Revista con la A

25 de noviembre de 2017
Número coordinado por:
Lucía Melgar
54

Refugiadas, desplazadas, inmigrantes: urgencia y solidaridad

El dilema ser para sí y ser para otros

M Esther López

M. Esther López

El dilema ser para sí y ser para otros durante la construcción de la identidad de género en el patriarcado gitano: una mirada desde Zaragoza

Las siguientes reflexiones surgen de mi tesis doctoral en sociología: Cruzar la línea. La construcción de la identidad de género en el patriarcado gitano (2016), donde he considerado a la estructura social gitana como una organización de corte tradicional y vertebración androcéntrica, donde se escucha una voz emergente de género que representa un cambio frente a la identidad de resistencia, buscando espacios como identidad proyecto en fase de reconocimiento y adaptación. 

Durante más de diez años he captado relatos y silencios de 18 mujeres en entrevistas biográficas y con la observación participante de varias decenas mediante un vínculo tejido entre la investigadora y el sujeto de estudio. Las participantes de la investigación eran de perfil heterogéneo, donde fue clave la identificación étnico-cultural y la trayectoria de promoción, sin ponderar su resultado sino el trayecto. La situación privilegiada de estar allí en un símil de experiencia etnográfica [1] favoreció el contacto y la conversación que permitió captar los significados de esa voz y reflexionar sobre las señales emitidas por mujeres que en su trayectoria personal van trazando caminos salpicados de incertidumbre, avances, retrocesos durante su promoción… “Salpicaduras” o categorías de análisis para interpretar la implicaciones personales y contextuales durante el momento de duda entre individualidad y socialidad, intrínseco a la construcción de la identidad de género y que vinculé al Dilema ser para sí y ser para otros de Mary Wollestoncraft (1792). 

No fue casualidad acudir a una de las primeras voces del feminismo clásico sino más bien, fue necesario bucear hasta las primeras referencias de la identidad como mujeres ya que la tesis parte de dos conceptos claves de la construcción individual: la identidad y el género. Esa mirada permitió entender el momento de cambio de paradigma que está atravesando la comunidad gitana, visibilizada por voces que hablan de una gitanidad actualizada orientada a valores y despegada de ritualidades orientadas por mandatos que constriñen la individualidad.

El dilema ser para sí/ ser para otros o la dialéctica individualidad/socialidad durante la construcción de la identidad de género en el patriarcado gitano.  

La mirada a este proceso se ha realizado desde Zaragoza, a mujeres urbanitas que viven inmersas en una ciudad intercultural que les alberga con idas y vueltas, desentendimientos y acercamientos desde 1425; con un tejido social activo y de representatividad étnica desde los albores de la democracia; donde las mujeres tienen un espacio relativamente consolidado y el colectivo disfruta de ciertas cotas de reconocimiento identitario que dan visibilidad a su diferencia [2].  

La idea principal de la tesis es que: diariamente las mujeres gitanas cruzan una línea imaginaria desde el adentro de los propios al exterior de los otros cargando una mochila de identidad, aderezada de mandatos sujetos a valores que vertebran la identidad cultural que son la familia y la solidaridad orgánica y que en el trayecto están luchando por situarse en el intragrupo con legitimidad y reconocimiento que minimice la culpa y atenúe la culpabilización. 

Desde el dilema Wollestoncraft se pudo iluminar un ángulo de la dimensión personal donde el contexto interior -de los propios, el intragrupo gitano- intersecta con el exterior -de los otros, el exogrupo no gitano- revelando una tensión que experimenta el sujeto mujer gitana entre ser lo que se espera de ella para los propios y para los otros y lo que desea para sí.

Cruzar la línea, como categoría interpretativa principal revela que el sencillo acto de atravesar el umbral de casa expone a la mujer a la observación del adentro y del afuera que espera de ella que cumpla lo que está previsto según el paradigma donde se sitúe: a) si es en el de su comunidad deberá cumplir con lo que le pertenece como mujer gitana, en un contexto tradicional, resistente al cambio y donde está predefinido el ser para otros; b) si es en la sociedad mayoritaria cumplir con lo se espera de ella como mujer en la modernidad según los parámetros de cohortes análogas. En nuestro estudio, en perspectiva comparada hemos hablado con mujeres con trayectorias divergentes con los universales culturales y de valores de género y generación. Por tanto, de la mujer gitana se esperan distintas cosas a un lado y otro de la línea y la síntesis del trayecto de ida y vuelta supone altas dosis de reflexividad que condicionan la toma de decisiones, detectando un dilema interior en convergencia con emociones tales como duda, rechazo, culpa o abandono de trayectorias de individualidad. 

