociaciones de Madres Solteras, así como de la Unión Nacional de Asociaciones Familiares (UNAF) y de la red europea de asociaciones familiares ENOS. Además, es colaboradora de medios de comunicación en temas de política familiar y social, destacando Radio Televisión Española, Cadena SER, Punto Radio, BBC Mundo, El País, La Vanguardia, La Razón, El Mundo, Público….

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