Revista con la A

25 de marzo de 2017
Número coordinado por:
Rosario Segura Graiño
50

Mujeres gitanas luchando por la igualdad

Amo a mi hija lesbiana, amo a mi hijo gay, amo a mi hijx trans

Alejandro Merino

Alejandro Merino

Cuando una mujer se entera que su hija o hijo tiene una orientación sexual y/o una identidad de género diferente a la que esperaba, experimenta diversas reacciones, inquietudes e interrogantes

 

– Cuando mi hija me confirmó que era lesbiana, sentí un gran alivio, como si fuera un rompecabezas, una serie de piezas encajaron, respiré hondo y me dije: “Menos mal, mi hija no está enferma, la prolongada depresión en la que había estado se debía a la búsqueda interior que estuvo viviendo.” Al mismo tiempo, me sobrevino una serie de inquietudes, ¿Qué hago? ¿Cómo apoyarla? La abracé fuerte, me miró intensamente y lloramos juntas.

– Hace más de 20 años mi hijo me dijo que era homosexual, tenía solamente 17 años, su pareja de entonces le amenazaba: “Si no sigues conmigo, le contaré todo a tu mamá.” Mi hijo prefirió contármelo directamente. Le abracé fuerte y le dije: “Eres mi hijo, te quiero y te voy a apoyar”, lloramos juntos pero sentí un gran vacío, las expectativas que tenía se derrumbaron, ¿qué va a ser de él? ¿con quién conversaré sobre ésto?

– Soy madre soltera y mi único hijo siempre fue muy inteligente, yo trabajaba y mi madre me ayudaba con la crianza. Cuando ingresó a la universidad, me dijo: “el psicólogo quiere conversar contigo.” Él me confirmó lo que sospechaba: mi hijo era gay. Siempre le había visto muy femenino, ¿y ahora qué hago?, me pregunté. Una noche, varios años después, le encontré vestido de mujer, me impactó mucho, lo primero que pensé fue: si tuviera dinero lo envío al extranjero y punto. Se fue de casa, no le detuve, unos días después lo busqué, estaba muy preocupada por él. Hoy, Leyla, mi única hija, es feliz, vivo con ella y su pareja, poco a poco me he ido acostumbrando a llamarle así y olvidarme de su nombre original. Mi familia, luego de años, la respeta. De vez en cuando, sobre todo cuando estoy molesta, le vuelvo a llamar como antes, ella se incomoda, recapacito y la llamo tal como ella quiere.

Cuando una mujer se entera que su hija o hijo tiene una orientación sexual y/o una identidad de género diferente a la que esperaba, experimenta diversas reacciones, inquietudes e interrogantes. Cada caso es diferente y particular. Sin embargo, los prejuicios están “instalados” en el imaginario colectivo y calan en las familias, la escuela y la sociedad en su conjunto. A diferencia de lo que sucede con otras causales de discriminación, como por ejemplo la étnica, en este caso la violencia suele darse incluso al interior de sus propias familias.

El núcleo motor lo conforman diez mujeres, ya empoderadas, que tienen al menos una hija o hijo LTGBI

La Asociación de Familias por la Diversidad Sexual – Perú (FDS Perú) está conformada por mujeres que son madres de lesbianas, trans, gays, bi e intersexuales (LTGBI) y por activistas LTGBI. Tiene como misión contribuir con la generación de familias inclusivas que respeten y valoren las diversas orientaciones sexuales e identidades de género de sus integrantes. Desde febrero de 2008, se reúnen el primer miércoles de cada mes, las primeras reuniones fueron en el local de una ONG, pero al poco tiempo se pasaron a la casa de la presidenta. Que las reuniones sean allí posibilita que se genere un espacio de confianza en el que, quienes asisten, pueden hablar libremente de sus miedos, inquietudes o sinsabores y, como sucede muchas veces, desahogarse e incluso llorar. El núcleo motor lo conforman diez mujeres, ya empoderadas, que tienen al menos una hija o hijo LTGBI. La convocatoria a las reuniones se realiza por correo electrónico y Facebook, asisten madres, padres y familiares que se han enterado que su ser querido es diferente, también asisten jóvenes LTGBI que quieren contarle a sus padres o mejorar las relaciones intrafamiliares, deterioradas luego que se enteraron de la diferencia. Muchas veces, la o el joven asiste a una reunión y al mes siguiente lleva a la mamá. En otras oportunidades son las madres las que, luego de enterarse, buscan en internet información y ubican la asociación. Las madres empoderadas, a partir de su propio testimonio, se convierten en referentes para aquellas que están aún procesando el tema: “ella, que es madre como yo, vivió hace mucho una experiencia similar a la que estoy viviendo, habla orgullosa de su hija que es lesbiana, de sus luchas y logros, de sus esfuerzos y sinsabores, quisiera ser como ella…”

La asociación ha participado en actividades organizadas por el activismo LTGBI: Festivales de la Diversidad Sexual, El amor no discrimina, Día Nacional contra la homofobia, conversatorios, talleres, marchas del orgullo, etc. En septiembre de 2010, una delegación de cuatro madres y dos activistas asistió a la IV Convención de la Asociación Internacional FDS en Santiago de Chile. Luego del enriquecedor aprendizaje, hacia el final del evento, se definió que Lima sería la siguiente sede. Tan pronto se retornó, se asumió el reto: reuniones con representantes del activismo LTGBI y con feministas, entrevistas con políticos, políticas, periodistas, funcionarios, funcionarias y con representantes de organizaciones internacionales y de ONGs. El voluntariado, conformado por jóvenes activistas (algunas hijas e hijos), desempeñó una labor brillante. Más de cien madres y padres, representantes de organizaciones similares a FDS Perú y que provenían de 24 países de América y Europa, llegaron a Lima del 27 al 30 de junio de 2013.

Desde 2008, ha habido más de 80 reuniones y en ellas han participado cientos de madres, muchas más se han acercado durante las actividades o han llamado por teléfono. Sólo cuatro padres asistieron, dos o tres han acompañado las marchas. Al respecto, cada caso es particular y es complicado generalizar, parece ser que esta limitada presencia de padres es evidencia del machismo existente. No podríamos decir que ellos rechazan más que ellas a sus hijas e hijos diferentes, lo que sí es cierto es que son ellas, las madres, las que asumen la labor pedagógica de compartir lo que han aprendido, es decir, conformar familias inclusivas, libres de LTGBfobias. La ausencia de padres se explica en algunos casos por el rechazo y en otros porque “no tienen tiempo” o “es labor de las mujeres”. Desde su perspectiva son las madres las que deben cumplir esta labor pedagógica de compartir con otras mamás. Nuestra sociedad es patriarcal, machista y heteronormada, FDS-Perú es consciente de ello y por ahí también van las luchas.

Los sueños de la asociación incluyen la conformación de agrupaciones similares en provincias, la implementación de la Línea de Escucha “Somos familia”, la publicación de la historia y los testimonios de las madres, participar masivamente en la VI Convención a realizarse en San José, Costa Rica (junio 2016), etc. Afirman: “el amor vence al prejuicio y hace posible que generemos cambios históricos que harán de nuestro país aquel en el que justamente soñamos vivir.”

 

REFERENCIA CURRICULAR

Alejandro Merino Rosas es Ingeniero civil y docente universitario, activista homosexual con estudios de maestría en planificación económica y en políticas públicas con mención en género, población y desarrollo. Promotor de FDS – Perú.

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