Revista con la A

25 de julio de 2018
Número coordinado por:
Violeta Doval Hernández
58

Mujeres de Túnez en primera línea de la revolución árabe

Centro de supervivientes de violencia de género “El Amen”

Usuaria del Centro “El Amen”

“El Amen” es un centro gubernamental que pertenece al Ministerio de Asuntos de la Mujer, y que alberga a mujeres víctimas de violencia, tanto nacionales tunecinas como de otras nacionalidades que se encuentren en el país.

El centro El Amen ofrece protección y seguridad así como asistencia psicológica, acompañamiento jurídico, actividades culturales y de cuidado al medio ambiente, actividades para niñas y niños, y formación profesional. Actualmente está gestionado a través de la Asociación AFTURD [1],  una organización feminista de referencia en el país que lucha por la igualdad de género, en todas las áreas, y que ha participado en la elaboración del borrador de la Ley contra la Violencia hacia la mujer, con entrada  en vigor en el mes de febrero 2018. Cada año alrededor de un centenar de mujeres se albergan, con periodos de permanencia variables.

Realizo esta entrevista a una usuaria del centro El Amen, con nombre ficticio pues el protocolo de seguridad no permite la difusión de imágenes “reconocibles” de las usuarias ni dar cuenta del nombre real de la mujer que, muy amablemente, se ha brindado a realizar la entrevista.

 

El Amen, exterior del centro

V.D.- Cuéntame un poco de tu infancia…

H.- Me llamo Hela, tengo 34 años y tres hijos, una niña y dos niños. He vivido mi infancia en Cité Halel [2]. Mi familia no era rica, pero tenía mis regalitos en “Aid” (fiesta del cordero) y mis cuadernos y libros al empezar la escuela. Mi padre era chofer en una empresa turística y mecánico y mi madre trabajaba en casa. Tengo dos hermanos varones y una hermana.

V.D.- ¿Cómo era tu relación con tu familia?

H.- Mi padre era duro, muy difícil. Pegaba a mi madre. Yo defendía siempre a mi madre y él era violento conmigo por eso. Por ejemplo, la acusaba de quitarle dinero, o también sobre las relaciones sexuales, cuando mi madre no quería tenerlas él se ponía violento. También pegó a su hermano una vez y éste se dio un golpe en la mesa al caer y todavía hoy tiene un hándicap de visión en un ojo. Pero en el barrio, las mujeres tenían que aguantar, luchar, no se concebía que se separaran. 

Mi relación con mi madre era muy buena, aun no asimilo que la he perdido, ella murió cuando yo tenía 18 años. Mi padre se volvió a casar y la madrastra no fue tan mala.

V.D.- ¿Cómo fue el inicio de tus estudios?

H.- En el Bachillerato yo era buena estudiante y mi padre quería que fuera abogada o jueza, entonces me presentó a un hombre para que me  apoyara económicamente para hacer mis estudios. Pero yo quería estudiar inglés no derecho… Un día que yo estaba en la casa de este hombre, al que visitaba a veces, mi padre vino y me dio una paliza. Entonces me fui de la casa de la familia y pasé años sin estar en contacto.

En ese periodo, mi padre me acusó de adulterio ante la justicia, pero luego la situación se volvió en su contra, porque el tribunal le acusó a él por falso testimonio, ya que no había ninguna prueba de que yo hubiera tenido relaciones con ese hombre. Yo no quise acusarle a él por malos tratos solo quería que me dejara tranquila.

V.D.- ¿Cómo conociste a tu  pareja?

H.- Mi hermano discutió con mi padre y se fue a vivir solo. Un día, visitándole, conocí a la madre de mi marido. Como yo quería huir de la casa de mi padre, accedí a la propuesta de su madre de que nos casáramos.

Cuando me case, trabajaba en el negocio de mi marido en el alquiler de sillas y mesas para las bodas y los bautizos. En un momento mi marido fue acusado  de robo en la empresa y le metieron unos meses en la cárcel. Después de estar en la cárcel, cambió completamente conmigo. Ya no quería  trabajar, me decía cosas sobre cómo no podría vestirme, empezó a beber,… Entonces yo le dije que ya no aguantaba más, que se fuera. Esa noche él vino a las 2 de la mañana con un cuchillo y quiso matarme. En ese momento, huí de la casa pero uno de mis hijos se quedó allí. Yo volví a hablar con la familia y me convencieron para  volver.

Accedí a volver. Él no es mal tipo, pero cuando bebe… ahí está el problema y también que no quiere trabajar. Incluso el dueño de la empresa le perdonó y nos dio la posibilidad de una pequeña casa para vivir. Yo había comprado los muebles pero entonces él empezó a venderlo todo. Además él vendió las sillas que nosotros alquilábamos del negocio de nuestro amigo. Entonces cuando el propietario vino a buscar los equipos y el dinero, en un principio me culparon a mí de que no los tuviera… Él se dio a la fuga con el dinero.

Yo en ese momento estaba embarazada y tuve el parto de cesárea en un hospital en Túnez. En ese momento, una asistente social le dijo a mi padre que él tenía que ayudarme a cuidar a mi hija y mis hijos mientras yo me recuperaba de la cesárea. Pero él no quería ocuparse de ellos. Entonces me llevaron a un centro de una asociación y como no había habitaciones me trajeron aquí.

V.D.- ¿Cómo te sientes aquí?

H.- Aquí me siento muy bien, con las asistentes… con la directora… con las cocineras… con todas muy bien. Mi hijo era un poco agresivo al principio pero veo que va mejor en este centro. Estoy en proceso de divorcio ahora, he empezado a hacer los trámites

V.D.- ¿Qué quieres hacer a partir de ahora?

H.- Mi vida ha sido dura pero por mi hija y mis hijos tengo motivación par seguir adelante. Es verdad que antes era secretaria, pero ahora estoy abierta a todo tipo de trabajos. Ahora tengo en proyecto vivir con mi hermana, pues ella vive en un apartamento y tiene hijos, uno de ellos con un hándicap, y podemos ayudarnos… también me estoy formando aquí, en el centro, en pastelería y cocina.

Entrevista realizada por Violeta Doval, en mayo de 2018

 

NOTAS:

[1] http://www.afturd-tunisie.org/acceuil/

[2] Cité Halel es un barrio popular de Túnez con altos índices de desempleo juvenil y pobreza.

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