Revista con la A

25 de enero de 2017
Número coordinado por:
Lucía Melgar
49

¿Qué presente y futuro para las niñas?

Descolonizaciones

12La historia del desarrollo de la humanidad gira en torno a la explotación de su territorio, de la extracción y uso de recursos naturales para obtener sus alimentos, para crear sus herramientas y también para desarrollar su sistema de creencias que le permitían crear una cosmovisión y un sistema de relación entre sus miembros y los elementos naturales que les rodeaban.

En ese devenir histórico, muchas civilizaciones adquirieron un papel predominante en su época y durante decenios, incluso cientos de años, dominaron el imaginario colectivo, colonizaron territorios, impusieron sus códigos éticos, sus leyes, sus modos de relación y actuación, y todo ello en nombre de una superioridad como colectivo que les hizo pensar que eran inmortales.

Pero si algo hemos aprendido de la historia es que su soberbia, su inconsciencia de los límites de su propio crecimiento como civilización, de los límites de explotación de los recursos a su alcance, les llevo a su desaparición.

Esa misma inconsciencia es la que define nuestra civilización capitalista, consumista y patriarcal. Esa misma inconsciencia nos hace creer que nuestros conocimientos tecnológicos nos arreglarán los desaguisados que estamos creando. Esa misma inconsciencia nos hace olvidar que los recursos de la biosfera son finitos, que no se regeneran a la misma velocidad con la que la saqueamos. Que estamos llegando al colapso, a un no hay vuelta atrás.

No es algo nuevo, ya en la década de los 70 el Informe Meadows [1] solicitado por el Club de Roma y en el que Donella Meadows, biofísica y científica ambiental, como autora principal, ya nos alertaba de las consecuencias de nuestro modelo económico y social basado en la creencia de existencias ilimitadas de los recursos de nuestro planeta. Sus conclusiones no dejaban lugar a dudas: si nos extralimitamos las consecuencias serán trágicas.

Esquilmar y estrujar los recursos disponibles en una carrera sin control, como si no hubiera un mañana, nos está haciendo vulnerables como civilización, de tal suerte que podemos acabar cerrando el círculo de la historia hasta regresar a épocas en que nuestra presencia en este planeta era simbólica.

No es una representación ficticia de una realidad futura. Es una realidad y una de las bases del ecologismo social y político: el intentar concienciar a una sociedad que necesita urgentemente cambiar su forma de vida y de relación con su entorno natural.

Es necesario que decidamos, como personas que viven en sociedades que forman parte de ésta civilización capitalista, consumista y patriarcal, cambiar nuestros paradigmas afianzados en premisas erróneas, entre ellas que la tecnología por sí sola solucionará todos los desequilibrios medioambientales que enferman a nuestro planeta.

Es necesario recuperar la sensatez, dejar de cerrar los ojos a los desequilibrios económicos, sociales y medioambientales como adolescentes que piensan que contamos con una tarjeta ambiental con fondos ilimitados para nuestros deseos insaciables.

Somos biodependientes no tecnodependientes.

Vamos a 200 km por hora por una carretera, estamos agotando nuestras existencias de combustible, nos queda poco agua y nuestra comida se limita a unas chocolatinas. No tenemos posibilidad de reponer nuestras pertenencias porque nos encontramos en un área desolada, sin centros comerciales, sin gasolineras, sin ríos… No es algo nuevo, muchas escenas de algunas películas catastrofistas han reflejado esta realidad a la perfección.

O cambiamos el rumbo o la historia se volverá a repetir y nuestra civilización será un episodio más de la historia natural de este planeta, llamado Tierra, que seguirá funcionando sin esos incómodos habitantes cuya soberbia hizo desaparecer de su faz.

Y en la construcción de esta nueva cosmovisión el papel de las mujeres será fundamental.

 

NOTA

[1] Resumen del informe Meadows:

http://habitat.aq.upm.es/gi/mve/daee/tmzapiain.pdf

 

 

REFERENCIA CURRICULAR

araceli-benitoAraceli Benito de la Torre es Socióloga e Informática de profesión. Le apasiona la naturaleza y cree en la ecología política y en la egoecología -la necesidad de gestionar de forma más natural nuestro yo interior-. Por eso, imparte cursos de  Inteligencia Emocional y Técnicas de Autoconocimiento. Disfruta aprendiendo de las y los demás y realizando cosas nuevas, por lo que considera que este espacio es una oportunidad para seguir disfrutando y creciendo.

This page as PDF :: VERSIÓN EN PDF
Share

Asociación Con la A

Cartas a la Directora

Envíanos tus opiniones, comentarios, propuestas, quejas y sugerencias ...

COMENTAR

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies. CERRAR