En este contexto, la mujer gitana vive una dicotomía asociada a contextos en cambio y mudanza de paradigma tal es el suyo en constante mutación de piel, donde se debate entre cumplir con lo que se espera de ella a ambos lado de una línea imaginaria que cruza diariamente al salir de casa, pretendiendo compatibilizar cada decisión del ser para sí construyendo su individualidad (mantenerse en el sistema educativo; disfrutar de ocio y tiempo libre en consonancia con los valores de la cohorte mayoritaria; gestionar el tiempo para sí; alargar los plazos de cumplimientos de mandatos sujetos a valores; legitimar su identidad de género como factor de modernización colectiva) posicionando la conciencia de género emergente en una gitaneidad femenina o identidad proyecto como acicate a la estructura patriarcal y a los mandatos inmovilistas que deslegitiman el cambio del sujeto y sitúan la individualidad como amenaza, neutralizando la voz o alejándola del grupo, culpando a las portavoces de des-identificación o de la penalización mayor de haberse apayado: ya no eres de los nuestros, te apartamos, te marginamos. El apayamiento es una penalización que añade peso en la mochila de identidad durante el trayecto de ida y vuelta cruzando la línea, una penalización que consideran injusta y un temor que perciben como vendas que impiden ver más allá; un sentimiento que es factor de retrocesos y abandonos en el camino; emociones encontradas que agravan sentimientos de culpa por la desobediencia, merodeando la adhesión a valores de la modernidad que son amenazas u oportunidad a un lado u otro de la línea. Estas dudas en los alrededores del umbral marcan los límites entre el ser para sí y el ser para otros; la tensión individualidad-grupalidad se sitúa en la antesala del cruce de línea, donde la reflexividad en la toma de decisiones profundiza el conflicto inter paradigmas durante los trayectos de ida y vuelta. Como resultado, la carga emocional intrínseca a la construcción individual, ahonda la compleja relación mayoría-minoría condicionada por una posición subordinada en el intercambio que repercute directamente en la identidad individual en tono de género. 

Dejarnos guiar por las reflexiones de Mary Wollestoncraft nos ha ayudado a interpretar el dilema que viven mujeres gitanas en fase de construcción de su individualidad, las implicaciones de la toma de decisiones que condicionan trayectos y definen identidades, en momentos donde se cuestiona el cumplimiento de mandatos como factor de reconocimiento interno y se está decidiendo si durante el cruce de línea se continua profundizando en la individualidad o se potencia la grupalidad asumiendo la carga de decidir entre ser para sí o ser para otros.   

 

NOTAS

[1] Mi agradecimiento a todas las mujeres gitanas con quienes he hablado y he reflexionado durante más de diez años en la ciudad de Zaragoza, de manera formal e informal han aportado a la tesis su granito de arena para interpretar el momento de cambio que experimentan individualmente y toda la comunidad.

[2] Un ejemplo ha sido el izamiento de la bandera gitana en el balcón del ayuntamiento de Zaragoza el 8 de abril de 2017, Día Internacional del Pueblo Gitano.

 

REFERENCIA CURRICULAR

María Esther López Rodríguez es Doctora en Sociología por la Universidad de Zaragoza Agente de Igualdad de Oportunidades entre hombres y mujeres. Licenciada en Ciencia Política por la Universidad de Belgrano de Buenos Aires. Profesora Asociada del Departamento de Psicología y Sociología de la Universidad de Zaragoza. Técnica de intervención socio-laboral de la Fundación Secretariado Gitano de Zaragoza  Sus líneas de investigación están vinculadas a identidad cultural y de género, políticas públicas, pobreza y empobrecimiento, vulnerabilidad social.  

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